jueves, 24 de febrero de 2022

Fatiga, síntoma más común informado en etapa posCOVID-19

 Ansiedad, dificultad para concentrarse, falta de ánimo, cansancio físico, y dolores musculares y articulares: de la frecuencia con que ocurran estos síntomas y de los niveles de limitación de la vida cotidiana que provoquen, depende el impacto de la fatiga crónica posCOVID-19.

El síndrome posCOVID-19 se define por la persistencia de signos y síntomas clínicos que surgen durante o después de padecer COVID-19, permanecen más de 12 semanas y no se explican por un diagnóstico alternativo.

La profesora Silvia Cristina Duarte Torres, directora de Bienestar de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que como terapeutas ocupacionales en la práctica clínica que se realiza en el Hospital Universitario Nacional (HUN), una de las principales consultas se relaciona con “ese cansancio constante que se produce pese a que ya ha pasado un tiempo después de padecer COVID-19”.

Precisamente, según la encuesta Pulso Social del DANE, con corte a octubre de 2021, la fatiga crónica fue señalada por el 21,9 % de las personas que se contagiaron con el virus.

La docente menciona que “al revisar las historias personales y clínicas, encontramos que algunas personas habían durado mucho tiempo en UCI, otras habían tenido ventilación mecánica y otras ni si quiera estuvieron hospitalizadas; también, que tuvieron un tiempo prolongado de inmovilización en cama, lo cual hizo que sus músculos se desacondicionaran y perdieran masa muscular, y que disminuyeron las actividades a nivel cognitivo que se realizaban, lo cual afectó los tiempos de atención y concentración”.

La terapeuta ocupacional señala además que “se ha encontrado que entre el 50 y 56 % de las personas que han tenido COVID-19, la fatiga es un síntoma que ha permanecido a los seis meses siguientes, lo cual ha producido un impacto alto en su desempeño laboral”.

“La fatiga crónica o persistente no es una condición nueva, pero con el COVID-19 se incrementó. Tal situación ha hecho que al hacer seguimiento se indague sobre cómo ha sido el manejo de las dificultades respiratorias cuando lo padecieron, y lo otro es que la mayoría de los casos se han dado en mujeres con antecedentes de ansiedad o historia clínica de antidepresivos”.

Escala de fatiga

En aras a la objetividad en la identificación y el diagnóstico de la fatiga crónica posCOVID-19, la profesora hace referencia al uso de la Escala de Fatiga de Chandler, la cual permite medir la gravedad del cansancio.

Esta se divide en dos componentes: uno que mide la fatiga física en una escala de 1 a 7, y otro que mide la fatiga mental en una escala de 1 a 8. La escala se aplica a través de una serie de preguntas sencillas como ¿necesita descansar más? ¿se siente débil? o ¿tiene dificultades para concentrarse?

La docente explica que “partiendo de la descripción que hace la persona hemos implementado cuatro enfoques para trabajar en mejorar la fatiga: cognitivo-conductual, holístico, adaptativo y un último aspecto que hace referencia al ahorro articular y a la graduación de actividades  cotidianas. El propósito es facilitar una recuperación funcional completa y un retorno a la vida habitual”.

Conservación de energía y actividad graduada

Dentro de las técnicas utilizadas, aquellas que se relacionan con la conservación de energía y el ahorro articular son esenciales cuando se atiende a una persona con fatiga.

“En ese sentido, se recomienda evitar movimientos fuertes, optimizar el tiempo que se dedica a ciertas tareas (ducharse es una actividad que implica mucho gasto energético) a través del uso de alarmas; o realizar adecuaciones como aprender a usar el cuerpo de mejor manera para evitar desgastes en tareas como vestirse o ponerse los zapatos”.

Para el enfoque holístico (contexto físico, emocional y personal) se recomienda el uso de horarios y diarios, de manera que le sirva a la persona para realizar un seguimiento a sus actividades.

Con respecto a la terapia de estimulación adaptativa, se busca identificar la relación entre actividad y fatiga, y por lo tanto los núcleos de estrés.

En relación con actividad graduada, esta tiene que ver con lograr volver al 100 % de desempeño previo a la fatiga crónica; en ese sentido se empieza con 10 % de las actividades (se centra en aquellas que impliquen menos gasto energético y mayor motivación). Cada semana se realiza un control de tiempos y se introducen otras actividades que no impliquen una duración mayor de 30 minutos.

Los aportes de la profesora Duarte se dieron durante la reciente sesión del programa #SaludUNALContigo “Fatiga en actividades de la vida diaria posCOVID: una secuela”.







lunes, 6 de diciembre de 2021

Comunidad rural de Yotoco diseña prototipos para proteger el agua

 Un controlador de erosión y huertos hidropónicos serían algunos de los desarrollos con los cuales se busca resolver problemas para algunos cultivos, como el alto flujo de agua en temporadas invernales y el desabastecimiento en verano.

Por medio del Taller de Diseño e Innovación Comunitaria, del Centro de Innovación en gestión del Agua, Territorio y Paz (CI-ATP), las comunidades aspiran a solucionar estos y otros problemas locales asociados con el agua, como la contaminación y la falta de gestión.

Desde el 21 de octubre de este año, los habitantes rurales de Yotoco (Valle del Cauca) y la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira realizan un trabajo colaborativo de prototipados y estrategias “para remediar los problemas hídricos que afectan directamente a la población yotocense y su producción rural”, afirma el profesor José Ignacio Sanz, de la UNAL Sede Palmira, coordinador funcional del CI-ATP.

Explica además que “algunos pobladores y agentes externos hacen un manejo inadecuado del agua, lo que ha provocado cambios como desabastecimiento, erosión, contaminación, vulnerabilidad y conflictos ambientales. El agua es el torrente sanguíneo del territorio, estamos viendo que la zona está enferma y sus habitantes no pueden tener paz”.

María Elisa Palacios Possú, profesional en innovación social del CI-ATP, señaló que cerca de cinco comunidades forman parte de esta iniciativa y del equipo de diseño y creación.

En la primera comunidad, asentada en la cabecera municipal, sus habitantes manifiestan “sufrir de contaminación del agua en la cuenca baja del río Yotoco”; la segunda, conformada por comerciantes y empresarios, busca resolver los conflictos por el manejo del agua con el “Plan de las vacas”; la vereda Calimita desarrolla una propuesta para lograr un uso adecuado del agua tras el desabastecimiento que se tiene para mantener sus cultivos; y los habitantes del corregimiento El Dorado quieren recuperar los saberes ancestrales, de la mano con la academia.

Por su parte la comunidad de la Reserva Natural del Bosque de Yotoco, que sufre problemas similares a los de las anteriores, plantea una solución general para fortalecer su ecosistema.

Por lo anterior, el CI-ATP, junto con las comunidades, desarrolló el Taller de Diseño e Innovación como una actividad para “salirnos del campus universitario a los campos del país, para llegar a donde están los problemas de Colombia, especialmente en la zona rural que suele ser muy olvidada, y los productores habitantes rurales se encuentran muy afectados”, afirma el profesor Sanz.

Academia y comunidad unidas

En el transcurso de este Taller se han adelantado tres momentos: la formación de agentes para este Centro de Gestión, el planteamiento de los prototipados o ideas, y el desarrollo in situ de las ideas planteadas.

“Con el prototipado, la comunidad revisa dónde están sus problemas y pueden hacer modelos de la solución principal, que consiste en la mejor captación, filtración y eficiencia en el uso del agua. Esto es un primer paso muy valioso, porque luego vendrán las soluciones agrícolas para producir mejores cultivos”, señala el docente de la UNAL.

De ahí, como primeros resultados, la profesional Palacios menciona que se han entregado cinco laboratorios móviles de diseño e innovación comunitaria equipados de herramientas y máquinas, para que las comunidades puedan construir estos prototipos.

“La UNAL ha hecho una fuerte presencia y acompañamiento académico para certificar estos primeros prototipos, sin imponer ideas sino escuchando a la comunidad, quienes finalmente son los protagonistas”, expresó la profesional Palacios.

Feria de innovación

Así mismo, Nelson Vivas, asesor de planeación del Centro ATP, agrega que “el viernes 10 de diciembre haremos una feria de innovación en la que se presentarán esos prototipos y se van a probar funcionalmente. A partir de esto buscaremos replicarlos y escalarlos hacia un nivel que se puedan llevar a cada municipio de la forma más fácil posible y con los menores costos posibles”, detalla.

Este taller tiene una fecha de inicio pero no tendría una final, ya que el coordinador Sanz agregó que “estamos resolviendo un problema específico en estos momentos (agua), pero en el futuro buscaremos que la dinámica se amplíe en otras situaciones y trascienda a otros sitios”.

La profesional Palacios y el docente Sanz concluyen que “las comunidades se encuentran muy entusiasmadas con este taller, porque notan que esto no es un caso más de proponer e irse, de solo dar un curso y no regresar, sino que la Universidad, los estudiantes, profesores, investigadores y otros profesionales quieren acompañar este empoderamiento del desarrollo formando una estructura más estable”.

 





viernes, 26 de noviembre de 2021

Mieles colombianas cumplen altos estándares internacionales

 De las 115 muestras de mieles provenientes de 23 departamentos y que se cosecharon a diferentes alturas, cerca del 90 % cumplen con los estándares internacionales de alta calidad relacionados con frescura, buenas prácticas agrícolas y manejo.

Así lo evidenció Diana Carolina Acosta Opayome, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su tesis de maestría logró caracterizar y diferenciar las mieles de Colombia mediante herramientas instrumentales sensoriales –como la nariz y la lengua electrónica– y la evaluación en laboratorio de algunas propiedades fisicoquímicas.

En esta oportunidad, la investigadora incluyó a 115 muestras de mieles provenientes de diferentes partes del país, las cuales participaron en un concurso nacional en 2018 que convocaba a fincas, asociaciones de apicultores y personas interesadas en participar.

Aunque estas mieles ya tenían un avance en la caracterización de algunas propiedades fisicoquímicas, para complementarlas, la investigadora realizó un análisis de ceniza para evaluar los minerales presentes y los sólidos insolubles, que califican el proceso de buenas prácticas de manufactura de obtención de la miel, entre otros parámetros.

Así mismo, en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la UNAL, con el apoyo de algunos compañeros y docentes, la magíster trabajó en el desarrollo de la nariz y la lengua electrónica.

“En principio hicimos una depuración de los resultados considerando la legislación internacional para evaluar la calidad de la miel, así que filtramos los datos que no habían dado buenos resultados y manejamos la información de las mieles que cumplían con los parámetros internacionales”.

“En este sentido, el primer filtro para establecer si las mieles clasificaban o no fue la altura, por lo que analizamos los diferentes pisos térmicos de donde provenían, si era cálido (de 0 a 1.000 msnm), templado (1.000 a 2.000 msnm), o frío (más de 2.000 msnm)”.

“Las mieles evaluadas bajo los estándares internacionales lograban un 78 % de nivel de clasificación, lo que quiere decir que, usando los resultados fisicoquímicos y de nariz y lengua electrónica en conjunto, las mieles muestran diferencias entre sí según el piso térmico en donde se dio su cosecha”, explica la magíster.

¡A consumir más miel!

Parte de la problemática identificada en la investigación de la magíster Acosta es que la miel tiene un muy bajo consumo en el país. Mientras que en algunos países de Europa consumen hasta 1 k de miel per cápita, en Colombia solo llega a 100 g.

Según la investigadora, esto obedecería a los costos, pero también a los mitos que giran alrededor de este producto.

“Por ejemplo en los asaderos de pollo broster lo que ponen para acompañar el plato no es miel, aunque muchas personas piensan que sí lo es. Existe un desconocimiento general de lo esto pasa, la miel no es 100 % pura. Sin embargo, la miel cristaliza de forma natural y de diferentes texturas, algunas más gruesas y otras más finas, aunque los consumidores suelen que es y no es miel de abejas, y en ese sentido es difícil que las personas piensen en invertir más dinero en algo que creen que es solo azúcar, o sin tener la certeza de que se trate de miel 100 % pura”.

Mitos alrededor de la miel

Uno de los principales mitos alrededor de la miel es la cristalización, pues se cree que cuando pensar que se trata de azúcar añadida o panela.

Otro mito es el color, que asocia el producto con un color único; sin embargo, la investigadora Acosta aclara que en su presentación, los colores pueden variar desde blanco, rojo, hasta casi negro, ya que todo depende de la flor de la cual la abeja haya obtenido el néctar, de la época del año y de la cosecha de flores que exista en el momento, entre otros factores.

“Los apicultores y asociaciones de apicultores que cumplen con las características y los estándares internacionales también le aportan mucho al consumidor, a reducir el temor de estar comprando miel falsificada o adulterada, y dándoles ‘la tranquilidad’ de estar comprando un producto natural y 100 % puro”.








miércoles, 17 de noviembre de 2021

Buena alimentación contrarrestaría efectos de la altura en entrenamiento de niños

 Los niños que realizan práctica intensiva de deporte y además viven en ciudades como Bogotá, con altitud moderada (entre los 2.000 y 3.000 msnm), podrían presentar a largo plazo alteraciones en su salud, y seguramente en su proceso de crecimiento y desarrollo.

La terapeuta física Diana Marcela Ramos Caballero, investigadora del Doctorado en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirmó que es esencial revisar las cargas de entrenamiento, y tal vez adoptar medidas como una buena alimentación que mejore la producción de antioxidantes y con ello se balancee esta situación.

“No quiere decir que los niños que viven en ciudades con altitud moderada deban mudarse a lugares de baja altitud o que deban dejar de practicar deporte”, señaló durante la presentación de los resultados de su trabajo doctoral en Tesis en 3 Minutos.

El cuerpo produce antioxidantes, pero para obtener el resto de los compuestos químicos que necesita depende de fuentes externas –la dieta principalmente–. Las frutas, las verduras y los cereales son fuentes ricas de betacaroteno, licopeno y vitaminas A, C, y E, antioxidantes alimenticios.

La investigadora mencionó que factores como el estrés, la polución y los malos hábitos alimenticios pueden aumentar la producción de sustancias nocivas para el cuerpo, conocidas como radicales libres u oxidantes.

En concentraciones altas, los radicales libres pueden ser peligrosos, pues dañan todos los componentes principales de las células, incluso el material genético o ADN, las proteínas y las membranas celulares.

“Para conservar un buen estado de salud es fundamental mantener un balance adecuado, por el contrario, cualquier situación que aumente la producción de oxidantes se relaciona con la aparición de enfermedades cardiovasculares o cáncer, por ejemplo”.

Agregó que otros factores como el proceso de crecimiento y envejecimiento, la vida en grandes altitudes –donde hay menos oxígeno– y la práctica de deporte de alto rendimiento también pueden incrementar los oxidantes, y por ende alterar el balance.

Midiendo el estrés oxidativo

En niños no se sabe si puede ocurrir lo mismo, y es un aspecto importante para indagar, ya que cada vez más este segmento de la población práctica deporte desde temprana edad y las cargas de entrenamiento podrían ser demasiado elevadas.

La investigadora destaca que en Colombia la mayoría de los niños deportistas viven en altitud moderada, lo que podría ser un factor estresor adicional.

Para profundizar en este aspecto, aplicó el perfil redox o de estrés oxidativo, un conjunto de análisis clínicos que valoran el sistema de defensa antioxidante endógeno y determinan el grado de estrés oxidativo en cuatro grupos de niños.

Así, primero tomó como referencia un grupo de 26 niños que vive en baja altitud –900 msnm– y observó lo que pasaba con dicho balance en comparación con otro grupo de 35 niños que, además de vivir en la misma altitud, entrenaban un deporte.

“Un primer hallazgo fue evidenciar una mayor producción de oxidantes que alteraban dicho balance”, señaló.

Después, para indagar acerca de qué sucedía en relación con la altitud moderada, tomó un grupo de 26 niños que residieran a 2.500 msnm y que no practicaban deporte.

“Encontramos que también se altera el balance y hay mayor producción de oxidantes, incluso más que solo los niños que practican deporte en baja altitud”.

Por último, observó un cuarto grupo de 35 niños que practicaba deporte y vivía en altitud moderada; este fue el que presentó mayores niveles de oxidantes y el de mayor alteración en el balance.

Afirmó, que “en ninguno de los tres grupos los antioxidantes alcanzaron a contrarrestar tales efectos y, por el contrario, fueron más bajos comparado con nuestro grupo de referencia”.







jueves, 4 de noviembre de 2021

Emprendimiento corporativo, una manera de repensar las empresas

 Modificar prácticas administrativas, en cuanto a reducir procesos burocráticos, y hacer más directa la comunicación entre directivas y empleados, son algunas de las propuestas para fortalecer el emprendimiento corporativo.

“En Colombia se necesita que las grandes empresas implementen el emprendimiento corporativo, ya que cuando los negocios llegan a una etapa de empresarialidad ya consolidada entran en un estado de estancamiento, el cual no es bueno porque afecta directamente la perdurabilidad del negocio en un mundo cada vez más competitivo”.

Así resume el doctor en Ingeniería Pablo Felipe Marín Carmen, director del Centro de Emprendedores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, el resultado de su investigación en 183 empresas colombianas, referenciadas por la Revista Dinero en su publicación “Las 500 empresas más grandes de Colombia en el año 2017”, con el objetivo de que en organizaciones ya consolidadas pueda existir una orientación emprendedora con la cual se impulse el desarrollo competitivo a nivel empresarial.

El emprendimiento corporativo o intraemprendimiento es un procedimiento utilizado para desarrollar nuevos negocios, productos, servicios o procesos dentro de una organización, para crear valor o generar nuevas fuentes de ingresos a través del pensamiento emprendedor y de la acción.

Al respecto, el doctor Marín señala que “el emprendimiento corporativo no es una moda, como lo fue en su tiempo la reingeniería o el mejoramiento de procesos o Canvas, sino que es la alternativa que tiene una empresa de reconfigurar su modelo de negocio para subsistir mucho más tiempo en el mercado; es una opción que tiene la empresa, pero cuando yo tomo una opción tengo que gestionar este campo y tenemos que reestructurar la organización de tal manera que pueda apalancar muchos procesos”. 

Según cifras del Ranking de Innovación Empresarial de la ANDI y la Revista Dinero, durante 2019 en Colombia el 40 % de 322 empresas colombianas realizó emprendimiento corporativo obteniendo mayor productividad e innovación.

Dado este panorama, el doctor Marín seleccionó empresas del sector de cosméticos, farmacéutica y desarrollo de software. Entre los principales hallazgos encontró que urgía modificar las prácticas administrativas en cuanto a la reducción de los procesos burocráticos y que era necesario buscar que la comunicación entre directivas y empleados fuera más directa.

Además estableció que se debe trabajar en la implementación y el cumplimiento de nuevas prácticas de gestión humana, como darle mayor participación e incentivos al empleado, con el fin de generar nuevas motivaciones o sentido de pertenencia a la empresa.


“En el emprendimiento organizacional las decisiones deben ser fluidas y más comunicadas, es decir que el proceso de comunicación en la organización tiene que ser vital y sistémico, donde  todo sea tranquilo, donde no haya cosas escondidas, lo cual forma parte de la innovación organizacional”, subraya.

Agrega que “las prácticas de gestión humana deben estar dirigidas al empleado, quien se convierte en uno de los actores principales de este cambio, porque es quien aporta las nuevas ideas, las cuales son consideradas por la empresa, entendiendo que el capital humano es el que genera las innovaciones: las que innovan no son las empresas, son las personas, ellas son un elemento vital para el emprendimiento corporativo”.

Ventajas competitivas

El emprendimiento corporativo trae cambios significativos para la empresa, porque la lleva a explotar sus ventajas competitivas, dejando a un lado sus débiles prácticas administrativas y de producción, haciendo que piense en otra forma de negocio alterno al ya establecido. Por otro lado, el intraemprendedor (empleado) construye una relación directa y sólida con las directivas de la empresa, permitiéndole tener una comunicación asertiva en la que puede exponer sus ideas innovadoras, haciéndolo sentir que la “empresa es suya”, porque su opinión cuenta, lo que lo motiva a aportar su talento y habilidades al servicio de la empresa. 

Otro de los beneficios es que fomenta el trabajo en equipo, pues reconoce las capacidades del otro, sus aportes o ideas. Todos entienden que “son un equipo” y si alguno faltara, las cosas no funcionan igual, porque no son fáciles de reemplazar. Por último, impacta en la buena comunicación entre las diferentes áreas o departamentos de la empresa contribuyendo a que se conozcan sus problemas y oportunidades.

“Los responsables de la transformación de las empresas no es un tema de cargo, sino de todas las personas que forman parte de la empresa, la cual es un sistema abierto donde vienen las ideas, se discuten se evalúan y se desarrollan independientemente de dónde salgan”, asegura el doctor Marín.

Por último, destaca que es importante asumir las responsabilidades, escuchar las ideas o planteamientos que tiene el equipo de trabajo para evitar los errores.










 



lunes, 4 de octubre de 2021

Sensores en contenedores mejorarían recolección de basuras

 Mediante una plataforma en una aplicación móvil, estos dispositivos permitirían determinar el nivel de llenado de los contenedores de basura y definir rutas de recolección más eficientes, evitando así el desbordamiento en algunos depósitos.

El sobrellenado ocurre porque los camiones no realizan oportunamente la recolección de residuos, ocasionando proliferación de plagas y enfermedades. Esto se debería, en parte, a que para las empresas prestadoras de este servicio es difícil de calcular las rutas, ya que no cuentan con suficiente información actualizada sobre el nivel de llenado de los depósitos.

Tradicionalmente la recolección de residuos se da con una búsqueda exhaustiva por los vecindarios, un procedimiento manual de abordar el problema, ya que se incurre en mayores gastos de combustible, tiempo y mano de obra.

Miguel Ángel Montañez Gómez, magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), desarrolló este prototipo de sistema de monitoreo para contribuir a la planeación de las rutas de recolección en una ciudad inteligente como Bogotá, y reducir así el impacto para el medioambiente y la salud de los ciudadanos.

Su trabajo fue dirigido por el profesor Luis Fernando Niño Vásquez y con el apoyo del Laboratorio de Investigación en Sistemas Inteligentes (LISI) de la UNAL.

“Para evitar este problema propusimos instalar unos dispositivos electrónicos de medición que permitan determinar el nivel de llenado en los contenedores de basura, y así establecer prioridades para que aquellos que están a punto de llenarse no se desborden, evitando que los residuos en descomposición se queden sin recoger por mucho tiempo”, asegura el investigador Montañez.

Se trataría de todo un sistema, uno de cuyos componentes es el dispositivo de medición. “Este sensor está ensamblado sobre unas placas de desarrollo que integran un microcontrolador, un sensor de proximidad basado en el principio de ultrasonido, un transmisor de ondas de radio y una batería, y algunos de ellos pueden integrar dispositivos GPS para ubicar el contenedor”, explica el investigador.

Agrega que “el sistema también cuenta con unas líneas de transmisión con tecnologías de ondas de radio de largo alcance y baja potencia, un servidor de internet de las cosas para recibir los datos y decodificarlos”.

“Se trata de un servicio completo de respaldo para procesar la información y así calcular las mejores rutas según la región de los operadores de aseo y los contenedores más llenos o próximos a llenarse. Todo esto podría verse a través de una interfaz en una aplicación móvil”.

Aunque el prototipo no se ha puesto en marcha, se simuló con datos de la información geográfica de la malla vial de Bogotá de la localidad de Engativá. Se imitaron contenedores con diferentes niveles de llenado, lo que dio como resultado el cálculo de las rutas.

“Para que esto ocurra en la realidad se requiere de una inversión importante, además de gestión y colaboración de las empresas de aseo y de la Alcaldía local para poder implementarlo”.

Problema sanitario y ambiental

Según el Banco Mundial, para el 2050 se espera un aumento del 70 % en las toneladas de desechos sólidos municipales, es decir cerca de 3.400 millones de toneladas anuales.

Según el investigador Montañez, ese ritmo de generación de basura no es sostenible para el planeta, ya que alrededor del 12,3 % de esa cantidad correspondería a plásticos y el 27,5 % a cartón, materiales que reúnen casi el 30 % del residuo generado.

“Los países en vías de desarrollo son los que peor gestión le dan a los residuos; por ejemplo en Colombia un tercio de estos residuos se vierten a cielo abierto o se queman”.

El hábito de reciclar

“Lo que está ocurriendo es que como ciudadanos ponemos cosas de diferente material en las mismas bolsas, haciendo que los residuos aprovechables se mezclen con los orgánicos, contaminándolos y evitando su reutilización”, subraya.





lunes, 27 de septiembre de 2021

Casa Cultural del Guaviare, nuevo umbral de la Amazonia

 Un hall siempre abierto, sin límites espaciales, un área que recibe a los visitantes con tres árboles escultóricos y a la vez estructurales, que en sus ramas tendrán escritas palabras claves para reflexionar sobre la paz, elegidas con la comunidad, forman parte del proyecto “El Nuevo Umbral de la Amazonia”.

Esta propuesta fue la ganadora del “Concurso de ideas para el diseño arquitectónico de la Casa Cultural en el Centro Poblado Las Colinas Jaime Pardo Leal, San José del Guaviare”, convocado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad del Valle (UniValle).

El proyecto, presentado por Gustavo Adolfo Barco Isaza, Natalia Caicedo Mosquera, Alexis González Ramírez y Norberth Aristizábal Marí, articula un edificio y un parque, donde el primero hace las veces de puerta que se abre al paisaje y une las dos realidades del territorio nacional colombiano: la urbana y la rural. El parque se convierte en el jardín conmemorativo, una chagra amazónica, lugar de rito, arte y paz, que envuelve el edificio para darle más significado al permitir que todo el conjunto se nutra y se articule con el entorno.

La casa también tendría un techo en pendiente que permitiría recuperar el agua lluvia para reutilizarla en el riego y otras actividades diarias. Con el diseño se busca generar aislamiento térmico, con un cielorraso en esterilla de guadua, además de crear sombra con árboles perimetrales y permitir el paso del viento con plantas de hoja ancha y palmeras.

“El Nuevo Umbral de la Amazonia” genera la sensación de que estar adentro también es estar afuera, por su conexión con el entorno. El espacio es flexible y se expande, ya que en el interior se conectan e integran subespacios. Esta flexibilidad, además de la ventilación y la espacialidad, permiten que se adapte a diferentes condiciones, incluso a crisis como la asociada con una pandemia como la actual.

Participación de la comunidad

Los recursos destinados para mano de obra se repartirán equitativamente entre quienes tienen el saber (ornamentador, soldador, maestro y ebanistas-carpinteros) y quienes aprenderán (la comunidad).

También se espera generar procesos de autoconstrucción a partir del trabajo en mingas comunitarias, lo cual engrandece las múltiples relaciones parentales y vecinales, mejorando de generación en generación, en la cual pueden formar parte activa tanto hombres como mujeres.

Además la propuesta plantea la realización de talleres y actividades colectivas entre las universidades y la comunidad, participando del proceso constructivo y entendiendo las decisiones proyectivas de los creadores, con el fin de crear un lazo que permitirá que el proyecto sea adoptado como su nuevo referente.


Esta convocatoria se realizó en el marco del Convenio Específico de Cooperación entre la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá, la Cooperativa Multiactiva Ecomún Jaime Pardo Leal (Coojapal), la Asociación de Mujeres Jaime Pardo Leal (Asomujapal) y la Fundación  Cultural y Folclórica Raíces de Mi Tierra, que contribuyen al proceso de reincorporación, reconciliación y fortalecimiento del tejido social de esta escuela de arte y comunicación.