Desde la Amazonia, el Caribe, la Orinoquia y el Pacífico nariñense, las Sedes de Presencia Nacional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) llegan a la FILBo 2026 con una apuesta que va más allá de exhibir libros: poner en circulación el conocimiento producido en los territorios, a partir de investigaciones que dialogan con sus realidades sociales, culturales y ambientales, y que hoy toman forma en publicaciones que conectan ciencia, memoria y vida cotidiana.
En la FILBo confluyen editoriales comerciales,
independientes y académicas, y entre ellas las universidades públicas del país
reafirman su papel como productoras de conocimiento. En este escenario, la
institución de educación superior pública más importante del país, la UNAL, se
destaca no solo por su amplio catálogo editorial —con más de 120 novedades y
una agenda de actividades que supera el centenar—, sino por una apuesta que
pone en el centro a sus Sedes de Presencia Nacional, regiones en donde el conocimiento
se construye en diálogo directo con las comunidades.
Lejos de los grandes centros urbanos, en regiones marcadas
por la diversidad cultural, la riqueza natural y las profundas brechas
sociales, las Sedes Amazonia, Tumaco, Orinoquia, Caribe y de La Paz se han
consolidado como espacios en donde se produce conocimiento situado.
Ese trabajo, que muchas veces se construye junto a
conocimientos ancestrales y dinámicas locales, encuentra en la labor editorial
una forma de circulación que trasciende el aula. Las publicaciones que llegan a
la Feria no son piezas aisladas, sino que forman parte de una apuesta por
narrar el país desde sus bordes, allí a donde pocas veces se mira, pero en
donde se están gestando claves fundamentales para entenderlo.
Amazonia se escribe desde el agua y la vida anfibia
Una de las apuestas más potentes en esa línea proviene de la
Sede Amazonia, en donde la relación entre investigación y territorio se traduce
en obras como Pulsos del agua: Acercamiento integral a la
Leticia anfibia, un libro que propone leer la Amazonia como una “selva de
agua” en la que el pulso de inundación define la vida, la cultura y las formas
de habitar.
La obra, liderada por el profesor Nelson Vergara, reúne el
trabajo de más de 30 investigadores de las Sedes Amazonia, Bogotá y Medellín,
en un ejercicio de coinvestigación que integra conocimientos biológicos,
ambientales y sociales con los saberes tradicionales de las comunidades
locales. Desde la Sede Amazonia participaron los profesores Germán Ignacio
Ochoa y Santiago Duque.
En este diálogo la ciencia no se impone sino que se
entrelaza con las formas de conocimiento que les han permitido a las
poblaciones amazónicas adaptarse históricamente a un territorio dinámico y
cambiante.
Como lo explica el profesor Ochoa, investigador y habitante
de la región desde hace más de 20 años, “es necesario analizar la urbanización
en la Amazonia desde una perspectiva ambiental y sus implicaciones en los
ecosistemas”, una mirada que también ha impulsado iniciativas como la creación
de reservas forestales urbanas como apuesta de conservación.
A esta publicación se suman otras obras que amplían la
mirada sobre la Amazonia desde distintos ángulos. En Representaciones
visuales y discursos estatales de la Amazonia colombiana, editada por los
profesores Carlos Gilberto Zárate y Jorge Mario Aponte Motta, se exploran las
formas en que históricamente el Estado y los lenguajes visuales han construido
la imagen de la región. A partir de un análisis crítico, el libro invita a cuestionar
esas narrativas y a reconocer la complejidad social, política y cultural que
suele quedar oculta tras las representaciones tradicionales de la selva.
Por su parte Ruta vorágine: Trochas, tipos y gentes
en la Amazorinoquia, del historiador Camilo Mongua Calderón, se adentra en
las dinámicas históricas de frontera entre la Amazonia y la Orinoquia,
recorriendo los caminos, actores y procesos que han configurado este territorio
desde el siglo XIX. La obra articula historia, etnografía y memoria para
reconstruir las relaciones entre comunidades indígenas, misiones, Estado y
economías extractivas. Su lanzamiento en la FILBo será el 23 de abril a las 11
a. m. en el estand de la Universidad: 102 del Pabellón 3, nivel 2 de Corferias.
En una línea más narrativa, La noche en los ojos,
del antropólogo Juan Álvaro Echeverri, propone un viaje íntimo por la Amazonia
a partir de crónicas de vida que nacen del asombro, la escucha y la convivencia
con comunidades indígenas. A través de escenas cotidianas, lenguas, cantos y
espiritualidades, el libro revela un universo en donde el territorio no solo se
habita sino que se siente y se interpreta desde otras formas de conocimiento.
El libro forma parte de la Colección Ser Texto de la Editorial UNAL.
Saberes que germinan en el Pacífico
El conocimiento producido en los territorios también se
expresa en iniciativas como la cartilla Plantas medicinales del
Pacífico nariñense y compostaje en la Sede Tumaco, una publicación que
recoge procesos académicos y comunitarios desarrollados en la región.
Liderado por las docentes María Teresa Salcedo Montero,
Luisa Arrechea y Cristina Mendoza, el proyecto reúne información sobre 16
plantas medicinales y sobre las experiencias de compostaje construidas en el
aula y en diálogo con sabedores y sabedoras locales. Los estudiantes no solo
investigaron, sino que también escribieron integrando fuentes científicas con
conocimientos ancestrales en un ejercicio que fortalece el vínculo entre la
Universidad y el territorio.
“Es vital que la academia se piense de manera
contextualizada. Durante mucho tiempo se ha llegado a territorios como Tumaco
para extraer conocimientos. Es importante que quienes viven allí sean quienes
escriban y reflexionen sobre estas realidades”, explica la profesora Salcedo.
Mapas para entender la guerra y reconstruir el país
Para entender uno de los fenómenos más complejos de la
historia reciente del país es fundamental analizar el territorio. En esa línea,
publicaciones como Violencia y territorio y Atlas del
conflicto armado colombiano, editadas por el profesor Jhon Williams
Montoya, proponen una lectura de la guerra que va más allá de los hechos y los
actores, para situarla en el espacio en donde realmente ocurre y deja huella.
A partir de mapas, datos y análisis espaciales, estas obras
reconstruyen cómo la violencia se ha distribuido, transformado y persistido en
distintas regiones entre 1964 y 2018, evidenciando patrones, disputas por el
control del territorio y las profundas desigualdades que han marcado el
conflicto. También permiten entender los retos que enfrenta el país en el
escenario del posacuerdo, en donde la geografía sigue siendo un factor
determinante para la consolidación de la paz.
En este trabajo participa la profesora Sairi Tatiana
Piñeros, quien ha centrado su investigación en las dinámicas territoriales
durante la negociación y la implementación de los Acuerdos de Paz. Su análisis,
conectado con el contexto de la Sede de La Paz, aporta una mirada situada sobre
cómo estos procesos se viven y se transforman en regiones históricamente
afectadas por el conflicto.
“Producir conocimiento desde aquí es darles voz a las
regiones y demostrar que desde el territorio también se piensa y se construye
el país”, señala la investigadora al destacar el papel de las Sedes de
Presencia Nacional en la construcción de una mirada descentralizada sobre la
guerra y la paz.
Energía que se piensa desde la Orinoquia
La producción académica de esta Sede también dialoga con
debates globales. El profesor Roberto Bernal Correa participa en el capítulo
“Theoretical Approaches for Emerging Photovoltaic Materials” del libro Photovoltaics
Beyond Silicon (Elsevier, 2024), en el que se exploran nuevos
materiales para la generación de energía solar.
Este trabajo se inscribe en los retos actuales de transición
energética y muestra cómo, desde regiones como la Orinoquia, se aportan
soluciones con alcance internacional.
“Realizamos investigaciones con el mismo nivel de
rigurosidad que cualquier otra sede, pero con una conexión más directa con las
necesidades del territorio”, afirma el profesor Bernal.
El Caribe cuestiona el turismo que habita
En el Caribe insular, en donde el turismo es motor económico
pero también fuente de tensiones sociales y ambientales, la producción
editorial de la Universidad abre preguntas de fondo sobre el modelo de
desarrollo que se ha consolidado en el territorio. El libro ¿Tenemos
realmente el turismo que queremos? pone en el centro este debate a
partir de un análisis crítico de sus efectos en la isla de San Andrés.
La investigación —liderada por la profesora Johannie L.
James Cruz y un equipo interdisciplinario— se desarrolla en tres ejes que
permiten entender la complejidad del fenómeno. Por un lado, examina la
percepción de la población local frente al turismo, evidenciando una relación
ambivalente entre los beneficios económicos y los impactos negativos asociados
con el “sobreturismo”.
En segundo lugar, aborda procesos de transformación
territorial como la gentrificación en zonas como Cocoplum Bay y Rocky Cay, en
donde el crecimiento de la actividad turística ha generado desplazamientos y
reconfiguraciones del tejido social. Por último, analiza el papel de la
responsabilidad social empresarial y sus alcances reales en la construcción de
un modelo de desarrollo más sostenible para el Archipiélago.
Más allá de los datos, la obra plantea una pregunta de fondo
que interpela tanto a los habitantes como a quienes visitan la Isla: ¿qué tipo
de turismo se quiere y para quién? En ese sentido, el libro se convierte en una
herramienta para comprender las tensiones entre economía, territorio y
comunidad, y para abrir una discusión necesaria sobre el futuro del Caribe
insular colombiano.
La obra se presentará el 2 de mayo a las 2 p. m. en el
estand de la UNAL: 102 del Pabellón 3, nivel 2 de Corferias.
Con estos trabajos la UNAL reafirma su compromiso con la
generación y divulgación de un conocimiento capaz de dialogar con las
realidades locales y aportar a la comprensión de los desafíos del país desde
sus regiones.














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