jueves, 30 de abril de 2026

Obra completa de León de Greiff, ahora disponible y gratuita en formato digital

 En el marco de la FILBo 2026 la Editorial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) puso en acceso abierto la Obra completa del escritor León de Greiff, en prosa y poesía, con 10 tomos que por primera vez se pueden consultar gratuitamente en formato digital. La compilación reúne no solo los libros publicados en vida del autor, sino también versiones alternas, fragmentos inéditos y textos dispersos reconstruidos a partir de manuscritos que en total superan las 9.500 páginas.

El lanzamiento se realizó el 27 de abril en la Sala Jorge Isaacs de Corferias, en un conversatorio en el que participaron Alexis de Greiff, nieto de León de Greiff y docente de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAL, Mario Jursich, editor de la obra y fundador de la revista El Malpensante, y la profesora Patricia Trujillo, de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAL. La publicación formó parte de la conmemoración de los 50 años de la muerte del poeta y retoma un proyecto editorial iniciado décadas atrás.

León de Greiff nació en Medellín el 22 de julio de 1895; de ascendencia sueca y alemana, fue una de las figuras más reconocidas de la poesía colombiana del siglo XX. En sus inicios impulsó el movimiento literario “Los Panidas”, en compañía de autores como Fernando González, y desarrolló una escritura caracterizada por el uso de seudónimos, juegos verbales y una amplia red de referencias culturales. Falleció en Bogotá el 11 de julio de 1976.

El profesor De Greiff cuenta que la Obra completa fue compilada por su padre, Hjalmar de Greiff (hijo de León), quien dedicó décadas a reunir y organizar el archivo de su papá; “nuestro trabajo fue revisar que el formato de la obra no se alterara en el libro digital”, afirma.

Señaló además que en algunos casos se incorporaron imágenes de los manuscritos, y que no se realizó corrección de estilo para respetar los textos tal como fueron dejados en su momento por el autor y su editor.

Por más de 50 años Hjalmar de Greiff reunió, transcribió y organizó los materiales de su padre, labor que incluyó la revisión de manuscritos originales y la comparación de versiones, con el objetivo de respetar la escritura del autor.

Las 9.500 páginas que hoy forman parte de la Colección se transcribieron tres veces: “la primera en una máquina de escribir mecánica; después —cuando encontraba material adicional que debía intercalar y no había computadores— en una eléctrica, más silenciosa y que, aunque yo era un digitador rápido y preciso, me permitía revisar cada renglón antes de que se imprimiera en papel”.

“Y la tercera fue a finales de siglo, cuando mi padre aprendió a usar el computador, y allí transcribió el trabajo nuevamente con el propósito de preservar la obra para futuras generaciones”, señala su nieto en la presentación de la Obra completa.

La publicación retoma la edición impresa realizada por la UNAL en 2018, que abarca todo el repertorio literario de León de Greiff. La novedad es que ahora la amplía con una versión digital de libre acceso. Con ello, la Institución busca facilitarles el acceso tanto a los lectores en general como a los investigadores, quienes ahora pueden trabajar sobre un archivo más grande y navegable.

En la presentación de los 10 libros, Alexis de Greiff escribe que su padre solía decir: “nunca imaginé que vería esto en mi vida”, al referirse a los 10 tomos publicados en 2018.

“Desde entonces quiso que hubiera una versión digital disponible gratuitamente. Esta edición de acceso universal, que la UNAL le entrega al público en conmemoración de los 50 años de la muerte de León de Greiff, cierra el círculo que Hjalmar empezó con aquella antología de 1970”, señaló.

La relación de León de Greiff con la UNAL también forma parte de este proceso, pues en la década de 1940 fue profesor de Literatura y Redacción.

Además, y como parte de la conmemoración, el estand de la UNAL en Corferias retoma la figura del autor a través de una caricatura realizada en la década de 1930 por Ricardo Rendón, en la que se representa un león con el rostro del poeta.

 






jueves, 23 de abril de 2026

Desde las fronteras del país, la UNAL llega con su voz editorial a la FILBo 2026

 Desde la Amazonia, el Caribe, la Orinoquia y el Pacífico nariñense, las Sedes de Presencia Nacional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) llegan a la FILBo 2026 con una apuesta que va más allá de exhibir libros: poner en circulación el conocimiento producido en los territorios, a partir de investigaciones que dialogan con sus realidades sociales, culturales y ambientales, y que hoy toman forma en publicaciones que conectan ciencia, memoria y vida cotidiana.

En la FILBo confluyen editoriales comerciales, independientes y académicas, y entre ellas las universidades públicas del país reafirman su papel como productoras de conocimiento. En este escenario, la institución de educación superior pública más importante del país, la UNAL, se destaca no solo por su amplio catálogo editorial —con más de 120 novedades y una agenda de actividades que supera el centenar—, sino por una apuesta que pone en el centro a sus Sedes de Presencia Nacional, regiones en donde el conocimiento se construye en diálogo directo con las comunidades.

Lejos de los grandes centros urbanos, en regiones marcadas por la diversidad cultural, la riqueza natural y las profundas brechas sociales, las Sedes Amazonia, Tumaco, Orinoquia, Caribe y de La Paz se han consolidado como espacios en donde se produce conocimiento situado.

Ese trabajo, que muchas veces se construye junto a conocimientos ancestrales y dinámicas locales, encuentra en la labor editorial una forma de circulación que trasciende el aula. Las publicaciones que llegan a la Feria no son piezas aisladas, sino que forman parte de una apuesta por narrar el país desde sus bordes, allí a donde pocas veces se mira, pero en donde se están gestando claves fundamentales para entenderlo.

Amazonia se escribe desde el agua y la vida anfibia

Una de las apuestas más potentes en esa línea proviene de la Sede Amazonia, en donde la relación entre investigación y territorio se traduce en obras como Pulsos del aguaAcercamiento integral a la Leticia anfibia, un libro que propone leer la Amazonia como una “selva de agua” en la que el pulso de inundación define la vida, la cultura y las formas de habitar.

La obra, liderada por el profesor Nelson Vergara, reúne el trabajo de más de 30 investigadores de las Sedes Amazonia, Bogotá y Medellín, en un ejercicio de coinvestigación que integra conocimientos biológicos, ambientales y sociales con los saberes tradicionales de las comunidades locales. Desde la Sede Amazonia participaron los profesores Germán Ignacio Ochoa y Santiago Duque.

En este diálogo la ciencia no se impone sino que se entrelaza con las formas de conocimiento que les han permitido a las poblaciones amazónicas adaptarse históricamente a un territorio dinámico y cambiante.

Como lo explica el profesor Ochoa, investigador y habitante de la región desde hace más de 20 años, “es necesario analizar la urbanización en la Amazonia desde una perspectiva ambiental y sus implicaciones en los ecosistemas”, una mirada que también ha impulsado iniciativas como la creación de reservas forestales urbanas como apuesta de conservación.

A esta publicación se suman otras obras que amplían la mirada sobre la Amazonia desde distintos ángulos. En Representaciones visuales y discursos estatales de la Amazonia colombiana, editada por los profesores Carlos Gilberto Zárate y Jorge Mario Aponte Motta, se exploran las formas en que históricamente el Estado y los lenguajes visuales han construido la imagen de la región. A partir de un análisis crítico, el libro invita a cuestionar esas narrativas y a reconocer la complejidad social, política y cultural que suele quedar oculta tras las representaciones tradicionales de la selva.

Por su parte Ruta vorágine: Trochas, tipos y gentes en la Amazorinoquia, del historiador Camilo Mongua Calderón, se adentra en las dinámicas históricas de frontera entre la Amazonia y la Orinoquia, recorriendo los caminos, actores y procesos que han configurado este territorio desde el siglo XIX. La obra articula historia, etnografía y memoria para reconstruir las relaciones entre comunidades indígenas, misiones, Estado y economías extractivas. Su lanzamiento en la FILBo será el 23 de abril a las 11 a. m. en el estand de la Universidad: 102 del Pabellón 3, nivel 2 de Corferias.

En una línea más narrativa, La noche en los ojos, del antropólogo Juan Álvaro Echeverri, propone un viaje íntimo por la Amazonia a partir de crónicas de vida que nacen del asombro, la escucha y la convivencia con comunidades indígenas. A través de escenas cotidianas, lenguas, cantos y espiritualidades, el libro revela un universo en donde el territorio no solo se habita sino que se siente y se interpreta desde otras formas de conocimiento. El libro forma parte de la Colección Ser Texto de la Editorial UNAL.

Saberes que germinan en el Pacífico

El conocimiento producido en los territorios también se expresa en iniciativas como la cartilla Plantas medicinales del Pacífico nariñense y compostaje en la Sede Tumaco, una publicación que recoge procesos académicos y comunitarios desarrollados en la región.

Liderado por las docentes María Teresa Salcedo Montero, Luisa Arrechea y Cristina Mendoza, el proyecto reúne información sobre 16 plantas medicinales y sobre las experiencias de compostaje construidas en el aula y en diálogo con sabedores y sabedoras locales. Los estudiantes no solo investigaron, sino que también escribieron integrando fuentes científicas con conocimientos ancestrales en un ejercicio que fortalece el vínculo entre la Universidad y el territorio.

“Es vital que la academia se piense de manera contextualizada. Durante mucho tiempo se ha llegado a territorios como Tumaco para extraer conocimientos. Es importante que quienes viven allí sean quienes escriban y reflexionen sobre estas realidades”, explica la profesora Salcedo.

Mapas para entender la guerra y reconstruir el país

Para entender uno de los fenómenos más complejos de la historia reciente del país es fundamental analizar el territorio. En esa línea, publicaciones como Violencia y territorio y Atlas del conflicto armado colombiano, editadas por el profesor Jhon Williams Montoya, proponen una lectura de la guerra que va más allá de los hechos y los actores, para situarla en el espacio en donde realmente ocurre y deja huella.

A partir de mapas, datos y análisis espaciales, estas obras reconstruyen cómo la violencia se ha distribuido, transformado y persistido en distintas regiones entre 1964 y 2018, evidenciando patrones, disputas por el control del territorio y las profundas desigualdades que han marcado el conflicto. También permiten entender los retos que enfrenta el país en el escenario del posacuerdo, en donde la geografía sigue siendo un factor determinante para la consolidación de la paz.

En este trabajo participa la profesora Sairi Tatiana Piñeros, quien ha centrado su investigación en las dinámicas territoriales durante la negociación y la implementación de los Acuerdos de Paz. Su análisis, conectado con el contexto de la Sede de La Paz, aporta una mirada situada sobre cómo estos procesos se viven y se transforman en regiones históricamente afectadas por el conflicto.

“Producir conocimiento desde aquí es darles voz a las regiones y demostrar que desde el territorio también se piensa y se construye el país”, señala la investigadora al destacar el papel de las Sedes de Presencia Nacional en la construcción de una mirada descentralizada sobre la guerra y la paz.

Energía que se piensa desde la Orinoquia

La producción académica de esta Sede también dialoga con debates globales. El profesor Roberto Bernal Correa participa en el capítulo “Theoretical Approaches for Emerging Photovoltaic Materials” del libro Photovoltaics Beyond Silicon (Elsevier, 2024), en el que se exploran nuevos materiales para la generación de energía solar.

Este trabajo se inscribe en los retos actuales de transición energética y muestra cómo, desde regiones como la Orinoquia, se aportan soluciones con alcance internacional.

“Realizamos investigaciones con el mismo nivel de rigurosidad que cualquier otra sede, pero con una conexión más directa con las necesidades del territorio”, afirma el profesor Bernal.

El Caribe cuestiona el turismo que habita

En el Caribe insular, en donde el turismo es motor económico pero también fuente de tensiones sociales y ambientales, la producción editorial de la Universidad abre preguntas de fondo sobre el modelo de desarrollo que se ha consolidado en el territorio. El libro ¿Tenemos realmente el turismo que queremos? pone en el centro este debate a partir de un análisis crítico de sus efectos en la isla de San Andrés.

La investigación —liderada por la profesora Johannie L. James Cruz y un equipo interdisciplinario— se desarrolla en tres ejes que permiten entender la complejidad del fenómeno. Por un lado, examina la percepción de la población local frente al turismo, evidenciando una relación ambivalente entre los beneficios económicos y los impactos negativos asociados con el “sobreturismo”.

En segundo lugar, aborda procesos de transformación territorial como la gentrificación en zonas como Cocoplum Bay y Rocky Cay, en donde el crecimiento de la actividad turística ha generado desplazamientos y reconfiguraciones del tejido social. Por último, analiza el papel de la responsabilidad social empresarial y sus alcances reales en la construcción de un modelo de desarrollo más sostenible para el Archipiélago.

Más allá de los datos, la obra plantea una pregunta de fondo que interpela tanto a los habitantes como a quienes visitan la Isla: ¿qué tipo de turismo se quiere y para quién? En ese sentido, el libro se convierte en una herramienta para comprender las tensiones entre economía, territorio y comunidad, y para abrir una discusión necesaria sobre el futuro del Caribe insular colombiano.

La obra se presentará el 2 de mayo a las 2 p. m. en el estand de la UNAL: 102 del Pabellón 3, nivel 2 de Corferias.

Con estos trabajos la UNAL reafirma su compromiso con la generación y divulgación de un conocimiento capaz de dialogar con las realidades locales y aportar a la comprensión de los desafíos del país desde sus regiones.







viernes, 10 de abril de 2026

Paneles solares reducirían la pobreza energética y les ahorrarían millones a los hogares colombianos

 Un modelo de financiamiento les permitiría a los hogares colombianos de estratos 1 al 4 instalar paneles solares, reducir hasta en un 71 % la pobreza energética, y generar ahorros cercanos a los 80 millones de pesos en 20 años. La propuesta, desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín y la organización Emergentes (creadora de proyectos de energía sostenible), plantea rutas concretas para que la energía solar deje de ser una alternativa lejana y se convierta en una inversión asequible para las familias.

Colombia es un país de gran potencial energético: cada metro cuadrado del país recibe más de 4,5 kilovatios/hora de radiación solar al día, lo que, en términos simples, es lo que consume un horno microondas encendido durante casi 5 horas continuas.

A pesar de esa abundancia, los hogares aún tienen barreras para aprovechar este recurso. Por eso el Grupo de Ciencias de la Decisión de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín y Emergentes publicaron una hoja de ruta que explora las alternativas financieras para que las familias accedan a energía limpia y la conviertan en un ahorro real en sus facturas.

Santiago Ortega, director de Innovación de Emergentes y egresado de la Facultad de Minas, lo explica de manera sencilla: “los proyectos de energía solar son muy rentables, incluso mucho más que los certificados de depósito a término (CDT), porque les generan muchas más ganancias a las personas a largo plazo. Aunque existen varias opciones de financiamiento para empresas, en el caso de los hogares estas alternativas son limitadas, y por eso nos propusimos identificar por qué ocurre esto y cómo superarlo”.

Para ello, el estudio consultó a más de 50 académicos, funcionarios, entidades financieras y empresas del sector energético colombiano. Uno de los principales hallazgos fue que las entidades financieras, especialmente los bancos, no otorgan suficientes créditos para proyectos de paneles solares porque no los consideran como una garantía tradicional.

“Por ejemplo, si uno lleva el carro como respaldo para un préstamo, el banco lo acepta sin problema, pero los paneles solares no tienen el mismo carácter mercantil”, explica el ingeniero Ortega.

A partir de allí, los investigadores definieron 6 estrategias para que los ciudadanos rurales con casa propia inviertan con mayor facilidad en energías limpias sin perder la confianza de las instituciones bancarias; estas son: financiación con reforma de vivienda por medio de cajas de compensación; créditos a través de fondos de empleados; financiación con cooperativas o microfinancieras con recursos de banca; finanzas mixtas; bonos de impacto; y leasing para personas naturales.

“Analizamos los 6 modelos y destacamos 3 como los más viables para los ciudadanos de a pie en Colombia”, amplía.

El primero, a través de las cajas de compensación, les permite a las familias tener su proyecto de energía solar con su vivienda como garantía y los descuentos por nómina, con tasas competitivas y un impacto social notable: reducción de la pobreza energética hasta en un 71 % y aumento de los ingresos familiares cercanos a los 80 millones de pesos en 20 años.

El segundo modelo, impulsado por los fondos de empleados, ofrece créditos con deducción automática de nómina y tasas favorables, con beneficios visibles para los afiliados, como una reducción de hasta el 65 % de la pobreza energética.

El tercero, mediante cooperativas apoyadas por instituciones financieras intermediarias, les abre la puerta a quienes no acceden a la banca tradicional, con márgenes de utilidad de hasta el 15 % y mejoras en ingresos de hasta 76 millones de pesos por proyecto.

Ahorro para el futuro

Los paneles fotovoltaicos convierten la luz solar en energía eléctrica que se puede usar en hogares y comercios. Esta es una manera de obtener energía limpia y renovable, ya que no genera ningún tipo de emisiones y se pueden ubicar fácilmente en los techos, sin impacto visual ni ruido.

“Su rentabilidad varía según el territorio: en la región Caribe Santa Marta presenta los mayores beneficios, con una rentabilidad cercana al 31 % para hogares de estratos 1, 2 y 3; le siguen Neiva, en la región sabanera, con un 24 %, y Tunja, en las regiones interandinas, con un 20 %. Así mismo, los grupos socioeconómicos más beneficiados serían las personas de estratos 1 al 4”.


“En cualquier lugar del país, a una familia de 4 personas le costaría entre 20 y 25 millones de pesos un proyecto de energía solar, que se pueden pagar en un plazos de 4 a 5 años, con cuotas moderadas, lo que les ahorraría más de 4 millones anuales; esto teniendo en cuenta que los paneles solares tienen una vida útil de 30 años”, explica el experto.

Estos hogares recibirían la factura de energía en cero. Además, como evidencia el estudio, los paneles no requieren mayor mantenimiento: solo una revisión anual y una eventual limpieza, que usualmente se suple de manera natural con la lluvia.

En conjunto, implementar estos modelos no solo generaría rentabilidad para las entidades financieras, sino que además, durante su vida útil, evitarían la emisión de cerca de 98 toneladas de dióxido de carbono (CO₂), un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global, fenómeno que intensifica eventos extremos como sequías, olas de calor e inundaciones.

Esta es la tercera entrega del proyecto, activo desde 2023. Se espera que pronto se realice una nueva que contemple cómo comenzar a aplicar las estrategias de financiamiento en la comunidad, con Medellín como punto de partida. “Si todos aprendiéramos un poco más sobre educación energética, nos ahorraríamos mucho dinero a largo plazo”, concluye el investigador Ortega.