martes, 6 de septiembre de 2022

Algoritmo protege bases de datos biométricas de ataques cibernéticos

 En la era digital uno de los peligros más latentes es el robo de datos y la suplantación de identidad, incluso de las medidas físicas de las personas. Un algoritmo le hace jaque a los delincuentes cibernéticos y en archivos individuales permite ocultar de manera segura los datos del rostro, las huellas dactilares, el iris de los ojos, las orejas, la voz y hasta el movimientos de los usuarios de los sistemas digitales, haciendo más difícil cualquier fraude.

El reconocimiento a través de los datos relacionados con la medición de los rasgos y características físicas de las personas se dio a conocer en 1858 en la India, con el uso de las huellas en un contrato de negocios, y su evolución hace que hoy se utilice la huella incluso para desbloquear los celulares que usamos todos los días.

“En la pandemia se vio la importancia de estos sistemas, ya que al manejar todo de manera virtual o remota, los exámenes Saber Pro o las pruebas para entrar a algún empleo requerían conocer si la persona que estaba detrás de la pantalla era quien decía ser”, menciona el profesor e investigador Agustin Moreno Cañadas, del Departamento de Matemáticas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Por medio del software de programación Python, el experto diseñó un algoritmo y lo ejecutó en FERET, una base de datos clásica y referente para la evaluación del reconocimiento facial, en la cual se encuentran consignadas 2.413 imágenes de rostros de 856 personas, recopiladas entre 1993 y 1996.

El mecanismo utiliza el concepto de “álgebras de configuración de Brauer”, que permite proteger datos por medio del ocultamiento en distintas capas y servidores, en especial información biométrica.

“En el interior de una imagen principal se ponen varias imágenes, pero en realidad estas se guardan en otras partes, como si fueran carpetas distintas, lo cual permite que la información esté oculta y se pueda proteger mucho mejor que si estuviera toda en un mismo lugar”, explica el profesor Moreno.

A este proceso se le llama “esquema de secreto compartido”, que, en palabras más sencillas, es como guardar dinero en distintos bolsillos, por ejemplo unos billetes en el pantalón, otros en la chaqueta y otros en la maleta, de manera que si alguno de ellos se pierde se tiene un respaldo de este recurso, haciendo más difícil el robo de datos.

“Es una manera alternativa de guardar la información de uno o muchos usuarios; es como tomar mi imagen facial digital para ser reconocido y que dentro de esta se encuentre guardado el rostro de toda mi familia, y que estos datos sean secretos, pudiendo obtenerlos cuando lo requiera con un experto; hasta el momento es una técnica indescifrable para agentes externos”, indica.

Tecnología en auge en el mundo, pero incipiente en Colombia

Con respecto al desarrollo de sistemas tecnológicos que apliquen datos biométricos en el mundo, el profesor Moreno hace referencia a Japón, donde los bancos han reemplazado las  claves digitales en cajero automáticos por la identificación de los rasgos de las venas de los dedos de las manos de cada persona; así mismo, nombra a Inglaterra como una de las potencias en este tipo de tecnologías.

Al referirse a Colombia, dice que al desarrollo de métodos biométricos aún le falta un gran avance para estar a la par con países más desarrollados, y recalca la importancia que representaría para el país el uso de estas tecnologías para resolver problemas de infracciones en las vías y hurtos a vehículos.

“En Bogotá, aunque se implementaron cámaras de seguridad que identificaran a los conductores infractores, la Corte Constitucional no dio aval a la medida porque se requería de una tecnología especializada que los identificara de manera única y biométrica, y que en el país no está tan desarrollada”, menciona.

Este tema también levanta discusiones en torno a la libertad de expresión y a los derechos sobre la imagen personal, que hoy se registra muy fácilmente en las redes sociales, lo cual lleva a preguntarse sobre qué tanta privacidad existe en el mundo, y cómo se están utilizando los datos.

Por el momento el algoritmo del profesor Moreno no se ha llevado a la práctica en la base de datos de alguna empresa o entidad específica, pero en el futuro se ve como una posibilidad que tendría un impacto positivo en la seguridad de los usuarios que accedan a estos inventarios.






viernes, 26 de agosto de 2022

Alta exposición al ruido afecta concentración, productividad y relaciones sociales

 Aunque es muy común escuchar sobre la contaminación en las ciudades, especialmente relacionada con la calidad del aire, a la contaminación auditiva no se le da la misma atención, y esta también afecta la salud de las personas, su entorno familiar y el óptimo desempeño académico o laboral.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación acústica o auditiva es cualquier ruido o sonido superior a los 65 decibeles, como por ejemplo un grupo de gente conversando en voz muy alta, un restaurante abarrotado de personas o un teléfono que suena cerca del oído.

El ruido que supere los 75 decibeles (una calle con mucho tráfico, o la televisión o el equipo de sonido a un volumen elevado) pone en riesgo la salud auditiva, y a partir de los 120 decibeles (los conciertos, las discotecas o el despegue de un avión) genera dolor y molestia.

La fonoaudióloga Liliana Akli Serpa, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que “la exposición diaria a altos niveles de ruido lleva a situaciones de estrés, dificultades de concentración, y por ende a afectaciones emocionales o psicológicas”.

“Una persona que esté expuesta al ruido por encima de los 65 decibeles, que permanezca o viva cerca a sitios muy ruidosos, puede padecer una pérdida auditiva, que una vez se presente ya es irreparable”.

Estar expuesto a ruidos permanentemente hace que los niveles de atención y memoria también se vean afectados, y por lo tanto se afecta la comunicación. En el aspecto laboral o académico tal situación puede reducir la productividad de la persona”.

Límites de ruido no se cumplen en Colombia

El Código Nacional de Tránsito establece niveles de máximo ruido según decibeles, zonas y horas, así: en el día: en las zonas residenciales 65 decibeles, en las comerciales e industriales hasta 70, y en las de tranquilidad 45; y en las noches: máximo 45 en zonas residenciales; 60 en las comerciales; 75 en las industriales y 45 en tranquilidad; sin embargo, estos límites no se están cumpliendo a cabalidad.

“La población no es consciente de los efectos que puede traer la alta exposición al ruido, no solo a nivel auditivo sino en el comportamiento general, porque si viven cerca de una zona de bares o donde permanentemente hay ruido nocturno, sus ciclos de sueño van a estar muy afectados y se van a incrementar”, explica la experta.

Señala además que “las administraciones locales deben incluir en sus planes de ordenamiento territorial iniciativas que permitan cuidar la salud auditiva de los ciudadanos”.

“Aunque existe la necesidad de sensibilizar a la población en la importancia de proteger los niveles de ruido en casa, con cortinas o ventanas antirruido, se trata de adecuaciones costosas que no todas las familias pueden asumir”.

Fortalecer ruta de atención integral de salud auditiva

Una apuesta por sensibilizar a la sociedad con respecto a este tema es la Ruta de Atención Integral de Salud Auditiva (RIAS), reglamentada en el país en 2016 y que permite que los diferentes actores del sistema de salud conozcan cuál es su rol dentro del proceso de aseguramiento de la salud de todas las personas en Colombia.

La fonoaudióloga Carol Andrea Bernal Castro, magíster en Discapacidad e Inclusión Social y candidata a doctora en Salud Pública de la UNAL, explica que la RIAS “comprende el conjunto de acciones coordinadas, complementarias y efectivas que pueden dar lugar a políticas, planes, programas, proyectos, estrategias y servicios, que se materializan en atenciones dirigidas a las personas, familias y comunidades en materia de promoción y prevención de la salud auditiva, pero también con respecto a diagnósticos, tratamiento, procesos de rehabilitación y cuidados paliativos según corresponda”.

En este momento existen dos RIAS, una enfocada en la promoción y el mantenimiento de la salud, y la otra dirigida a grupos de riesgo.

Los aportes de las académicas forman parte del capítulo Salud Auditiva del podcast de Radio UNAL “Enfermedades crónicas no transmisibles”.






viernes, 19 de agosto de 2022

G20 Indonesia 2022, Taller Técnico sobre Cambio Climático

Como parte de la presidencia indonesia del G20, la Reunión de Jefes Científicos Agrícolas (MACS) de los países del G20 organizó un taller técnico sobre el clima organizado por la Agencia Indonesia para la Investigación y el Desarrollo Agrícola (IAARD) en Bogor del 3 al 5 de agosto de 2022. 

 

Como parte de la presidencia indonesia del G20, la Reunión de Jefes Científicos Agrícolas (MACS) de los países del G20 organizó un taller técnico sobre el clima organizado por la Agencia Indonesia para la Investigación y el Desarrollo Agrícola (IAARD) en Bogor del 3 al 5 de agosto de 2022.

El taller se centró en “Cambio climático y lecciones aprendidas sobre agricultura resiliente al clima de cada país miembro del G20” y contó con la participación de una gran delegación de CGIAR encabezada por Louis Verchot (Dr.), científico principal de restauración del paisaje, quien asistió en persona como técnico. experto. La delegación también incluyó a Nafees Meah (Dr.), Representantes Regionales para el Sur de Asia y Hasil Sembiring, Representante de País para Indonesia, IRRI/CGIAR y la participación en línea de Gianpiero Menza (Dr.), Oficial Principal de Asociaciones y Finanzas Innovadoras – Alliance/CGIAR, Ciniro Costa Junio ​​(Dr.), Especialista en Clima y Sistemas Alimentarios y Lini Wollenberg (Dr.), Científica Senior en Clima.

El Dr. Verchot hizo una presentación técnica titulada "¿Puede la agricultura alcanzar cero emisiones netas para 2050?"

La producción agrícola produce alrededor del 11 % de las emisiones de GEI, y la deforestación y el desmonte (principalmente para expandir la producción agrícola) produce otro 12 % de las emisiones de GEI. Mientras que las emisiones de CO2 representan el 13% de las emisiones globales de CO2, la producción agrícola es responsable del 44% de las emisiones globales de metano -el segundo GEI más importante- y del 81% del óxido nitroso, que es 265 veces más potente que el CO2. Por lo tanto, encontrar vías de desarrollo sostenible con menores emisiones es una prioridad para muchos países.

La investigación y la práctica han demostrado que se pueden lograr reducciones significativas de las emisiones de GEI en la agricultura mediante la reducción de la intensidad de las emisiones de la producción, pero el crecimiento de la población y los cambios en la dieta pueden compensar las reducciones absolutas de las emisiones, lo cual es un problema real.

Un estudio realizado en ILRI/CGIAR sobre la reducción del metano de la fermentación entérica durante la digestión demostró que las prácticas de manejo que disminuyen la intensidad de GEI (emisión por unidad de carne o leche) tienen un efecto beneficioso sobre el rendimiento animal (aumento de peso o producción de leche). Las prácticas que reducen las emisiones absolutas de metano en su mayoría tienen impactos negativos pequeños o nulos en el rendimiento animal.

La mitigación de las emisiones de óxido nitroso del suelo es otro ejemplo de una oportunidad para reducir las emisiones. Las emisiones de este gas son impulsadas por el manejo de nutrientes y las adiciones de fertilizantes y, en particular, la cantidad de nitrógeno que se agrega a los suelos en exceso de la demanda de los cultivos. Los científicos del CIMMYT/CGIAR han demostrado que mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno y reducir las adiciones excesivas de nitrógeno en un 75 % podría reducir las emisiones globales de óxido nitroso en un 35 % a nivel mundial.

Incluso con la adopción generalizada de prácticas agrícolas de bajas emisiones, la agricultura neta cero no se puede lograr sin sumideros. Los sumideros terrestres a través de la reforestación, la agrosilvicultura, la restauración de humedales, el secuestro de carbono del suelo y otros sumideros ofrecen una amplia gama de posibilidades. El valor de los bosques para absorber los aumentos de CO2 atmosférico está subestimado. Se cuenta el carbono que  se libera cuando cortamos un bosque, pero no se cuenta el carbono que no se absorbía si se hubiera dejado crecer el bosque.

El Dr. Verchot comentó que “La reunión en Bogor fue una oportunidad para compartir experiencias y la información más reciente relacionada con los enfoques para ampliar y reducir las prácticas climáticamente inteligentes para la agricultura sostenible y facilitar la colaboración internacional entre los miembros del G20, organizaciones internacionales y países invitados”.

Un elemento final planteado por el Dr. Verchot fue que las “soluciones tecnológicas existen hoy, y todavía necesitamos innovación tecnológica en el futuro para garantizar simultáneamente la seguridad alimentaria y nutricional y reducir las emisiones de GEI del sistema alimentario a cero neto. Sin embargo, muchas buenas ideas a menudo permanecen en la etapa conceptual o precomercial y es necesario respaldar su adopción y escalamiento. La gobernanza, la economía y los factores socioculturales son las claves para las transformaciones de los sistemas alimentarios de bajas emisiones".

 



miércoles, 10 de agosto de 2022

Sensores de fibra óptica ofrecen rapidez y calidad en procesos industriales y telecomunicaciones

 Sensores hechos con fibra óptica mejoran la automatización y los procesos industriales, gracias a que permiten medir variables como temperatura, deformación, fuerza, presión y humedad, entre otras, de forma rápida y eficiente, garantizando calidad y exactitud en la medición.


En Colombia la utilización de sensores elaborados con fibra óptica estaría orientada a medir y monitorear deslizamientos de tierra, en el sector petrolero, e incluso en el área biomédica, debido a su alta sensibilidad.

 Uno de los problemas de los sensores electrónicos que normalmente se consiguen en el mercado a un precio asequible es que, como funcionan con electrones, están expuestos a la interferencia electromagnética. Por ejemplo, en algunos sensores la lectura de los campos electromagnéticos se altera con el paso de un carro.

 El investigador Erick Estefen Reyes Vera, Ph. D. en Ingeniería – Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), desarrolló un estudio que propone una segunda alternativa para crear estos sensores, la cual consiste en emplear la fibra de cristal fotónico híbrida.

 Según el trabajo, los sensores de fibra óptica terminan siendo más eficientes que los electrónicos, ya que por ser de vidrio no se oxidan, lo que hace su vida útil más larga, y aunque a corto plazo la inversión en ellos es más elevada que la de los electrónicos, a mediano y largo plazo brindan mayores beneficios.

Además, las señales ópticas no son perturbadas por señales electromagnéticas, como sí ocurre con los sensores electrónicos, debido a que trabajan con fotones (sin carga electromagnética) y no con electrones; a pesar de estar hechos de vidrio, un material aparentemente frágil (en esfuerzos laterales), resulta más resistente.

 Novedosa tecnología

Según el profesor Pedro Torres, de la Escuela de Física de la UNAL Sede Medellín, la tecnología de fibra óptica brinda la posibilidad de hacer multiplexación –que consiste en incrementar los canales de comunicación y de medición–, por lo cual permite lecturas a varios sensores simultáneamente. Para que esto se dé en un sensor electrónico se necesitarían conexiones electrónicas para cada sensor, ya que necesitan manejo de corriente y voltaje.

Por su parte, el investigador Reyes destaca que otra de las ventajas de esta tecnología es que estos sensores puede medir muchas variables simultáneamente con una sola unidad sensora, en la que, por ejemplo, puede haber 20 sensores de presión, 20 de temperatura y 20 de humedad, y leerlos con una sola unidad.

“En represas, por ejemplo, hay mucha humedad y se usan sensores electrónicos, la humedad los oxida y se dañan, mientras que el material de fibra óptica, por ser de vidrio, no se oxida ni se daña”, señala el ingeniero Reyes.

 Reinvención para las telecomunicaciones

Según el estudio, desde hace alrededor de 15 años investigadores de todo el mundo –apoyadas por empresas grandes de telecomunicaciones como Nokia– se percataron de que si seguían con la misma infraestructura y no daban un salto tecnológico importante, en los 10 años siguientes la capacidad de transmisión de información llegaría a un punto de estancamiento, es decir que la demanda ya iba a ser tan grande, que la velocidad de transmisión sería muy lenta, volviendo a las velocidades que dependían de una conexión telefónica a principios del 2000.

Ante esto, la tesis doctoral, además de generar una propuesta para los sensores, también abordó esa necesidad tecnológica. Hoy uno de los mayores retos en la industria de las telecomunicaciones es el incremento de la capacidad de transmisión de los enlaces de comunicaciones ópticas.

Los investigadores esperan construir el prototipo de sus propuestas y utilizar la misma técnica de conversión modal en otras tecnologías. Por ejemplo, se planea construir un láser a base de fibra óptica, el cual sería tan pequeño que podría caber en una caja de CD y que se pueda aplicar en biología para trabajar las “pinzas ópticas”, que consisten en agarrar células o moléculas con la luz para moverlas o separarlas.os






martes, 2 de agosto de 2022

Propóleo como alternativa natural para conservar alimentos

 El alto contenido de aditivos químicos que se ponen en los alimentos está generando consecuencias como obesidad, diabetes, alteraciones en el colesterol y alta presión arterial, por lo que se está investigando sobre la manera de utilizar sustancias naturales a base de propóleo, huevos y leche que permitan generar alimentos más saludables y bien conservados.

El profesor Héctor Suárez Mahecha, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que “el propóleo, sustancia con la que las abejas protegen de enfermedades sus colmenas, es una excelente opción para preservar los alimentos; en el mundo existen diversas marcas registradas con este producto”.

Comenta además que en una de sus investigaciones aplicaron una película –o capa– elaborada con propóleo para recubrir productos cárnicos como el lomo de cerdo y los chorizos, y se logró extender su vida útil por varios días sin afectar sus cualidades nutricionales y su apariencia.

“Uno de los secretos de la acción protectora del propóleo está en los flavonoides (metabolitos secundarios de las plantas), principales compuestos bioactivos de la sustancia que se encuentran ampliamente distribuidos en el reino vegetal, como en las partes aéreas de las plantas superiores, capullos y hojas jóvenes, especialmente en aquellas que cuentan con sistema vascular. Una de sus funciones es la coloración de numerosas flores y de ciertas frutas”, explica el profesor Suárez, doctor en Ciencia de Alimentos.

El interés en estos compuestos obedece a que son en parte responsables de la actividad fisiológica del propóleo, y a que poseen importantes funciones antioxidantes que minimizan la peroxidación lipídica (degradación oxidativa de los lípidos) y el efecto de los radicales libres (sustancias químicas reactivas que introducen oxígeno en las células). Así contribuyen a reducir el riesgo de afecciones cardiovasculares, por su acción directa sobre los capilares sanguíneos y en el envejecimiento.

Además se ha utilizado extracto de polen como una fuente para eliminar colorantes sintéticos como la tartrazina en trucha y salmones, con la que se les da una apariencia más rojiza.

Residuos con potencial protector 

El profesor Suárez menciona que de los lactosueros (desnatado y pasteurizado) también se pueden obtener agentes antimicrobianos, como por ejemplo la lactoglobulina, que produce reacciones de anticuerpos que ayudan a combatir bacterias, virus y hongos.

Otras proteínas importantes de la leche son la lactoferrina, que ayuda a combatir estos microorganismos, y la lisozima, presente además en los huevos, la saliva y las lágrimas.     

“En los huevos existen proteínas como la ovoalbúmina, que forman parte del sistema inmune, con propiedades que atacan agresores externos dañinos que afectan la cáscara y la clara, y además permiten que la yema contenga los nutrientes necesarios para desarrollar un nuevo ser vivo”.

“En los crustáceos también se pueden encontrar sustancias como el quitosano, derivado de la quitina presente en la pared celular de hongos, exoesqueleto de insectos y caparazón de estos animales, que controla la propagación de las bacterias”, explica el docente. 

Además, el ajo y la cebolla pueden ser de útiles: desde tiempos ancestrales el ajo se ha utilizado como saborizante, conservante, e incluso como hierba medicinal. 

El experto recuerda que uno de los problemas de los aditivos químicos es que generan un desequilibrio de la flora intestinal, la cual es responsable del 70 % de la inmunidad de las personas. 

El uso de nitritos o nitratos podría convertirse en potente agente cancerígeno, y colorantes como la tartrazina pueden generar asma, hiperactividad, urticaria, cambios anímicos, irritabilidad, insomnio y ansiedad en niños.

Los aportes al tema fueron ofrecidos por el docente invitado al ciclo de conferencias virtuales en conmemoración de los 50 años del ICTA de la UNAL.







lunes, 25 de julio de 2022

Llegando al futuro con grandes pasos tecnológicos

 Todos los días surgen nuevos descubrimientos que ponen sobre la mesa la discusión acerca de qué nos depara el futuro, qué nuevos inventos o desarrollos tendrá el ser humano en unos años, y cómo los afrontará.

En el programa SaludUNALContigo, la profesora Judy Constanza Beltrán, del Departamento de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), conversó con Ana Carolina Murillo, también conocida como la “nerd del futuro”, escritora, consultora en marketing e influenciadora en innovación.

Ana Carolina es autora del libro Novum Genus, novela de ciencia ficción que narra la historia de una científica colombo-japonesa que afronta los retos de los avances tecnológicos en 2035 en Tokio.

La protagonista ve alterada su realidad cuando recibe un mensaje y un biobot de su padre recientemente fallecido, quien le pide buscar a su hermano, del cual ella desconocía su existencia.

Confrontando sus miedos, tanto del pasado como del presente, en un futuro en donde la tecnología está muy desarrollada, reescribirá su historia para mostrar el lugar al que puede llegar el ser humano a través de estos avances, que utiliza para su narración.

“El libro surge de la necesidad de entender para qué surgen todas estas innovaciones en el mundo, y cómo estas encajan en nuestras vidas, así como para plasmar de la importancia de tomar partido sobre la pertinencia de estos desarrollos y construir un futuro mejor”, explica la autora.

Señala además que los científicos dicen que alrededor del año 2040 se tendrán inteligencias artificiales que emulen varios de los funcionamientos cerebrales de los seres humanos.

Por eso la narrativa de Novum Genus apunta hacia la concientización de que las ventajas que se pueden obtener por medio de estos avances son muy grandes, superando la aparente incertidumbre negativa sobre inteligencias que busquen perjudicar a las personas.

La robótica y la biotecnología son algunos elementos tecnológicos importantes de la realidad que se enlazaron para crear la historia.

“La robótica será nuestro nuevo salto tecnológico, pues aunque nos acompaña desde hace muchos años, en fábricas o en el campo de la medicina, estos desarrollos están permitiendo que hoy tengamos una mejor calidad de vida, logrando cosas que antes se creían imposibles”, asegura la escritora.

Para ilustrar el punto, muestra el ejemplo de un baterista estadounidense que perdió gran parte del brazo cuando accidentalmente activó un ventilador mientras limpiaba en el restaurante donde trabaja.

El músico tuvo la oportunidad de acudir a uno de los laboratorios de innovación en robótica más grandes del mundo, en la Universidad de Michigan, en el cual, a partir de la sensibilidad, el uso de los nervios, las conexiones de estos con el cerebro, y la inteligencia artificial, se construyó una prótesis robótica que le permitió volver a tocar la batería.

Por otro lado, en el área de la biotecnología utilizó la investigación de Neri Oxman, directora del MIT Media Lab, cuyo eje es la premisa: “se puede unir la naturaleza y la tecnología en armonía”.

En este proyecto se trató de buscar un balance entre los materiales de construcción en las ciudades y el medioambiente, utilizando el concepto de bioarquitectura.

Uno de los resultados más interesantes es su proyecto Aguahoja, en el que diseñó una estructura con materiales 100 % naturales, como la pectina, que se encuentra en el limón o la cáscara de la manzana, o el quitosano, presente en el exoesqueleto de algunos insectos.

Estos desarrollos muestran la posibilidad de que el ser humano cohabite con la tecnología en una simbiosis que permita el progreso en cualquier campo de la vida, teniendo como principal motivación la resolución de problemas, en este caso médicos y ambientales.

“No podemos volver atrás y reescribir el pasado, sino que debemos mirar hacia al futuro”, afirma la experta en marketing.

La autora también se refirió a los viajes en el tiempo, reflexionando acerca de la trascendencia que tendrán para la humanidad: “aunque hoy la ciencia no está lista para esto, sí creo que vendrá una época en la que, a través de la edad de la información –la realidad virtual, el metaverso y las gafas Oculus VR– podremos asistir a momentos importantes de la historia”.

En su opinión “para que los años venideros sean mejores es necesario conocer la tecnología que viene en camino, tomando decisiones sobre lo que creemos que debe o no deben ser los inventos y creaciones del mañana”.






martes, 19 de julio de 2022

Premio en Francia a cortometraje animado hecho con talento UNAL

 El cortometraje Reparaciones ganó el Premio Especial de Animación en la categoría “Perspectives” del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy (Francia), uno de los más antiguos e importantes del sector en el mundo. Es la primera vez que una producción colombiana recibe la distinción en esta muestra.

Es dirigido por el profesor Wilson Borja, de la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), egresado de Artes Visuales de la Institución y cuyo trabajo de investigación explora diferentes matices del fenómeno de la migración y la diáspora africana a través del dibujo, la pintura, el grabado y la animación.

El equipo de trabajo estuvo compuesto por tres egresados de la Escuela de Diseño Gráfico de la UNAL: Lola Barreto –en el montaje, la producción y dirección de animación–, Daniel Arce –animación 3D– y Carlos Alarcón –en la dirección técnica–. También participó Sandra Castro, egresada de la Escuela de Artes Plásticas, como asistente de Dirección.

Reparaciones es un cortometraje experimental de animación que explora el fenómeno de la migración (forzada y voluntaria), a través de la fragmentación y modulación de un personaje: una silla que se desplaza como consecuencia de fuerzas invisibles, que unas veces representan el colonialismo, otras la industrialización y en las más complejas, las consecuencias de la guerra.

“La silla incorpora una búsqueda en medio de la marginalización, la adaptación y la desigualdad, a través de una serie de escenarios urbanos en los que se visualizan símbolos propios de la diáspora africana que sobrevivieron y se dispersaron en las Américas”, explica el académico.

Agrega que “la silla encarna el resultado de estas interacciones, reivindicando expresiones de resistencia como la percusión africana y el uso de las colchas de retazos”.

Destaca además que el cortometraje se realizó entre 2020 y 2021 gracias al apoyo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.


Para su producción se usaron técnicas 2D y 3D digital, la mayoría de la producción de arte está diseñada en Adobe Photoshop, la modelación 3D de objetos en Autodesk Maya, y la composición y armado en Adobe After Effects.   

Según el profesor Borja, “el sector del cine de animación sigue en crecimiento, aunque todavía no se puede hablar de una industria. Durante la pandemia se potenció su desarrollo, pero también se produjo un problema de financiación, ya que no había ganancias por boletería”.

“Habrá que ver cómo se sigue comportando este sector en el país, y la forma en que los estudios de animación siguen trabajando durante los próximos años”.

Circuito internacional

El cortometraje también ganó el Premio de Animación en la categoría “Experimental”del Athens Animfest.

Además ha formado parte de la selección oficial de algunos festivales de animación importantes en el mundo, entre ellos el Latinoamericano de Arte Antirracista y Decolonial (Reino Unido), el Internacional de Animación – Insomnia (Rusia), el Latinoamericano de Cine de Los Ángeles (Estados Unidos) y el de Animación de Viborg (Dinamarca).


En este momento Reparaciones participa en festivales en todo el mundo, por lo que aún no se puede ver en salas de cine del país o en páginas web.

El profesor Borja anuncia que se estudia la posibilidad de que a finales de 2022 se presente en el Festival de Cortos de Bogotá (BogoShorts)en la Cinemateca Distrital de la ciudad.