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martes, 2 de agosto de 2022

Propóleo como alternativa natural para conservar alimentos

 El alto contenido de aditivos químicos que se ponen en los alimentos está generando consecuencias como obesidad, diabetes, alteraciones en el colesterol y alta presión arterial, por lo que se está investigando sobre la manera de utilizar sustancias naturales a base de propóleo, huevos y leche que permitan generar alimentos más saludables y bien conservados.

El profesor Héctor Suárez Mahecha, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que “el propóleo, sustancia con la que las abejas protegen de enfermedades sus colmenas, es una excelente opción para preservar los alimentos; en el mundo existen diversas marcas registradas con este producto”.

Comenta además que en una de sus investigaciones aplicaron una película –o capa– elaborada con propóleo para recubrir productos cárnicos como el lomo de cerdo y los chorizos, y se logró extender su vida útil por varios días sin afectar sus cualidades nutricionales y su apariencia.

“Uno de los secretos de la acción protectora del propóleo está en los flavonoides (metabolitos secundarios de las plantas), principales compuestos bioactivos de la sustancia que se encuentran ampliamente distribuidos en el reino vegetal, como en las partes aéreas de las plantas superiores, capullos y hojas jóvenes, especialmente en aquellas que cuentan con sistema vascular. Una de sus funciones es la coloración de numerosas flores y de ciertas frutas”, explica el profesor Suárez, doctor en Ciencia de Alimentos.

El interés en estos compuestos obedece a que son en parte responsables de la actividad fisiológica del propóleo, y a que poseen importantes funciones antioxidantes que minimizan la peroxidación lipídica (degradación oxidativa de los lípidos) y el efecto de los radicales libres (sustancias químicas reactivas que introducen oxígeno en las células). Así contribuyen a reducir el riesgo de afecciones cardiovasculares, por su acción directa sobre los capilares sanguíneos y en el envejecimiento.

Además se ha utilizado extracto de polen como una fuente para eliminar colorantes sintéticos como la tartrazina en trucha y salmones, con la que se les da una apariencia más rojiza.

Residuos con potencial protector 

El profesor Suárez menciona que de los lactosueros (desnatado y pasteurizado) también se pueden obtener agentes antimicrobianos, como por ejemplo la lactoglobulina, que produce reacciones de anticuerpos que ayudan a combatir bacterias, virus y hongos.

Otras proteínas importantes de la leche son la lactoferrina, que ayuda a combatir estos microorganismos, y la lisozima, presente además en los huevos, la saliva y las lágrimas.     

“En los huevos existen proteínas como la ovoalbúmina, que forman parte del sistema inmune, con propiedades que atacan agresores externos dañinos que afectan la cáscara y la clara, y además permiten que la yema contenga los nutrientes necesarios para desarrollar un nuevo ser vivo”.

“En los crustáceos también se pueden encontrar sustancias como el quitosano, derivado de la quitina presente en la pared celular de hongos, exoesqueleto de insectos y caparazón de estos animales, que controla la propagación de las bacterias”, explica el docente. 

Además, el ajo y la cebolla pueden ser de útiles: desde tiempos ancestrales el ajo se ha utilizado como saborizante, conservante, e incluso como hierba medicinal. 

El experto recuerda que uno de los problemas de los aditivos químicos es que generan un desequilibrio de la flora intestinal, la cual es responsable del 70 % de la inmunidad de las personas. 

El uso de nitritos o nitratos podría convertirse en potente agente cancerígeno, y colorantes como la tartrazina pueden generar asma, hiperactividad, urticaria, cambios anímicos, irritabilidad, insomnio y ansiedad en niños.

Los aportes al tema fueron ofrecidos por el docente invitado al ciclo de conferencias virtuales en conmemoración de los 50 años del ICTA de la UNAL.







miércoles, 25 de noviembre de 2020

Alimentos serían pasteurizados mediante pulsos eléctricos

 Un equipo que produce campos eléctricos pulsados de alta tensión, también conocido como pulsos de alto campo eléctrico, se constituye en una alternativa para pasteurizar alimentos líquidos como la leche o los jugos naturales.

“El procesamiento por campos eléctricos pulsantes (CEP) es una nueva tecnología para inactivar microorganismos y enzimas; se hace a temperatura ambiente o de refrigeración, mediante la aplicación de una breve descarga de alto voltaje sobre los alimentos colocados entre dos electrodos por tiempos del orden de los microsegundos”.

Así lo explica Andrés Felipe Guerrero Guerrero, magíster en Ingeniería - Automatización Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, y agrega que a diferencia de la aplicación térmica convencional, esta permite obtener alimentos mínimamente procesados con las mismas cualidades sensoriales y nutricionales, garantizando su inocuidad alimentaria y preservando sus compuestos bioactivos.

En el método convencional de pasteurización –proceso térmico por medio del cual se destruyen los microorganismos patógenos– se requiere la combinación con otro proceso de conservación, normalmente la refrigeración, la congelación o el uso de aditivos (acidulantes, azúcares concentrados, etc.). Esto implica cambios sustanciales en la calidad nutricional y sensorial de los alimentos por exceso de cocción, cambios de textura y de sabor.

El proceso desarrollado en la UNAL Sede Manizales consiste básicamente en aplicar una corriente eléctrica en forma de pulsos muy breves a través de un alimento colocado entre dos electrodos.

“Es un proceso no térmico, ya que los alimentos tratados se mantienen a temperatura ambiente o inferiores a las de pasteurización del alimento. Por eso los alimentos tratados por esta tecnología tienen unas propiedades sensoriales y nutritivas más parecidas a las del producto fresco. Los pulsos eléctricos provocan la destrucción de la membrana celular de los microorganismos por electroporación sin un aporte significativo de calor”, explica el magíster Guerrero.

Agrega que “este equipo, además de ser económico y fácil de implementar con dispositivos que se pueden obtener en el mercado nacional, no introduce cambios químicos significativos en los alimentos y no se puede considerar como aditivo alimentario; por el contrario, es una tecnología efectiva, segura y limpia”.

Los aspectos más importantes de esta tecnología son la generación de campos eléctricos pulsantes de alta intensidad, el diseño de cámaras para el tratamiento del alimento, de tal manera que este reciba un tratamiento uniforme con un mínimo incremento de la temperatura, y el buen diseño de electrodos para minimizar la electrólisis.


lunes, 20 de junio de 2016

" 2016 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"





‘Los suelos son la base de los ecosistemas, luchemos por su sostenibilidad’’, es el llamado que hace el IDEAM, en la celebración del Día Nacional de los Suelos y el Día Mundial de Lucha Contra la Desertificación, para ello, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales,  pone a disposición del país información de base para la gestión sostenible de los suelos, relacionada con el monitoreo y seguimiento del estado del recurso, en temas como la erosión, salinización y desertificación en Colombia, proceso enmarcado en la implementación de la Política para la Gestión Sostenible de los Suelos – PGSS, que lidera el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS.

Cabe señalar que según el IDEAM, el 98 por ciento de los alimentos que consumimos se producen en el suelo, además de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, “Los suelos son fundamentales para el desarrollo humano. Nos sostienen, son la base de nuestra producción alimentaria, de ellos extraemos minerales y gracias a ellos podemos producir flores, fibras, combustibles y productos medicinales”.

La Convención Marco de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía – UNCCD, de la cual Colombia hace parte propone, como principio para el 2016 – 2017: "Proteger el Planeta. Recuperar la tierra. Participación de la gente’’, principio que está en sintonía con la política de prevención del IDEAM.