viernes, 16 de julio de 2021

Consumo moderado de vino ayudaría a disminuir niveles de triglicéridos

 El consumo moderado de vino (de 1 a 7 copas de 120 ml por semana) lleva a una disminución de los triglicéridos y juega un papel protector importante en la salud cardiovascular de las personas, siempre y cuando su consumo sea medido.

El nutricionista-dietista Óscar Enríquez Martínez, de la Universidad Industrial de Santander (UIS), magíster en Nutrición y Salud y candidato a doctor en Salud Colectiva de la Universidad Federal de Espírito Santo (Brasil), afirma que esto puede obedecer a los antioxidantes del vino tinto, llamados polifenoles, los cuales protegen el revestimiento de los vasos sanguíneos del corazón.

Efecto contrario surte el consumo de cerveza o bebidas destiladas como whisky, tequila y ron, que aumentan los niveles de triglicéridos, el tipo de grasa más común en el cuerpo.

El experto señala que “esta situación hace que la persona presente riesgo de sufrir la elevación anormal de concentración de grasas en la sangre, o dislipidemia”.

Durante la charla “Consumo de bebidas alcohólicas y salud cardiovascular”, ofrecida en el programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el invitado señaló además que tales hallazgos forman parte del Estudio Longitudinal del Adulto (Elsa Brasil).

Amplía que el objetivo principal era indagar sobre la incidencia y la progresión de enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo biológico, comportamentales, ambientales, ocupacionales, psicológicos y sociales.

Estudio adelantado en Brasil

En el estudio participaron trabajadores activos y jubilados de cinco instituciones públicas de enseñanza superior y una de investigación, de seis ciudades brasileñas.

“La meta fue contactar 15 servidores públicos entre 2008 y 2010, con edades entre 35 y 74 años. En total participaron 15.105 personas, por lo que los datos que se deriven podrían servir para conocer el estado de salud y nutrición de Suramérica”.

En el proceso se tomaron algunas medidas, como presión arterial, electrocardiogramas, exámenes bioquímicos de sangre, pruebas de tolerancia a la glucemia, pruebas de orina de 12 horas, rigidez de la arteria carótida y fuerza muscular, entre otros parámetros.

La línea de base del estudio se tomó entre 2008 y 2010, tuvo un seguimiento entre 2012 y 2014, luego otros dos, y actualmente se iniciará una cuarta toma de datos que se espera termine en 2022.

Influencia, riesgo y prevención de la dislipidemia

La dislipidemia son cambios en los niveles de los lípidos séricos, comprendidos por el HDL (colesterol bueno), LDL (colesterol malo), colesterol total y triglicéridos.

Según el experto, dentro de los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad están edad avanzada, baja escolaridad, bajo ingreso económico, dieta inadecuada, falta de ejercicio físico, mal estado nutricional y consumo de bebidas alcohólicas.

En este sentido, uno de los hallazgos que también llamó la atención de los investigadores fue que el vino, la cerveza y las bebidas destiladas aumentaron los niveles de HDL de los individuos participantes, algo que, a los ojos de la ciencia, podría parecer positivo.

Sin embargo, cuando este tipo de colesterol está por encima de 90 o 100 miligramos sobre decilitro (décima parte de un litro), comienza un proceso contrario de oxidación de ese HDL que se asocia con riesgo de enfermedades cardiacas como infartos, por lo que aumentarlo con bebidas alcohólicas puede ser altamente perjudicial para las personas.

“Estos resultados se fortalecen con otro estudio reciente que tras analizar los niveles extremadamente altos de HDL mostró que sí existe una relación entre esos niveles altos y la mortalidad por eventos cardiovasculares o síndromes coronarios”.

El investigador advierte que aunque las bebidas están relacionadas con el perfil lipídico, esto no se debe tomar como una recomendación o invitación para consumirlas, sino como una nueva evidencia por parte de la fisiología y la epidemiología que acerca a la humanidad a nuevas respuestas.







miércoles, 7 de julio de 2021

Estimulación cognitiva ayudaría a tratar demencia en adultos mayores

Esta intervención, o terapia no farmacológica, se apoya en técnicas de repetición y práctica, guías de orientación espacio-temporal de la realidad y algunas herramientas como libros, relojes y calendarios, para optimizar las funciones cognitivas de las personas con demencia asociada con el Alzheimer.

Dentro de esta alternativa terapéutica también se pueden usar canciones, fotos o revistas de momentos importantes que marcaron la vida del paciente (hitos), con el fin de que puedan trabajar desde reminiscencias en su conexión entre la memoria y la emoción de sus vivencias.

“Los tratamientos o terapias no farmacológicas se refieren a cualquier intervención no química sustentada, focalizada y replicable sobre el paciente con demencia. Esta lo ayuda a mantener sus funciones cognitivas como memoria, concentración, habilidades del lenguaje y razonamiento. También aporta para mantener su autonomía hasta donde sea posible y reduce su estrés y sus perturbaciones anímicas”.

Así lo aseguró la terapeuta ocupacional Sandra Viviana Vargas, magíster en Discapacidad e Inclusión Social, durante la charla “Intervenciones no farmacológicas para el adulto mayor con diagnóstico de demencia tipo Alzheimer” del programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

“Estas terapias causan cambios positivos en el cuidador, reduciendo la depresión y la ansiedad y mejorando el entendimiento y apoyo desde la familia hacia la persona con la enfermedad”, agregó la especialista.

Enfermedad progresiva

La demencia es un trastorno neurodegenerativo, es decir que está asociado con el cerebro y que aumenta con el paso del tiempo. En ella se presenta un deterioro de la memoria y de las funciones cognitivas como pensamiento, orientación, cálculo, aprendizaje, lenguaje, juicio y todo lo relacionado con funciones ejecutivas, lo que afecta la capacidad de la persona para realizar sus actividades de la vida cotidiana y generando dependencia.

Según la evidencia médica, el Alzheimer es el tipo de demencia más común, y aunque socialmente se cree que la pérdida de memoria es un proceso natural en el envejecimiento, no todas las personas tendrán estas dificultades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que del 60 al 70 % de los casos se relacionan con demencia tipo Alzheimer, la mayoría de ellos en mayores de 65 años. Sin embargo, estudios recientes también muestran que algunas personas jóvenes presentan la enfermedad, por lo que no se pueden descuidar la identificación en sus primeras fases.

Según la Escala Global de Deterioro de Reisberg (GDS) esta enfermedad pasa por etapas que van de la GDS1 a la GDS 7 y pueden transcurrir hasta 20 años en pasar cada una de ellas.

La etapa 1 empieza con un nivel cognitivo normal, en el segundo empiezan a haber quejas subjetivas de la memoria de tipo atencional, y en el tercer nivel aparece el déficit sutil en algunas actividades que son un poco complejas.

En el nivel 4 y 5 se empieza a detectar el Alzheimer, ya que los olvidos son más comunes; por ejemplo, la persona olvida que comió, mientras que en los niveles 6 y 7 no solo se afectan las actividades mentales o instrumentales, como manejo del dinero, movilización y transporte por la ciudad, sino también vestirse, orientarse dentro de la casa y alimentarse, entre otras.

“Cuanto más temprano se identifique la enfermedad y en un estadio menor, más fácil será hacer varios tipos de intervención como las terapias no farmacológicas”, señala la especialista.

Modificaciones del entorno

Agrega que “es importante que las personas cuenten en casa con herramientas facilitadoras que les ayuden a tener una mejor adaptación de su condición”.

“Las adaptaciones se deben dar gradualmente, según las capacidades y necesidades de la persona; también se le debe notificar sobre los cambios que se hacen y de la utilidad de ellos, como por ejemplo la eliminación de escalones y su reemplazo por rampas o pendientes, o la ubicación de sujetadores para el baño y la ducha, entre otros”.

“Los objetos personales de la persona con Alzheimer se deben dejar en el mismo lugar pues así los podrá encontrar fácilmente cuando los necesite. También se recomienda siempre tratar de iluminar artificialmente los espacios oscuros para evitar accidentes”.

Por último recomienda “eliminar muebles que tengan aristas peligrosas, mesitas de cristal, objetos de vidrio que puedan representar peligro para la persona, así como los cables en el suelo, las alfombras y los pisos mojados. En cambio, se debe procurar que cada espacio cuente con señalizaciones visuales, relojes, calendarios y tablero de apuntes con recordatorios constantes”.





 

sábado, 3 de julio de 2021

Ictiosaurios habrían vivido hasta una época más reciente

 El estudio del cráneo de uno de estos especímenes, que forma parte de las colecciones del Centro de Investigaciones Peleontológicas (CIP) de Villa de Leyva, permitió determinar nuevas características físicas y de la época en que vivió la especie, hace más de 125 millones de años, en la zona de este municipio boyacense que entonces era territorio marino.

Las buenas condiciones de conservación de este cráneo –encontrado y colectado en 2006 por miembros de la entonces Fundación Colombiana de Geobiología– permitió modificar algunas teorías sobre sus rasgos y taxonomía, por lo cual se propone como un espécimen de referencia para el estudio de esta especie.

Así lo explica la profesora María Páramo Fonseca, del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien recordó que aunque hacia 2016 se había realizado una publicación sobre un individuo similar, esta se hizo con base en otro cráneo que se hallaba muy deformado debido a los procesos de fosilización natural. Por eso los nuevos hallazgos evidencian nuevas características físicas y develan un periodo de vida más extendido en el Cretácico temprano, que equivale hasta hace unos 100 millones de años.

El espécimen estudiado, que consta de cráneo y la mayor parte de su columna vertebral con sus costillas, tiene un tamaño medio dentro de esta especie: 67 cm el cráneo y un largo total de cerca de 2 m.

Como dos características nuevas, la profesora Páramo destaca que tiene el hueso denominado cuadradoyugal, a diferencia de otros individuos, y que el hueso de la base del cráneo (basioccipital) tiene unos rasgos especiales que los diferencia de los otros, como una protuberancia acanalada. Este y otros rasgos nuevos permitieron corregir unas observaciones en el primer espécimen, las cuales se veían distintas debido a la deformación que presenta.

La revisión de la especie con base en el nuevo espécimen analizado permitió ubicarlo en un grupo taxonómico diferente al indicado inicialmente, subraya la docente.

Esta nueva ubicación es importante porque en ese grupo no se conocían en edades geológicas como el que tiene el de acá, del periodo Aptiano, que equivale a unos 125 millones de años, mientras que antes se creía que eran más recientes.

Peces marinos

Los ictiosaurios fueron reptiles peces marinos de muchos tamaños, que vivieron desde el Triásico (más de 2.000 millones de años) hasta el Cretácico temprano y que no alcanzaron a llegar Cretácico tardío.

Por su forma hidrodinámica, fueron nadadores veloces, con unas aletas parecidas a las del tiburón y cabezas con hocico alargado. Sus dientes cónicos les servían para comerse los peces  que atrapaban en los cardúmenes que perseguían en los océanos, hacia donde llegaron a dispersarse.

El estudio liderado por la profesora Páramo fue realizado como tesis de maestría por el estudiante Javier García Guerrero, al cual después se vincularon Christian David Benavides Cabra y Antonio José Castañeda Gómez, quien hizo la reconstrucción de la imagen del cráneo en 3-D para un artículo científico publicado a comienzos de 2021 en la edición impresa de la Revista Cretáceos, muy reconocida en el mundo y en el campo de la paleontología.

La profesora Páramo recuerda que, además, el estudiante Santiago Padilla Bernal, del CIP, facilitó toda la tarea de preparación del espécimen, que estuvo a cargo de Maryluz Parra y Juan de Dios Parra, miembros del CIT.

Más especímenes para estudiar

Actualmente el cráneo estudiado permanece guardado en las colecciones paleontológicas del CIP, en Villa de Leyva, donde aún existen muchos especímenes para estudiar.

“Aunque siempre se había tenido la idea de que quedaban muy poquitas especies del Cretácico, los de Villa de Leyva han ayudado a mostrar que todavía eran muy diversos para esa época”, sostiene la profesora Páramo, quien con el estudiante Christian Benavides siguen estudiando otros especímenes del CIP.

El cráneo del ictiosaurio analizado se suma a la ya larga lista de trabajos realizados en este campo por la docente de la UNAL, quien recuerda que uno de los primeros fósiles estudiados –cuando cursaba su posgrado– se encuentra en el Servicio Geológico Colombiano. Posteriormente se dedicó a estudiar mosasaurios y pliosaurios, uno de los cuales se exhibe en Sáchica (Boyacá) y en la actualidad trabaja en los especímenes del CIP y en otro hallado por un profesor de Geociencias en Villa de Leyva.







martes, 29 de junio de 2021

Excombatientes siembran paz con agroindustria de sacha inchi

 Gracias a la capacitación, y con la propuesta de elaborar cuatro nuevos productos a partir de esta planta, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, la Fundación El Alcaraván y el SENA encuentran una estrategia educativa para reincorporar a la vida civil a excombatientes del municipio de Arauquita, en Arauca.

Con recursos dispuestos por Intercolombia, la UNAL Sede Orinoquia y la Fundación El Alcaraván se unieron para llevar procesos formativos y de capacitación a 25 productores de la Cooperativa Agropaz y la S.A.S Filmarpaz UEAI Zomac, así como otros productores asociados con el cultivo, a través del Diplomado en Agroindustria de Sacha Inchi, cuyo objetivo es elaborar nuevos productos y mejorar significativamente los indicadores de competitividad en el mercado.

Según investigaciones adelantadas en la UNAL, las propiedades del sacha inchi y de sus subproductos es comparable con las de otras semillas como la soya, e incluso con otras fuentes de proteína como el huevo, por su gran aporte de aminoácidos.

Después de la firma de los acuerdos de paz nacieron en Colombia los espacios territoriales de capacitación y reincorporación (ETCR), con el propósito de brindar soluciones duraderas a los excombatientes que decidieron permanecer en la legalidad. Así, en el departamento de Arauca se creó el ETCR Villa Paz, en el cual se alberga transitoriamente a esta población para desarrollar actividades de capacitación y reincorporación temprana que promuevan las fases iniciales de adaptación a la vida civil.

Durante el desarrollo del Diplomado, los docentes William Antonio Delgado y Yolanda Quiñonez han venido trabajando –desde el componente teórico– en una propuesta de productos alimenticios y cosméticos a base de sacha inchi, los cuales cuentan con un valor agregado en diferentes etapas del proceso de transformación del fruto para su aprovechamiento integral.

A través de los dos ciclos de del Diplomado –el primero virtual y el segundo presencial– desde el 7 de noviembre de 2020 en jornadas de 8 horas, la UNAL reitera su compromiso con los acuerdos de paz desarrollando procesos de formación con poblaciones de la región que buscan un nuevo futuro lejos de las armas y el conflicto.

Durante el aprendizaje de los contenidos se han realizado actividades prácticas consignadas en portafolios de evidencias por cada uno de los participantes, y se han realizado ejercicios lúdicos con los conceptos vistos en las sesiones.

De esta forma también se busca fortalecer la generación de valor agregado, organizacional, socioeconómico y en mercadeo para el proyecto productivo de sacha inchi, en el ETCR Martín Villa, ubicado en la vereda Filipinas del municipio de Arauquita, en el departamento de Arauca.

Sobre el sacha inchi, del cual se aprovechan básicamente las semillas como alimento, una cartilla elaborada por el grupo de investigación Farmacología de la Medicina Tradicional y Popular (FaMeTra) de la UNAL, reseña nombres comunes como maní estrella, chocolate corona y maní inca.

Esta planta es, básicamente, un bejuco de tallo duro con corteza desprendiendo en tiras, frutos axilares de color verde brillante en forma de estrella (3-5 cm); a medida que madura, el color cambia de verde a marrón negruzco, las cápsulas contienen semillas ovaladas comestibles de color marrón oscuro, hojas verdes con fuerte olor y sabor amargo, flores blanquesinas.

Las semillas son ricas en ácidos grasos insaturados, en particular el ácido a-linolénico (omega 3), y en menor proporción el ácido linoleico, (omega 6) y omega 9.

 






miércoles, 9 de junio de 2021

“Crudo y pesado”, la vida en los campos petroleros hecha arte

 Las vivencias de quienes extraen crudo y otros hidrocarburos también se convierten en material “crudo y pesado”, desde la mirada artística de Camilo Andrés Franco, docente de la Facultad de Minas y estudiante de la Maestría en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

El objetivo de la investigación artística se enfocó en el lado humano de los campos petroleros, donde ingenieros y operarios conviven aislados durante semanas en medio de jornadas de trabajo extenuantes.

Se trata de un trabajo lleno de particularidades que inician en el investigador mismo, quien es ingeniero de Petróleos y doctor en Sistemas Energéticos y que siempre ha sentido inquietud por el arte, pero solo hasta ahora pudo estudiarlo.

“Decidí hacer la Maestría después de tener varias inquietudes que se revelaron a partir del trabajo con Carbon Quantum Dots (CQD), unas nanopartículas con propiedades excepcionales como la fluorescencia, es decir que bajo una luz UV se ven de cierto color”, contó.

En la industria petrolera esos CQD se usan para determinar la trayectoria de los fluidos (agua o petróleo) en el subsuelo. En su trabajo artístico las usó para trazar las experiencias de los trabajadores.

El investigador Franco conoció los campos petroleros cuando era estudiante de pregrado y le sorprendió los exigentes que resultan, pues las personas deben dejar a sus familias durante semanas enteras para convivir con extraños. En muchos casos, cuando hay exploraciones o perforaciones aisladas, los trabajadores deben dormir en camionetas y usar el agua que encuentren en los campos para asearse.

Entre overoles y cascos

“Los trabajadores del sector sufrimos discriminación porque nos tachan como ‘los que están dañando el planeta’, y aunque es un trabajo que suele ser muy bien remunerado, las condiciones de vida en campo no siempre son buenas”, agregó.


La investigación incluyó varias etapas. Una de las más llamativas fue la grabación de los testimonios de varios trabajadores que contaron sus experiencias –siempre en anonimato– pues según el ingeniero Franco, persiste el temor de ser identificados o sancionados. En uno de los videos, un funcionario (no se identifica el género) cuenta la preocupación por la invasión de espacios íntimos como los baños, donde varias veces encontró huecos o mirillas usadas para espiar.



En otra de las etapas del trabajo se usaron CQD como tinta invisible para plasmar pensamientos. “Es curioso cómo una de las industrias más exclusivas es una de las menos humanizada”, escribió otro funcionario.

El trabajo incluyó una instalación con elementos propios del campo petrolero –como overoles y cascos, herramientas de trabajo y hasta colchones– que intentan representar el concepto de “cama caliente” que se ve en algunos campos, para indicar que una cama es ocupada por
varias personas en un mismo día.

La profesora Nadia Moreno Moya, de la Escuela de Artes de la Facultad de Arquitectura y asesora de la investigación, explicó que pocas veces se habla de los espacios laborales como espacios de conflicto donde se “encuerpan” y “territorializan” diferencias en virtud de posiciones, género u orientaciones sexuales.


 “Uno creería que asuntos relacionados con el dominio de la presencia masculina no están tan encarnadas en trabajadores profesionales con niveles de formación altos, y esa fue una de las sorpresas del trabajo de Camilo”, dijo.

La docente enfatizó que a los estudios en artes usualmente llegan personas de disciplinas como arquitectura, diseño o ciencias sociales, pero pocas veces se encuentra a alguien de un campo del conocimiento tan opuesto como la ingeniería de petróleos, en la que predomina el método científico. “La especialización de las disciplinas nos ha puesto en celdas que dificultan el diálogo y por eso esta experiencia fue un aprendizaje de doble vía”, concluyó.







miércoles, 19 de mayo de 2021

Colombia, con alto potencial para aprovechar energías marinas

 Cinco fuentes de potencial energético marino en Colombia ayudarían a comunidades costeras aisladas: las mareas, las olas, las corrientes, los gradientes termales –diferencia térmica entre la superficie y el fondo del mar– y salinos, y la energía eólica en el mar.

Así lo detalla el ingeniero civil Andrés Osorio, director del Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costera (Oceánicos) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y director de la Corporación Centro de Excelencia en Ciencias Marinas (CEMarin), quien recuerda que hace 10 años el 66 % de la electricidad provenía de hidroeléctricas, el 32 % de termoeléctricas y apenas el 2 % de energías renovables, cifras que presentan un leve aumento en este último sector.

El experto considera que la vulnerabilidad del país por condiciones hidrológicas anómalas, como el fenómeno de El Niño, que hace que la demanda de energía se incremente un 3,6 % cada año porque los embalses son insuficientes, hace necesario diversificar la matriz energética.

No se puede olvidar que aunque el artículo 23 de la Ley 1715 de 2014 estipula que “la energía de los mares es el aprovechamiento de las olas, las mareas y el diferencial térmico de los océanos”, deja por fuera que Colombia es uno de los países con mayor potencial de generación de energía por gradiente salino en el mundo. Esta tecnología aprovecha las diferencias entre agua dulce y salada o una zona con alta y baja concentración de salinidad.

“Una de las oportunidades de la energía marina es que deja de verse solo como energía y se conecta a otros usos, como por ejemplo en La Guajira o San Andrés, donde el desarrollo de energías marinas daría acceso no solo a la energía sino también al agua potable”, explicó el ingeniero Osorio –doctor en Ciencias y Tecnologías Marinas– durante la Cátedra Colombia Bioazul: dos mares un país, territorios por explorar, de la UNAL.

Por la configuración de la costa colombiana se tienen corrientes de unos 0,7 m/seg, consideradas como bajas, ya que la tecnología actual recomienda un mínimo de 2 m/seg para que el recurso sea aprovechable.

Mareas y olas.

En cuanto a las mareas baja y alta, en las desembocaduras y los estuarios –como en el Pacífico colombiano– hay varios puntos en Buenaventura y Bahía Málaga donde las corrientes superan los 3 m/seg en momentos extremos. Aunque en un comienzo estos no se priorizaron , ahora, 8 años después de la ley, se está  empezando a pensar en ese potencial con el cambio de paradigma hacia el recurso local, ya no una gran central, sino en escala para atender una comunidad, donde sí hay potencial.

Las investigaciones en las que la participado el profesor Osorio desde hace una década han identificado que el oleaje sí tiene un gran potencial para comunidades aisladas.


En algunas zonas del Pacífico se alcanzan unos 6 kilovatios/hora por metro lineal; como las olas son altas, se mantienen así todo el año y son zonas aisladas, con bajo potencial solar por la nubosidad, el oleaje sería un recurso aprovechable en momentos de sequía de las hidroeléctricas.

Gradiente térmico y salino

En zonas del Ecuador se encuentran gradientes de más de 20 grados, lo cual significa que entre los 500 y 1.000 m de profundidad hay un cambio en unos 5 oC, y de ahí a la superficie se registran unos 28 a 30 oC.

“Eso es suficiente para usar una tecnología termoeléctrica, pero a partir del gradiente térmico se abre la puerta a un potencial de la energía no solo para electricidad sino para aprovechar las bajas temperaturas del fondo para enfriamiento, con el agua fría y la energía se puede desalinizar y tener agua potable en zonas como San Andrés, durante todo el año se pueden tener hasta 18 megavatios de capacidad instalada que llegaría incluso a 40”, dice el profesor Osorio.

Por último, explica que en el mundo ya hay desarrollos para aprovechar el gradiente salino y es clave que el país no solo se dedique a importar esa tecnología, sino que se desarrollen las capacidades locales.







domingo, 4 de abril de 2021

Llantas usadas y RAP, con gran rendimiento para vías terciarias

 La combinación de 75 % de pavimento asfáltico reciclado (RAP) y 25 % de material granulado de cantera serviría como capa de base inferior en pavimentos. Además, la inclusión de llantas usadas brinda soporte.


Así lo da a conocer el estudio realizado por el ingeniero civil Christian Orlando Enciso Suárez, candidato a magíster en Ingeniería – Geotecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien señala que su investigación abarcó dos problemáticas.

La primera es el poco mantenimiento y las malas condiciones de las vías terciarias o de bajo tránsito en Colombia, las cuales representan casi el 70 % de la red vial nacional, que tiene alrededor de 210.000 km.

Otra dificultad es que en el país se explota material pétreo o virgen (material de cantera que se extrae de las montañas), por lo que cada vez es más escaso, y de ahí nace la necesidad de estudiar materiales que se puedan reciclar y utilizar en ese tipo de vías.

En el estudio se reutilizó el RAP, que es el pavimento asfáltico más empleado en el medio para las vías. “Ese material se diseña para cierta vida útil, y cuando esta termina se tiene que reemplazar por uno nuevo, y el material viejo pasa por un proceso de trituración para ser reutilizado”, explica el ingeniero Enciso.

Inclusión de llantas usadas

En el proyecto de investigación –dirigido por la profesora Gloria Inés Beltrán Calvo, de la UNAL Sede Bogotá–, además del RAP se incluyeron llantas usadas como complemento, entendiendo que estas constituyen otra importante problemática en el país.

Según datos de la Cámara de Comercio de Bogotá, el 72 % de las llantas utilizadas son las que dejan las personas en el sitio de cambio; el 12 % son arrojadas en la calle u otras zonas, donde se convierten en foco de proliferación de insectos y roedores, y el otro porcentaje las utilizan para reencauchar.

En muchas ocasiones la disposición final que se les da son las quemas a cielo abierto, lo que “es terrible porque contienen caucho, acero y libera humo negro, entre otros contaminantes”, señala el ingeniero Enciso.

Resalta además que aunque ya se han hecho trabajos de aprovechamiento de llantas en vías, por lo general estas se muelen y se utiliza menos del 1 % de la llanta. En su estudio, en cambio, usó el volumen total de la llanta (solo retiró la tapa de uno de los costados), la rellenó de material y la colocó en un tramo vial experimental.

Una alternativa

La investigación concluyó que la reutilización de llantas como sistema de confinamiento fue bastante satisfactoria: en comparación con otro tramo de prueba sin llanta, se obtuvo que el tramo con llanta aumentó la capacidad de soporte en 50 %. Además el material RAP tiene un potencial drenante para construir vías.

Así mismo evidenció que –según las especificaciones del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y del Instituto Nacional de Vías (Invías)– este “módulo confinado” de llanta y RAP se puede utilizar como capa de base inferior granular en vías de medios y altos volúmenes o como rodadura en vías terciarias.

Mostró además que el proceso de construcción es rápido y práctico, solo se necesitan dos personas, herramienta menor y un equipo de compactación.

Este trabajo fue realizado dentro del Grupo de Investigación en Geotecnia (GIGUN) y el Semillero de Investigación en Materiales de Carretera (SIMCA); estuvo apoyado por los Laboratorios de Geotecnia y de Estructuras de la Facultad de Ingeniería de la UNAL Sede Bogotá y fue financiado por la Dirección de Investigación y Extensión de la Institución.

Entre las fases desarrolladas, primero estuvo el diseño, la planeación y ejecución experimental, que se dio en pruebas de laboratorio. Después se diseñó y construyó un modelo físico que incluyó varios sectores de prueba con y sin inclusión de llantas. Con esto, el proyecto se llevó a una escala real en una vía no pavimentada dentro del campus de la Universidad.

Luego hubo una fase de determinación de parámetros de desempeño a partir de los sectores de prueba, y por último se planteó una alternativa constructiva a partir de estos ensayos.

El ingeniero Enciso destaco que su trabajo apunto a  la generación de ideas innovadoras y sostenibles. 

Este proyecto participó en la Primera Rueda de Innovación y Sostenibilidad del Invías. Después de quedar preseleccionado, se envió una propuesta preliminar del protocolo del proceso constructivo, fase en la que se encuentra actualmente.