martes, 29 de junio de 2021

Excombatientes siembran paz con agroindustria de sacha inchi

 Gracias a la capacitación, y con la propuesta de elaborar cuatro nuevos productos a partir de esta planta, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, la Fundación El Alcaraván y el SENA encuentran una estrategia educativa para reincorporar a la vida civil a excombatientes del municipio de Arauquita, en Arauca.

Con recursos dispuestos por Intercolombia, la UNAL Sede Orinoquia y la Fundación El Alcaraván se unieron para llevar procesos formativos y de capacitación a 25 productores de la Cooperativa Agropaz y la S.A.S Filmarpaz UEAI Zomac, así como otros productores asociados con el cultivo, a través del Diplomado en Agroindustria de Sacha Inchi, cuyo objetivo es elaborar nuevos productos y mejorar significativamente los indicadores de competitividad en el mercado.

Según investigaciones adelantadas en la UNAL, las propiedades del sacha inchi y de sus subproductos es comparable con las de otras semillas como la soya, e incluso con otras fuentes de proteína como el huevo, por su gran aporte de aminoácidos.

Después de la firma de los acuerdos de paz nacieron en Colombia los espacios territoriales de capacitación y reincorporación (ETCR), con el propósito de brindar soluciones duraderas a los excombatientes que decidieron permanecer en la legalidad. Así, en el departamento de Arauca se creó el ETCR Villa Paz, en el cual se alberga transitoriamente a esta población para desarrollar actividades de capacitación y reincorporación temprana que promuevan las fases iniciales de adaptación a la vida civil.

Durante el desarrollo del Diplomado, los docentes William Antonio Delgado y Yolanda Quiñonez han venido trabajando –desde el componente teórico– en una propuesta de productos alimenticios y cosméticos a base de sacha inchi, los cuales cuentan con un valor agregado en diferentes etapas del proceso de transformación del fruto para su aprovechamiento integral.

A través de los dos ciclos de del Diplomado –el primero virtual y el segundo presencial– desde el 7 de noviembre de 2020 en jornadas de 8 horas, la UNAL reitera su compromiso con los acuerdos de paz desarrollando procesos de formación con poblaciones de la región que buscan un nuevo futuro lejos de las armas y el conflicto.

Durante el aprendizaje de los contenidos se han realizado actividades prácticas consignadas en portafolios de evidencias por cada uno de los participantes, y se han realizado ejercicios lúdicos con los conceptos vistos en las sesiones.

De esta forma también se busca fortalecer la generación de valor agregado, organizacional, socioeconómico y en mercadeo para el proyecto productivo de sacha inchi, en el ETCR Martín Villa, ubicado en la vereda Filipinas del municipio de Arauquita, en el departamento de Arauca.

Sobre el sacha inchi, del cual se aprovechan básicamente las semillas como alimento, una cartilla elaborada por el grupo de investigación Farmacología de la Medicina Tradicional y Popular (FaMeTra) de la UNAL, reseña nombres comunes como maní estrella, chocolate corona y maní inca.

Esta planta es, básicamente, un bejuco de tallo duro con corteza desprendiendo en tiras, frutos axilares de color verde brillante en forma de estrella (3-5 cm); a medida que madura, el color cambia de verde a marrón negruzco, las cápsulas contienen semillas ovaladas comestibles de color marrón oscuro, hojas verdes con fuerte olor y sabor amargo, flores blanquesinas.

Las semillas son ricas en ácidos grasos insaturados, en particular el ácido a-linolénico (omega 3), y en menor proporción el ácido linoleico, (omega 6) y omega 9.

 






miércoles, 9 de junio de 2021

“Crudo y pesado”, la vida en los campos petroleros hecha arte

 Las vivencias de quienes extraen crudo y otros hidrocarburos también se convierten en material “crudo y pesado”, desde la mirada artística de Camilo Andrés Franco, docente de la Facultad de Minas y estudiante de la Maestría en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

El objetivo de la investigación artística se enfocó en el lado humano de los campos petroleros, donde ingenieros y operarios conviven aislados durante semanas en medio de jornadas de trabajo extenuantes.

Se trata de un trabajo lleno de particularidades que inician en el investigador mismo, quien es ingeniero de Petróleos y doctor en Sistemas Energéticos y que siempre ha sentido inquietud por el arte, pero solo hasta ahora pudo estudiarlo.

“Decidí hacer la Maestría después de tener varias inquietudes que se revelaron a partir del trabajo con Carbon Quantum Dots (CQD), unas nanopartículas con propiedades excepcionales como la fluorescencia, es decir que bajo una luz UV se ven de cierto color”, contó.

En la industria petrolera esos CQD se usan para determinar la trayectoria de los fluidos (agua o petróleo) en el subsuelo. En su trabajo artístico las usó para trazar las experiencias de los trabajadores.

El investigador Franco conoció los campos petroleros cuando era estudiante de pregrado y le sorprendió los exigentes que resultan, pues las personas deben dejar a sus familias durante semanas enteras para convivir con extraños. En muchos casos, cuando hay exploraciones o perforaciones aisladas, los trabajadores deben dormir en camionetas y usar el agua que encuentren en los campos para asearse.

Entre overoles y cascos

“Los trabajadores del sector sufrimos discriminación porque nos tachan como ‘los que están dañando el planeta’, y aunque es un trabajo que suele ser muy bien remunerado, las condiciones de vida en campo no siempre son buenas”, agregó.


La investigación incluyó varias etapas. Una de las más llamativas fue la grabación de los testimonios de varios trabajadores que contaron sus experiencias –siempre en anonimato– pues según el ingeniero Franco, persiste el temor de ser identificados o sancionados. En uno de los videos, un funcionario (no se identifica el género) cuenta la preocupación por la invasión de espacios íntimos como los baños, donde varias veces encontró huecos o mirillas usadas para espiar.



En otra de las etapas del trabajo se usaron CQD como tinta invisible para plasmar pensamientos. “Es curioso cómo una de las industrias más exclusivas es una de las menos humanizada”, escribió otro funcionario.

El trabajo incluyó una instalación con elementos propios del campo petrolero –como overoles y cascos, herramientas de trabajo y hasta colchones– que intentan representar el concepto de “cama caliente” que se ve en algunos campos, para indicar que una cama es ocupada por
varias personas en un mismo día.

La profesora Nadia Moreno Moya, de la Escuela de Artes de la Facultad de Arquitectura y asesora de la investigación, explicó que pocas veces se habla de los espacios laborales como espacios de conflicto donde se “encuerpan” y “territorializan” diferencias en virtud de posiciones, género u orientaciones sexuales.


 “Uno creería que asuntos relacionados con el dominio de la presencia masculina no están tan encarnadas en trabajadores profesionales con niveles de formación altos, y esa fue una de las sorpresas del trabajo de Camilo”, dijo.

La docente enfatizó que a los estudios en artes usualmente llegan personas de disciplinas como arquitectura, diseño o ciencias sociales, pero pocas veces se encuentra a alguien de un campo del conocimiento tan opuesto como la ingeniería de petróleos, en la que predomina el método científico. “La especialización de las disciplinas nos ha puesto en celdas que dificultan el diálogo y por eso esta experiencia fue un aprendizaje de doble vía”, concluyó.







miércoles, 19 de mayo de 2021

Colombia, con alto potencial para aprovechar energías marinas

 Cinco fuentes de potencial energético marino en Colombia ayudarían a comunidades costeras aisladas: las mareas, las olas, las corrientes, los gradientes termales –diferencia térmica entre la superficie y el fondo del mar– y salinos, y la energía eólica en el mar.

Así lo detalla el ingeniero civil Andrés Osorio, director del Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costera (Oceánicos) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y director de la Corporación Centro de Excelencia en Ciencias Marinas (CEMarin), quien recuerda que hace 10 años el 66 % de la electricidad provenía de hidroeléctricas, el 32 % de termoeléctricas y apenas el 2 % de energías renovables, cifras que presentan un leve aumento en este último sector.

El experto considera que la vulnerabilidad del país por condiciones hidrológicas anómalas, como el fenómeno de El Niño, que hace que la demanda de energía se incremente un 3,6 % cada año porque los embalses son insuficientes, hace necesario diversificar la matriz energética.

No se puede olvidar que aunque el artículo 23 de la Ley 1715 de 2014 estipula que “la energía de los mares es el aprovechamiento de las olas, las mareas y el diferencial térmico de los océanos”, deja por fuera que Colombia es uno de los países con mayor potencial de generación de energía por gradiente salino en el mundo. Esta tecnología aprovecha las diferencias entre agua dulce y salada o una zona con alta y baja concentración de salinidad.

“Una de las oportunidades de la energía marina es que deja de verse solo como energía y se conecta a otros usos, como por ejemplo en La Guajira o San Andrés, donde el desarrollo de energías marinas daría acceso no solo a la energía sino también al agua potable”, explicó el ingeniero Osorio –doctor en Ciencias y Tecnologías Marinas– durante la Cátedra Colombia Bioazul: dos mares un país, territorios por explorar, de la UNAL.

Por la configuración de la costa colombiana se tienen corrientes de unos 0,7 m/seg, consideradas como bajas, ya que la tecnología actual recomienda un mínimo de 2 m/seg para que el recurso sea aprovechable.

Mareas y olas.

En cuanto a las mareas baja y alta, en las desembocaduras y los estuarios –como en el Pacífico colombiano– hay varios puntos en Buenaventura y Bahía Málaga donde las corrientes superan los 3 m/seg en momentos extremos. Aunque en un comienzo estos no se priorizaron , ahora, 8 años después de la ley, se está  empezando a pensar en ese potencial con el cambio de paradigma hacia el recurso local, ya no una gran central, sino en escala para atender una comunidad, donde sí hay potencial.

Las investigaciones en las que la participado el profesor Osorio desde hace una década han identificado que el oleaje sí tiene un gran potencial para comunidades aisladas.


En algunas zonas del Pacífico se alcanzan unos 6 kilovatios/hora por metro lineal; como las olas son altas, se mantienen así todo el año y son zonas aisladas, con bajo potencial solar por la nubosidad, el oleaje sería un recurso aprovechable en momentos de sequía de las hidroeléctricas.

Gradiente térmico y salino

En zonas del Ecuador se encuentran gradientes de más de 20 grados, lo cual significa que entre los 500 y 1.000 m de profundidad hay un cambio en unos 5 oC, y de ahí a la superficie se registran unos 28 a 30 oC.

“Eso es suficiente para usar una tecnología termoeléctrica, pero a partir del gradiente térmico se abre la puerta a un potencial de la energía no solo para electricidad sino para aprovechar las bajas temperaturas del fondo para enfriamiento, con el agua fría y la energía se puede desalinizar y tener agua potable en zonas como San Andrés, durante todo el año se pueden tener hasta 18 megavatios de capacidad instalada que llegaría incluso a 40”, dice el profesor Osorio.

Por último, explica que en el mundo ya hay desarrollos para aprovechar el gradiente salino y es clave que el país no solo se dedique a importar esa tecnología, sino que se desarrollen las capacidades locales.







domingo, 4 de abril de 2021

Llantas usadas y RAP, con gran rendimiento para vías terciarias

 La combinación de 75 % de pavimento asfáltico reciclado (RAP) y 25 % de material granulado de cantera serviría como capa de base inferior en pavimentos. Además, la inclusión de llantas usadas brinda soporte.


Así lo da a conocer el estudio realizado por el ingeniero civil Christian Orlando Enciso Suárez, candidato a magíster en Ingeniería – Geotecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien señala que su investigación abarcó dos problemáticas.

La primera es el poco mantenimiento y las malas condiciones de las vías terciarias o de bajo tránsito en Colombia, las cuales representan casi el 70 % de la red vial nacional, que tiene alrededor de 210.000 km.

Otra dificultad es que en el país se explota material pétreo o virgen (material de cantera que se extrae de las montañas), por lo que cada vez es más escaso, y de ahí nace la necesidad de estudiar materiales que se puedan reciclar y utilizar en ese tipo de vías.

En el estudio se reutilizó el RAP, que es el pavimento asfáltico más empleado en el medio para las vías. “Ese material se diseña para cierta vida útil, y cuando esta termina se tiene que reemplazar por uno nuevo, y el material viejo pasa por un proceso de trituración para ser reutilizado”, explica el ingeniero Enciso.

Inclusión de llantas usadas

En el proyecto de investigación –dirigido por la profesora Gloria Inés Beltrán Calvo, de la UNAL Sede Bogotá–, además del RAP se incluyeron llantas usadas como complemento, entendiendo que estas constituyen otra importante problemática en el país.

Según datos de la Cámara de Comercio de Bogotá, el 72 % de las llantas utilizadas son las que dejan las personas en el sitio de cambio; el 12 % son arrojadas en la calle u otras zonas, donde se convierten en foco de proliferación de insectos y roedores, y el otro porcentaje las utilizan para reencauchar.

En muchas ocasiones la disposición final que se les da son las quemas a cielo abierto, lo que “es terrible porque contienen caucho, acero y libera humo negro, entre otros contaminantes”, señala el ingeniero Enciso.

Resalta además que aunque ya se han hecho trabajos de aprovechamiento de llantas en vías, por lo general estas se muelen y se utiliza menos del 1 % de la llanta. En su estudio, en cambio, usó el volumen total de la llanta (solo retiró la tapa de uno de los costados), la rellenó de material y la colocó en un tramo vial experimental.

Una alternativa

La investigación concluyó que la reutilización de llantas como sistema de confinamiento fue bastante satisfactoria: en comparación con otro tramo de prueba sin llanta, se obtuvo que el tramo con llanta aumentó la capacidad de soporte en 50 %. Además el material RAP tiene un potencial drenante para construir vías.

Así mismo evidenció que –según las especificaciones del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y del Instituto Nacional de Vías (Invías)– este “módulo confinado” de llanta y RAP se puede utilizar como capa de base inferior granular en vías de medios y altos volúmenes o como rodadura en vías terciarias.

Mostró además que el proceso de construcción es rápido y práctico, solo se necesitan dos personas, herramienta menor y un equipo de compactación.

Este trabajo fue realizado dentro del Grupo de Investigación en Geotecnia (GIGUN) y el Semillero de Investigación en Materiales de Carretera (SIMCA); estuvo apoyado por los Laboratorios de Geotecnia y de Estructuras de la Facultad de Ingeniería de la UNAL Sede Bogotá y fue financiado por la Dirección de Investigación y Extensión de la Institución.

Entre las fases desarrolladas, primero estuvo el diseño, la planeación y ejecución experimental, que se dio en pruebas de laboratorio. Después se diseñó y construyó un modelo físico que incluyó varios sectores de prueba con y sin inclusión de llantas. Con esto, el proyecto se llevó a una escala real en una vía no pavimentada dentro del campus de la Universidad.

Luego hubo una fase de determinación de parámetros de desempeño a partir de los sectores de prueba, y por último se planteó una alternativa constructiva a partir de estos ensayos.

El ingeniero Enciso destaco que su trabajo apunto a  la generación de ideas innovadoras y sostenibles. 

Este proyecto participó en la Primera Rueda de Innovación y Sostenibilidad del Invías. Después de quedar preseleccionado, se envió una propuesta preliminar del protocolo del proceso constructivo, fase en la que se encuentra actualmente.

 

miércoles, 17 de marzo de 2021

Sonido experimental explora notas de activismo artístico

 Las nuevas técnicas musicales, en las que se encuentran el sonido y la tecnología, son usadas por mujeres músicas para explorar desde allí una visión de activismo sonoro que expanda la idea de lo que significa ser buen artista sin distinción de género y transgrediendo lo tradicional.

Ana Mora, licenciada en Música de la Universidad de las Américas de Puebla (México), una de las invitadas a la charla “Exploración y activismo femenino en el sonido experimental”, de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), destaca que salir de los lenguajes establecidos es un reto especial para las mujeres en la música.

“En algún momento tuve interés por componer, pero no vi a nadie que lo hiciera, no había representatividad, los instrumentos mismos están atravesados por el género, y se necesitan espacios que no han existido aunque las mujeres están presentes”, indica la profesora Mora.

En ese sentido, agrega que, por ejemplo, el movimiento de ruido o noise de música experimental da una libertad que suele ser limitada en ambientes académicos y no apunta a lo colaborativo.

“En los últimos años ha habido un aumento en lo colectivo, en la construcción de espacios, más allá de los eventos, conciertos y compilados; por ejemplo la plataforma feminista colombiana En tiempo real y otras de la región como Todo poderosaHíbridas y pioneras, y Chingona sound”, indica.

Por su parte la compositora Ana María Romano, artista sonora y docente, señala que en las lógicas que se establecen en la formación artística y musical de lo que es bueno y lo que no, lo que es ser artista y lo que no, aparecen límites y domesticaciones.

“Debemos cumplir esas expectativas y lo primero es preguntarse por qué nos interesa tanto ser buenos, entrar en ese mundo parcelado, hasta cuándo nos preocuparán tanto las disciplinas que se rompen en la vida práctica. Mi interés hoy radica más en si se puede establecer una comunicación con otras personas desde el paisaje sonoro, el cuerpo, el ruido, el ciberespacio y la colaboración”, expresa la profesora Romano.

Agrega que “existe una obsesión por brillar, una genialidad’ heredada desde el siglo XIX, en la música encarnada en la figura de hombres blancos heterosexuales, en la que a las mujeres se les enseña a aspirar a eso, no a buscarse dentro y preguntarse qué quieren, si hay compatibilidad con esas lógicas y eso termina lesionando las voces propias, de ahí que se usen otras técnicas como medio de activismo”.

“Las nuevas iniciativas tienen en común que desaparece el pensamiento jerárquico y vertical, son colaborativas, Internet ha sido una gran aliada, hay iniciativas de construcción de conocimiento colectivo, procesos de laboratorio que le dan prelación al proceso por encima del resultado, eso da un espacio para compartir y debatir, de lo contrario sería una secta, no una comunidad”, recalca la profesora Romano.

El ruido como estrategia

Para la música Laura Zapata, maestra en Música con énfasis en Composición, las sociedades han sido atravesadas por colonizaciones, antes violentas y ahora por el capitalismo, y el lenguaje juega un papel clave en la construcción social.

“Cuando se rompen los dispositivos de ordenamiento se resignifican las palabras y se encuentran otras formas de transmitir los mensajes, como el arte, la música, la espiritualidad y la experimentación con lo sonoro, se construyen lugares para enunciar y denunciar esas violencias históricas contra las negritudes, los indígenas, las mujeres, lo LGBTIQ+, las diferencias socioeconómicas y otras colectividades”.

“Hay una idea de transgredir lo que nos sugirieron durante años sobre lo que es el arte experimental, contemporáneo y las piezas transgresoras abren preguntas como qué significa el ruido, palabra que viene del latín rugitus, o rugir, que significa una perturbación”.

“Hay que interrumpir ideas, conceptos sobre lo bello que se puede encontrar en lugares insólitos, como por ejemplo las composiciones del artista italiano Luigi Russolo, quien usó el ruido de las máquinas y la industria para crear, pero advierte que hay que descolonizarse de la ciudad hiperproductiva que sigue siendo opresora y repensar la academia musical para abrirle la puerta a otras formas válidas de ser artista” explica la artista Zapata.






miércoles, 10 de marzo de 2021

Centro de Desarrollo Tecnológico de la UNAL, avalado por MinCiencias

 El Centro de Desarrollo e Innovación (CD+I) de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, aglutina a 58 grupos de investigación reconocidos y a 54 semilleros.

El CD+I fue reconocido por el Ministerio de Ciencias (MinCiencias) como el primer Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la UNAL Sede Medellín, informó Verónica Botero Fernández, decana de la Facultad de Minas, quien explicó que este reconocimiento abre las puertas para que los investigadores puedan crear nuevos proyectos con el Ministerio y acceder a mayor financiación.

Los CDT son organizaciones dedicadas al desarrollo de proyectos de investigación aplicada y transferencia de conocimiento a la comunidad y el sector empresarial. En Antioquia solo hay cinco de estos, en su mayoría de carácter privado, reportó MinCiencias.

El CD+I de la Facultad de Minas está integrado por 58 grupos dedicados a la investigación en temas relacionados con hidrocarburos, energía, gestión del territorio, minería, infraestructura, industria y ciudades inteligentes.

A la fecha ha recibido financiación por más de 150.000 millones de pesos por parte de 127 instituciones: 53 empresas, 22 entes académicos, 22 entidades gubernamentales regionales como alcaldías y gobernaciones, 4 corporaciones y 3 ONG, entre otros.

Solo en los últimos tres años esos grupos han logrado tramitar 13 patentes, registrar 7 derechos de autor en software y proteger más de 20 proyectos mediante propiedad intelectual.

Entre las patentes obtenidas se incluyen: una máquina de hielo que utiliza energía no convencional para refrigerar alimentos, financiada por el Instituto de Planificación de Soluciones Energéticas para Zonas No Interconectadas (IPSE); un sistema para detectar y diagnosticar fallas en máquinas eléctricas en operación, co-creado con EPM, una muleta plegable, un sistema de hormigón autocompactable de alta resistencia y un proceso para obtener bioaceite a partir de biomasa.

Entre los convenios se destacan: la investigación sobre metales para separar agua e hidrocarburos en eventuales derrames de petróleo, pruebas de resistencia a abrasión de pinturas y ensayos eléctricos con firmas como Isagén y Cerrejón.

José Ignacio Maya Guerra, director del CD+I, explicó que el centro no es un laboratorio sino un lugar que agrupa las capacidades de todos los grupos de investigación adscritos a la Facultad de Minas.

Señaló además que “sumamos esfuerzos para ayudarles a las empresas e instituciones que no tienen capacidad para hacer desarrollos o pruebas o que requieren conocimientos más avanzados, gracias a que el 60 % de los investigadores que forman parte del Centro tienen título de doctorado”.

“Con el visto bueno que recibimos de MinCiencias se da un voto de confianza y una señal para que las industrias y las instituciones sepan que se cuenta con respaldo y organización en la gestión del conocimiento; tras el reconocimiento, más empresas podrán invertir en innovación y ciencia, mediante alianzas y así acceder a los incentivos que el Gobierno les otorga”, agregó el director.

Santiago Arango Aramburo, exdirector del CD+I y docente de la Facultad de Minas, indicó que el trabajo para obtener el aval tomó un año e incluyó la recopilación de las investigaciones y los certificados de los resultados (patentes, licencias, etc.). Dicho aval tiene una vigencia de tres años, pero ya existe un plan de trabajo que busca extenderlo por más tiempo.

“Después de cumplir esa meta se revisará la organización de marcas, es decir las grandes líneas de investigación del CD+I, para integrar nuevas áreas del conocimiento, especialmente biotecnologías y áreas afines a la salud, como el Laboratorio Genómico OneHealth, que ha liderado la investigación sobre temas asociados con COVID-19 en Antioquia y el país”, precisó el director Maya.


martes, 2 de marzo de 2021

Universidades latinas indagan sobre efectos de la pandemia

 Conocer cuáles son las condiciones en las que se encuentran estudiantes, profesores y directivos de las universidades, además de ahondar en la situación actual de violencia e igualdad de género, son la prioridad de una encuestada adelantada por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL).

Con este mecanismo, en el que se espera la participación de más de 230 universidades de 24 países, se busca elaborar un diagnóstico de la situación actual de las instituciones de educación superior de América Latina y el Caribe, en especial de aquellas de la UDUAL, organización que preside la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

La encuesta, que se aplicará entre marzo y abril de este año, para consolidarla a finales de abril, se enfocará en temas como la salud, el acceso a tecnologías y conectividad, los procesos de enseñanza y la igualdad y violencia de género durante la pandemia por COVID-19.

A partir de dicho diagnóstico se obtendrán datos que permitan reflexionar sobre el impacto de la pandemia en las instituciones, se rescatarán aprendizajes de este, y se harán propuestas que ayuden a buscar soluciones comunes frente a los nuevos retos en las universidades de América Latina y el Caribe.

Desde la Dirección de Relaciones Exteriores (DRE) de la UNAL, aclaran que no será una encuesta cerrada para las instituciones que forman parte de la UDUAL, pues el objetivo es que sea lo más global posible.

Por tal razón, se encontrará disponible en español, francés, inglés y portugués, y se podrá responder desde cualquier dispositivo electrónico con acceso a internet.

Línea de tiempo

Para este fin, primero se utilizará una metodología cuantitativa de encuesta en línea a estudiantes y profesores de las universidades pertenecientes a la UDUAL, sobre la situación social. Además se aplicará otra encuesta en línea sobre violencia e igualdad de género a los estudiantes de dichas universidades.

Las encuestas se divulgarán a través de los medios de comunicación y las redes sociales de las universidades, utilizando anuncios publicitarios, páginas web, pósteres y correos. Después se recopilará la información vía web a través de servidores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y por último se hará análisis y se obtendrán datos estadísticos y cartografía temática, además de informes finales.

Para el factor cualitativo se realizarán 18 grupos de enfoque integrados por estudiantes, profesores y directivos, en los cuales se busca recoger experiencias, testimonios, propuestas y  posibles cambios a las formas en las que las universidades latinoamericanas y del Caribe abordan la enseñanza y el uso de sus recursos durante la pandemia.

Los grupos están divididos en seis regiones: México, Caribe, Brasil, Centroamérica, Andina y Cono Sur, y en cada una participarán tres universidades.

Cuando se finalicen los grupos de enfoque se aplicará la técnica Delphi (método sistemático e interactivo de predicción que se basa en un grupo de expertos) con el propósito de construir consensos y recopilar propuestas concretas y sustentadas en cada uno de los grupos.

En este punto se hará una convocatoria de los participantes de los grupos de enfoque, luego se realizarán dichos grupos vía web, y al final se hará grabación, transcripción y análisis de la información.

Incertidumbre en las universidades

Aunque hasta ahora se han evidenciado problemas de fondo que no estaban en la agenda de las universidades –como el acceso de los estudiantes a la información, a una red estable de internet o a equipos idóneos para realizar sus estudios de manera remota–, aún sigue faltando información. No se conoce cuál es la situación de las universidades de América Latina y el Caribe frente a la pandemia.

Tampoco se conocen las medidas implantadas por las universidades frente a la COVID-19, por lo que no es posible hacer comparaciones que permitan compartir mejores prácticas y experiencias en la región.

Por último, durante el confinamiento se ha incrementado la violencia de género en las sociedades, por lo que también es un tema de gran relevancia para las instituciones, con el fin de crear mecanismos para prevenirla y erradicarla.

Por todo lo anterior, la encuesta que hoy presenta la UDUAL, y de la cual forma parte la UNAL, tiene una importancia de gran alcance, pues diagnósticos como estos permitirán tomar mejores decisiones y buscar soluciones comunes a problemáticas que enfrentan no solo las universidades sino también las sociedades de América Latina y el Caribe.