martes, 28 de febrero de 2023

Documental Un universo oculto en el Casanare, ejemplo de divulgación de la ciencia

Solo 26 minutos bastan para comprender que la riqueza de la diversidad de los Llanos Orientales va mucho más allá de lo que se capta a simple vista. En Un universo oculto en el Casanare, un grupo multidisciplinario de científicos colombianos, entre ellos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se interna en las sabanas de esta región para buscar ejemplares de fauna silvestre –aves, reptiles y anfibios– e identificar en ellos especies de parásitos de la sangre y células de la sangre(hemoparásitos

En el caso de las aves, por ejemplo, por lo general los hemoparásitos se agrupan en la categoría de malaria aviar; la infección aguda producida puede generar anemia, hipertrofia de hígado y bazo, así como cambios en los periodos de canto, disminución de la movilidad, pérdida de apetito e incluso la muerte. Y si supera la fase aguda, igual permanece con infección crónica.

A largo plazo puede ocurrir que la población de cualquier tipo de aves disminuya, porque tiene menos éxito reproductivo.

La bióloga de la UNAL Ingrid Lotta señala que “en 2020 afrontamos el salto de un virus que comprometió la salud y el bienestar de toda la humanidad, lo cual evidencia que es muy importante estar pendiente de los patógenos presentes en vida silvestre, porque un gran porcentaje de ellos se convierten en las enfermedades emergentes de los humanos”.

A lo largo de 25 años de trabajo, el Grupo de Estudio Relación Parásito Hospedero (GERPH) –liderado por la profesora Nubia Matta– ha tomado muestras sanguíneas de miles de aves, reptiles y anfibios en el territorio colombiano.

Su trabajo de análisis ha permitido crear una extensa base de datos abierta para investigadores de todo el mundo, además de reportar 9 especies nuevas de parásitos en aves y reptiles y 4 especies nuevas de insectos potenciales vectores.

El aporte más reciente del GERPH se muestra en el documental Un universo oculto en el Casanare, que muestra el trabajo realizado por 18 investigadores de la UNAL, la Universidad Internacional del Trópico Americano y la Universidad de Antioquia, quienes realizaron entre 2021 y 2022 dos salidas de campo a Casanare para realizar el muestreo de especímenes de fauna silvestre.

Dichos recorridos se realizaron en el marco de la Convocatoria del Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (Minciencias), Colombia Bio “Expediciones científicas nacionales y fortalecimiento de colecciones biológicas.

Alianza prolífica

Parte del resultado de este trabajo se presentó hoy en el Auditorio Dora Türk Molano del Edificio de Ciencias Gloria Galeano Garcés, de la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Bogotá, el cual estuvo acompañado de un conversatorio.

En este, la profesora Matta expresó que “somos megadiversos en parásitos y por lo tanto nuestra investigación buscaba la caracterización morfológica y molecular de estos nuevos parásitos, lo cual toma bastante tiempo y consideramos que en uno o dos años terminaremos con esta tarea”.

El profesor Óscar Rodríguez, investigador de la Universidad Internacional del Trópico Americano (Unitrópico), explicó que “Casanare ha sido una cenicienta en la investigación y distribución de recursos, pero este tipo de proyectos contribuyen a posicionar al país, el territorio y nuestra gente como un hacedor de conocimiento y a que se dé un intercambio de saberes”.

Por otro lado, el profesor Héctor Rivera, del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia, se refirió a la importancia de que instituciones de educación superior realicen estas alianzas porque cuando se cuenta con un grupo interdisciplinario se tiene un motor para generar conocimiento.

Además, reconoció la calidad humana y el liderazgo de la profesora Matta al lograr que todo un equipo trabajara por un objetivo en común.

Sergio Cristancho, viceministro de Conocimiento, Innovación y Productividad de Minciencias, resaltó la importancia de la existencia de las políticas de Apropiación Social del Conocimiento y la Política de Ciencia abierta que son el referente para la divulgación científica en Colombia, las cuales buscan que la información no solo llegue a la esfera científica, sino también a la sociedad civil y los territorios.

El profesor Fredy Fernando Chaparro Sanabria, director de la Unidad de Medios de Comunicación (Unimedios), dijo que “divulgar ciencia, tecnología, arte o cultura, es decir, el conocimiento, es un esfuerzo que nos permite cumplir con un principio misional y realizar el sueño de construir una sociedad que cree en la importancia de democratizar el acceso a la educación como un pilar para la equidad, el bienestar y la justicia”.

Los asistentes al estreno pudieron evidenciar los nuevos hallazgos logrados por este grupo de científicos y reconocieron la pasión y vocación con la cual trabajan para seguir contribuyendo al desarrollo científico del país y las regiones.

Esta coproducción es realizada por Televisión UNAL y el Grupo de Estudio Relación Parásito Hospedero (GERPH) de la UNAL.








martes, 10 de enero de 2023

Actividad física y alimentación balanceada, garantizan un metabolismo equilibrado

 El metabolismo es el proceso que usa el organismo para producir energía por medio de los alimentos que ingiere. Proteínas, grasas y carbohidratos, activan las reacciones químicas que tienen lugar en las células de cuerpo y que son transformados en aminoácidos, ácidos grasos y azúcares. Si la actividad física es mínima estos compuestos se acumulan y su exceso puede desencadenar obesidad, presión arterial alta, diabetes o cáncer, entre otras enfermedades.

Durante un reciente ABC, sección de Periódico UNAL, dedicado al tema “El metabolismo: más allá de los mitos, su función en el organismo”, la profesora Angélica María González, del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) explica, “la importancia de llevar una vida sana para que el metabolismo del cuerpo sea estable, ya sea mediante procesos físicos o químicos de una persona que requiera de energía”.

Por lo general las personas hacen referencia al metabolismo con base en el gasto de reservas de grasa, a lo que denominan “quemar grasa”; cuando no las eliminan al ritmo que desean hablan de “metabolismo lento”, y, por el contrario, “metabolismo rápido”, si es al ritmo deseado.

“Eso es un mito, lo que se ha demostrado es que existen diferencias genéticas o epigenéticas en la capacidad de ahorrar la energía en forma de grasa”, señala la especialista González.

De ahí la importancia de entender el concepto de metabolismo: es el proceso mediante el cual el cuerpo transforma los alimentos y las bebidas en energía.

“Durante este proceso, las calorías de los alimentos y las bebidas se mezclan con el oxígeno para generar la energía que el organismo necesita”.

Acciones físicas naturales como respirar, mover los músculos, caminar, leer, respirar, crecer, pensar; y químicas como generar circulación sanguínea, actividad cerebral, temperatura corporal y la eliminación de desechos como orina o materia fecal, requieren de un proceso metabólico basal natural, el cual genera entre un 60 y 70 % de consumo de energía diario.

El metabolismo basal hace referencia a la velocidad a la que una persona “quema” energía, en forma de calorías, mientras está en reposo.

La experta anota que esto se conoce teóricamente como “rutas de construcción” y se dividen en dos: anabólicas (usan energía) y catabólicas (liberan energía), dependiendo la actividad que se realice.

La cantidad de calorías que quema una persona en un día se ve afectada por la cantidad de ejercicio físico que haga, la cantidad de grasa y músculo que tenga su cuerpo y su metabolismo basal.

“Para adquirir energía metabólica se recomienda realizar como mínimo 150 minutos al día de actividades físicas moderadas y consumir alimentos de forma constante pero equilibrada”, agrega.

Según datos del Ministerio de Salud y Protección Social en Colombia, tan solo 11,8 % de niños y jóvenes practican alguna actividad física como jugar futbol, correr o montar bicicleta, y un 28 % de los adultos algún deporte al aire libre o en centros de entrenamiento como los gimnasios.

La profesora recuerda que la inactividad física genera entre otras afectaciones diabetes, hipertensión o problemas cardiacos. “Para mantener el equilibrio no es siempre necesario realizar intensa actividad de ejercicios o pasar mucho tiempo en el gimnasio o practicar un deporte extremo, basta con alcanzar el equilibrio entre la calidad y cantidad de los alimentos que se consumen y una actividad física moderada”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para desarrollar un metabolismo sano se pueden realizar actividades como caminar, bailar, nadar o montar bicicleta.

Para evitar un metabolismo inestable, la profesora González recomienda: “recomienda realizar como minino entre 30 minutos y una hora de actividad física al día, e ingerir alimentos, preferiblemente frutas o verduras, reducir las porciones diarias de comida y disminuir el consumo de alimentos procesados, harinas y azúcares.






martes, 20 de diciembre de 2022

Menos maíz y más harinas: en 30 años, los caleños transformaron su diversidad alimentaria

 Entre 1984 y 2017 los habitantes de Santiago de Cali, capital del Valle del Cauca, no solo transformaron sus hábitos alimenticios, es decir que dejaron de consumir maíz y cebada y añadieron más harinas, grasas y productos importados a su menú, sino que además redujeron las porciones e incrementaron la alimentación por fuera del hogar.

La investigación doctoral “Agroecología, consumo y diversidad alimentaria: del agroecosistema al plato. Caso de Santiago de Cali (1984-2017)”, expone que las actuales prácticas alimentarias desmejoran la salud de los ciudadanos, pues no solo causan deficiencia en micronutrientes, sino que también contribuyen a incrementar la diabetes, obesidad, hipertensión, los ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

En su estudio, el agro-ecólogo David Quintero Ángel, doctor en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, también evidenció que los hogares con ingresos más bajos comen menos frutas y más lentejas, fríjoles y garbanzos, entre otras legumbres, contrario a lo que ocurre en los de ingresos más altos.

Para analizar el consumo de alimentos en distintos niveles socioeconómicos, el investigador utilizó los datos de las Encuestas Nacionales de Ingresos y Gastos Nacionales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), con una muestra de 9.322 hogares en Cali, durante cuatro cohortes: 1984-1985, 1994-1995, 2006-2007 y 2016-2017.

“Estas encuestas registran el presupuesto familiar de los colombianos, y por lo tanto indagan por los ingresos y gastos de los hogares en un periodo de tiempo determinado, además de incluir información demográfica”, explica.

A partir del análisis de estadísticas descriptivas y multivariadas que tuvieron en cuenta tanto los ingresos y egresos de los hogares como los productos y alimentos consumidos, encontró una disminución progresiva en la cantidad de alimentos consumidos por los hogares de Cali, que pasaron de 197.290.453 kg/mes en la cohorte 1984-1985, a 54.362.364 kg/mes en el periodo 2016-2017.

Sin embargo, el estudio sugiere que esta tendencia podría estar marcada por el aumento del consumo de alimentos por fuera del hogar, tendencia que se relaciona con cambios demográficos como la disminución del tamaño de los hogares (Cali paso de 4,8 personas por hogar en 1984-1985 a 3,1 personas en 2016-2017) o la mayor participación de la mujer en la jefatura de los hogares e inserción laboral, lo que probablemente modifica los patrones de consumo.

Destacó que las legumbres son el grupo de alimentos de mayor participación porcentual en todas las cohortes (de 28,6 a 30,2 %), seguido por la categoría pan y cereales (14,3 a 18,7%), las carnes (8,8 a 11,6 %), las frutas (9,0 a 12,0 %), la categoría leche, queso y huevos (7,3 a 15,2 %), y los aceites y grasas (4,5 a 1,9%).

Estratos altos comen más frutas y menos legumbres


A partir de los grupos de alimentos tradicionales consumidos por los hogares –como frutas, lácteos, verduras, carnes y huevos– se calculó la puntuación de diversidad alimentaria, la cual mide la cantidad de productos o alimentos diferentes que se ingieren en un hogar en un determinado periodo. Así, se encontró que esta disminuyó después del análisis de las cohortes seleccionadas.

Según el investigador, “los hogares con un nivel educativo más bajo tienen más diversidad de alimentos en el plato de comida, mientras que aquellos con ingresos más altos tienen menos diversidad, pero consumen más frutas y menos legumbres”.

“Aunque en el contexto nacional se han estudiado los cambios en el sector agropecuario generados por la apertura económica, en general la perspectiva de estos estudios se limita a la producción de alimentos y materias primas, que corresponden solo a una parte del sistema alimentario, dejando de lado la transformación, distribución y el consumo, que es precisamente el enfoque de esta investigación”.

También considera que la demanda de alimentos juega un papel muy importante en el sistema alimentario: “cuando los ciudadanos, conscientes de su alimentación, empiecen a demandar alimentos sanos, agroecológicos y sin tóxicos, con seguridad quienes abastecen se preocuparán y empezarán a cambiar la oferta de alimentos”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a pesar de la oferta mundial de alimentos, en el planeta cerca de 820 millones de personas tienen dietas de baja calidad.

Por su parte, en América Latina los grupos sociales más desfavorecidos tienen una dieta alta en calorías y pobre en nutrientes, con una menor ingesta de frutas y verduras, situación que se da por los precios de los alimentos saludables, que son asequibles solo para una fracción de la población.

 






viernes, 2 de diciembre de 2022

UNAL brilló en la Noche de los Mejores 2022

 Por el esfuerzo, la dedicación y el compromiso con el que realizan sus labores todos los días, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) otorgó reconocimientos a las Instituciones de Educación Superior, sus docentes y estudiantes. Con sus múltiples programas reconocidos con Acreditación de Alta Calidad, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) fue una de las protagonistas.

La Distinción Luis López de Mesa, la más importante en acreditación, le fue entregada a 13 programas de pregrado y posgrado de la UNAL Sedes Bogotá y Medellín.

De la Sede Bogotá, los programas de pregrado reconocidos fueron: Física, Farmacia, Ingeniería Civil, Ingeniería Agrícola y Odontología; las maestrías en Arquitectura, Ciencias Geofísica, Ingeniería de Materiales y Procesos; y los doctorados en Ingeniería Mecánica y Mecatrónica, e Ingeniería, Ciencia y Tecnología de Materiales.

De la Sede Medellín, los programas de pregrado de Ingeniería Química, Ingeniería Ambiental y Artes Plásticas. El reconocimiento fue aceptado por el profesor Carlos Augusto Hernández, Vicerrector Académico de la UNAL.

Es de resaltar que esta categoría premió a 128 programas de 58 instituciones de educación superior de todo el país.

Otro importante galardón fue para el docente Jereson Silva Valencia, uno de los profesores más insignes del programa de Física, quien recibió el Premio Francisco José Socarrás 2022 en el área de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, el cual reconoce su trayectoria como docente desde el 2003 en la Universidad.

El profesor Silva dirige el grupo de investigación de Sistemas Correlacionados, en el cual se estudian temas de la física como los átomos ultrafríos, los aislantes topológicos, la física de estados sólidos, los materiales semiconductores y las nanoestructuras.

Entre las razones por las que se le otorgó este reconocimiento fue el hecho de haber sido aceptado en 2021 como miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, además de haber publicado 3 artículos internacionales que destacan por sus aportes a la ciencia.

En la ceremonia también se premió a las instituciones con los mejores resultados en las pruebas Saber Pro y TyT que realizan los estudiantes al culminar sus carreras profesionales, técnicas y tecnológicas, categoría en la que UNAL estuvo presente.

Otras instituciones que recibieron este galardón fueron la Universidad de los Andes, la Pontificia Universidad Javeriana, y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).

Entre los estudiantes que obtuvieron los mejores puntajes en las pruebas Icfes Saber 11 en 2021, y que recibieron la Distinción Andrés Bello, se encuentra Steven Linero, quien eligió a la UNAL como su casa y actualmente cursa la carrera de Ingeniería Biológica en la Sede Medellín.

Como mensaje al país y a los miles de jóvenes que anhelan obtener un espacio en la educación superior, Steven dijo lo siguiente: “no se rindan, la universidad es un pilar para que aprendamos a escuchar al otro, una sociedad que sabe escuchar al otro es una que puede salir adelante”.

El ministro de Educación Nacional, Alejandro Gaviria, quien entregó las distinciones del evento, dio un discurso alrededor de la importancia de seguir reconociendo a las personas que día a día aportan su grano de arena a la educación en el país.

“En este momento en el mundo se habla mucho de la crisis en cuanto a legitimidad de las instituciones, y me parece que es fundamental resaltar la dignidad de los funcionarios del sector educativo que son la base para el progreso de este campo”, aseguró el ministro.

Añadió que “reconocer la excelencia siempre ha sido una forma de fomentarla, y por eso se distingue con este reconocimiento a los mejores, y que ser mejor es llevarles la contraria a quienes no creen que se puede, y entre otras cosas, a quienes simplifican de manera excesiva el mundo y desprecian el conocimiento”.

La ceremonia se llevó a cabo en Bogotá, en la Sede Norte de la Universidad Santo Tomás, y también se transmitió en vivo en el canal de YouTube del Ministerio de Educación. Para ver de nuevo el evento puede ingresar al siguiente enlace: www.youtube.com/watch















miércoles, 23 de noviembre de 2022

Por liderazgo inspirador en TeleUCI Solidaria, médico de la UNAL recibe reconocimiento

 Gracias a este programa, el equipo de profesionales del Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN), de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), está presente en municipios como Leticia, Arauca, Quibdó, Tumaco, Mocoa y San José del Guaviare, para acompañar al cuerpo médico en el tratamiento y manejo integral de los pacientes en condición crítica con COVID-19 y con infección respiratoria aguda (IRA).

El profesor Jairo Pérez Cely, director de Cuidado Crítico del HUN y del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UNAL, explica que el programa de Teleapoyo Solidario de Cuidado Intensivo (TeleUCI Solidaria) forma parte de la estrategia “Conectando la salud a la región”, mediante la cual se prestan servicios de teleapoyo a diferentes zonas del país aprovechando las tecnologías.

Desde 2020, los médicos de más de 25 municipios en 16 departamentos han recibido ayuda para valorar a 3.718 pacientes. Además, se le ha brindado apoyo a 60 hospitales de las diferentes regiones del país, se han dictado 200 talleres específicos según las necesidades de cada región, se han logrado 1.645 asistencias para el tratamiento de pacientes y se han dictado 7 seminarios nacionales que han capacitado a 590 profesionales de la salud.

“Para poder brindar atención de calidad se necesita infraestructura y talento humano, y esta última es una de las fortalezas del HUN”, afirma el profesor Pérez, quien por sus aportes en el liderazgo de esta iniciativa ha sido reconocido por el Colegio Médico de Bogotá con la Medalla al Mérito Médico José Félix Patiño 2022.

TeleEUCI Solidaria nació antes de la pandemia por COVID-19, como una iniciativa para llevar los servicios del HUN a las regiones más apartadas del país, con el fin que las personas pudieran recibir la atención médica necesaria en las áreas de posoperatorio y cuidados intensivos, y para que el personal de la salud tuviera la capacitación idónea para realizar sus labores diarias.

Con la llegada de la emergencia sanitaria la iniciativa se convirtió en la mejor solución para tratar a los pacientes que se encontraban en cuidado crítico, entubados, con fallos respiratorios o debatiéndose entre la vida y la muerte.

Con el apoyo del Ministerio de Salud y Protección Social y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), TeleUCI amplió su cobertura en 2021 y 2022, al pasar de 16 a 25 departamentos asistidos.

Otro aporte relevante en el cual participó el médico Pérez fue en la revisión de la base de datos de sobre la mortalidad y morbilidad asociada con pacientes críticos con COVID-19 en el país, en la que se encontraron hallazgos importantes como la diferencia entre la población rural y la urbana, así como la mortalidad asociada con el uso de ventiladores mecánicos o no en pacientes hospitalizados.


En el marco de la planeación 2023 del HUN, el proceso de Atención en Cuidado Crítico presentó el proyecto “Conectando la salud a las regiones” el cual fue seleccionado para su implementación en 2023 y será el legado del programa TeleUCI Solidaria expandiendo el teleapoyo a escenarios de telesalud y teleexperiencia en distintos servicios de alta y mediana complejidad que ofrece el HUN.

Respecto al reconocimiento, el doctor Pérez destaca que “para mí y mi equipo es un honor recibir la distinción, porque el profesor José Félix Patiño fue un hombre admirable en todos los sentidos, un reconocido médico cirujano, un ser humano integral, que en sus clases nos insistía en que la formación de un médico se debería basar en las humanidades y en el servicio a los demás sin buscar el beneficio o exaltación propia”.

Medalla al Mérito José Félix Patiño

Esta distinción fue creada en 2021 para honrar la memoria del médico y exrector de la UNAL José Félix Patiño, con el propósito de rendir un tributo de admiración, respeto y gratitud a su trazo vital, profesional y humano.

Se otorga cada año a una sola persona, en una única categoría extraordinaria y merecimiento excepcional. La entrega formal se realizará en ceremonia solemne y pública el Día Panamericano del Médico, el próximo 3 de diciembre.

“Sea usted el portador de este reconocimiento y exaltación a sus compañeros de equipo, los 16 médicos intensivistas del HUN que, bajo su liderazgo, realizaron la excepcional labor médica y científica durante la pandemia, con la misma visión, mística y sentido de compromiso por la vida y el derecho fundamental a la salud de toda la población en el país”, menciona el reconocimiento enviado por el Colegio Médico de Bogotá.

 






viernes, 21 de octubre de 2022

De cinco estrellas, así es la ayuda de la astronomía para enseñar matemáticas

 


Los estudiantes usan los balones con los que juegan en los descansos para entender lo que es la paralaje, término que se refiere al cálculo de la distancia entre un observador y un astro. Este es un ejemplo de la iniciativa liderada por Julián Esteban Ramírez, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), que busca facilitar la comprensión de la trigonometría con el uso de nociones de la astronomía, y de manera didáctica.

Por mucho tiempo el modelo de enseñanza de las matemáticas en los colegios ha sido el de memorizar conceptos sin tener en cuenta procesos como la argumentación de estos, que es básica para entenderlos. Normalmente a los estudiantes se les dificulta aprender la trigonometría, por ejemplo, rama de las matemáticas cuyo nombre significa “la medición de los triángulos” porque se encarga de estudiar las relaciones que existen entre los tres lados de estas figuras y sus ángulos.

En Colombia, la integración al aula de esta asignatura se da desde el grado décimo, pues se cree que en ese momento los estudiantes ya cuentan con un nivel de entendimiento suficiente para asimilarla. Sin embargo, a la hora de resolver preguntas como “¿qué es un ángulo?", ellos dan definiciones enciclopédicas memorizadas: “figura geométrica formada en una superficie por dos líneas que parten de un mismo punto”, pero no pueden explicarla porque no la ven cercana en su vida cotidiana.

Esta realidad llamó la atención del magíster Ramírez, quien con la ayuda del profesor Benjamín Calvo, de la Facultad de Ciencias, planteó la posibilidad de usar un concepto atractivo de la astronomía para que alrededor de 70 estudiantes de grado noveno del Instituto Educativo Distrital (IED) de Santa Lucía Cafam, en la localidad Rafael Uribe Uribe de Bogotá, dimensionaran un poco más lo que es la trigonometría a través del paralaje, “término que hace referencia al cálculo de la distancia entre un observador y un astro –por ejemplo una estrella–, proceso que fue uno de los primeros acercamientos al entendimiento de las distancias estelares, hace cientos de años”, asegura el magíster.

De la geometría a la astronomía

Según el investigador, para llegar al concepto de paralaje se tuvieron distintas etapas con los estudiantes. Primero se les hizo un barrido histórico por lo que ha sido la geometría desde los griegos, pasando por los egipcios hasta llegar a Euclides, cuyo paradigma fundamenta la geometría euclidiana o plana, que estudia las formas en dos dimensiones y sus ángulos.

“Luego se pasó a darles un panorama de lo que es el teorema de Pitágoras, explicándoles la composición de los triángulos y la forma en que sus aperturas determina la longitud de sus lados. Es importante recalcar que durante cada etapa se iba haciendo un diagnóstico a cada estudiante para determinar lo que infería o no del tema”, afirma.


Luego se les pidió que eligieran un punto de la institución con alguna pendiente en forma de un triángulo, y que con elementos fáciles de conseguir –como una cuerda, un metro y un transportador– midieran las proporciones de la figura, esto con la intención de acercarlos a las razones trigonométricas –seno, coseno y tangente–, fundamentales para entender lo que es un triángulo.

Es aquí donde aparece la astronomía, ya que, para entender lo que es el paralaje, los estudiantes pusieron un balón a una distancia determinada de sí mismos, y otros dos a una distancia que formara un triángulo con el primero, y lo iban corriendo cada vez más y más. Este proceso les hacía reflexionar acerca de la diferencia que existe entre la distancia del observador y un punto específico, que varía según el ángulo y la posición.

Al acercarlos a esta actividad podían darse una idea de lo que sería el proceso si en vez de balones estos fueran estrellas, ya que las más cercanas a nuestro sistema solar son Alfa Centauri A y Alfa Centauri B, las cuales están aproximadamente a 4,3 años luz de la Tierra.

“Al final del curso ellos debían entregar un informe con todas las actividades realizadas durante cerca de 7 meses, tanto de manera virtual –con el software online de geometría, GeoGebra– como presencial con las mediciones del terreno y de las esferas ‘estelares’. Esto les permitía ver que había una transición y mejora desde las evaluaciones del inicio para reconocer qué tanto sabían, y sus reflexiones finales sobre conceptos propios de la trigonometría, como el triángulo o el ángulo”, señala el magíster Ramírez.

Añade que “es satisfactorio preguntarles ahora que están en décimo grado acerca de sus calificaciones y ejercicios de trigonometría, y que respondan que la preparación les ayudó, mostrando en sus cuadernos los resultados de todo el entrenamiento, y dicen hubiera sido peor sin esta práctica”.





miércoles, 5 de octubre de 2022

Estimulación eléctrica fortalecería conexiones cerebrales relacionadas con el movimiento

 
Un estudio en roedores demostró que entre las áreas cerebrales encargadas de coordinar el movimiento existen fuertes conexiones, y que se pueden potenciar aplicando actividad eléctrica. Tal estímulo mejoraría la eficiencia comunicativa entre las zonas base del aprendizaje motor, algo muy valioso en la recuperación de lesiones que afectan la movilidad.

La corteza motora es el área del cerebro encargada de generar órdenes para movimientos como escribir, montar bicicleta, caminar o manipular objetos con las manos. Cuando esta estructura se lesiona, los mamíferos pierden la capacidad de mover el lado del cuerpo contralateral al daño, presentando una limitación importante para las actividades de la vida diaria.

Esteban Ramírez, magíster en Fisiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “el ser humano cuenta con dos cortezas motoras, una en el lado izquierdo del cerebro que controla el movimiento del lado derecho del cuerpo, y otra en el lado derecho que controla el movimiento en el lado izquierdo del cuerpo”.

Ambas se encuentran conectadas y funcionan de forma coordinada para generar movimientos complejos. A su vez, reciben información proveniente de órganos sensoriales (tacto, visión, audición) para el adecuado ajuste del movimiento según lo percibido en el entorno.

El estudio realizado en el Laboratorio de Neurofisiología Comportamental de la UNAL utilizó 12 ratas Wistar. Los animales se sometieron a una pequeña cirugía, previa anestesia general, en la que se implantaron electrodos –conductor eléctrico utilizado para hacer contacto con una parte no metálica– de un circuito en ambas cortezas motoras. En una de ellas se aplicó estimulación eléctrica con diferentes intensidades y frecuencias, y en la otra se registró la actividad de las neuronas.

“Hicimos tres grupos de roedores, y les practicamos tres tipos de estimulación eléctrica. Descubrimos que uno de los tipos de estimulación fue adecuado, pues produjo mejor el fortalecimiento de las conexiones neuronales” señala el magíster.

El investigador demostró que un patrón de estimulación eléctrica específico produjo un fortalecimiento de las conexiones neuronales entre las áreas que comandan el movimiento, en un proceso denominado plasticidad sináptica.

“Sorprendentemente este fortalecimiento también mejoró la forma en que se integran las señales sensoriales con los comandos de movimiento en el cerebro”, anota.

Explica además que “el estudio proporciona información valiosa sobre la organización y el funcionamiento del circuito cerebral encargado del movimiento en mamíferos, y también demuestra que sus conexiones son susceptibles de ser modificadas con la estimulación eléctrica adecuada”.

Este conocimiento obtenido en Colombia puede ayudar a largo plazo con el desarrollo y perfeccionamiento de técnicas de rehabilitación en pacientes con lesiones cerebrales de la  corteza motora, y también puede contribuir en la creación de prótesis que se controlan con la actividad eléctrica cerebral.

Según el investigador, patologías como un accidente cerebrovascular o un trauma craneoencefálico pueden comprometer la corteza motora, generando en la persona imposibilidad de mover una parte de su cuerpo.

“Si una de las cortezas está dañada y la otra está sana, surge una nueva posibilidad de rehabilitación, ya que el hecho de potenciar la comunicación entre estas contribuiría a la recuperación del movimiento en un paciente afectado”, concluye.