miércoles, 10 de agosto de 2022

Sensores de fibra óptica ofrecen rapidez y calidad en procesos industriales y telecomunicaciones

 Sensores hechos con fibra óptica mejoran la automatización y los procesos industriales, gracias a que permiten medir variables como temperatura, deformación, fuerza, presión y humedad, entre otras, de forma rápida y eficiente, garantizando calidad y exactitud en la medición.


En Colombia la utilización de sensores elaborados con fibra óptica estaría orientada a medir y monitorear deslizamientos de tierra, en el sector petrolero, e incluso en el área biomédica, debido a su alta sensibilidad.

 Uno de los problemas de los sensores electrónicos que normalmente se consiguen en el mercado a un precio asequible es que, como funcionan con electrones, están expuestos a la interferencia electromagnética. Por ejemplo, en algunos sensores la lectura de los campos electromagnéticos se altera con el paso de un carro.

 El investigador Erick Estefen Reyes Vera, Ph. D. en Ingeniería – Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), desarrolló un estudio que propone una segunda alternativa para crear estos sensores, la cual consiste en emplear la fibra de cristal fotónico híbrida.

 Según el trabajo, los sensores de fibra óptica terminan siendo más eficientes que los electrónicos, ya que por ser de vidrio no se oxidan, lo que hace su vida útil más larga, y aunque a corto plazo la inversión en ellos es más elevada que la de los electrónicos, a mediano y largo plazo brindan mayores beneficios.

Además, las señales ópticas no son perturbadas por señales electromagnéticas, como sí ocurre con los sensores electrónicos, debido a que trabajan con fotones (sin carga electromagnética) y no con electrones; a pesar de estar hechos de vidrio, un material aparentemente frágil (en esfuerzos laterales), resulta más resistente.

 Novedosa tecnología

Según el profesor Pedro Torres, de la Escuela de Física de la UNAL Sede Medellín, la tecnología de fibra óptica brinda la posibilidad de hacer multiplexación –que consiste en incrementar los canales de comunicación y de medición–, por lo cual permite lecturas a varios sensores simultáneamente. Para que esto se dé en un sensor electrónico se necesitarían conexiones electrónicas para cada sensor, ya que necesitan manejo de corriente y voltaje.

Por su parte, el investigador Reyes destaca que otra de las ventajas de esta tecnología es que estos sensores puede medir muchas variables simultáneamente con una sola unidad sensora, en la que, por ejemplo, puede haber 20 sensores de presión, 20 de temperatura y 20 de humedad, y leerlos con una sola unidad.

“En represas, por ejemplo, hay mucha humedad y se usan sensores electrónicos, la humedad los oxida y se dañan, mientras que el material de fibra óptica, por ser de vidrio, no se oxida ni se daña”, señala el ingeniero Reyes.

 Reinvención para las telecomunicaciones

Según el estudio, desde hace alrededor de 15 años investigadores de todo el mundo –apoyadas por empresas grandes de telecomunicaciones como Nokia– se percataron de que si seguían con la misma infraestructura y no daban un salto tecnológico importante, en los 10 años siguientes la capacidad de transmisión de información llegaría a un punto de estancamiento, es decir que la demanda ya iba a ser tan grande, que la velocidad de transmisión sería muy lenta, volviendo a las velocidades que dependían de una conexión telefónica a principios del 2000.

Ante esto, la tesis doctoral, además de generar una propuesta para los sensores, también abordó esa necesidad tecnológica. Hoy uno de los mayores retos en la industria de las telecomunicaciones es el incremento de la capacidad de transmisión de los enlaces de comunicaciones ópticas.

Los investigadores esperan construir el prototipo de sus propuestas y utilizar la misma técnica de conversión modal en otras tecnologías. Por ejemplo, se planea construir un láser a base de fibra óptica, el cual sería tan pequeño que podría caber en una caja de CD y que se pueda aplicar en biología para trabajar las “pinzas ópticas”, que consisten en agarrar células o moléculas con la luz para moverlas o separarlas.os






martes, 2 de agosto de 2022

Propóleo como alternativa natural para conservar alimentos

 El alto contenido de aditivos químicos que se ponen en los alimentos está generando consecuencias como obesidad, diabetes, alteraciones en el colesterol y alta presión arterial, por lo que se está investigando sobre la manera de utilizar sustancias naturales a base de propóleo, huevos y leche que permitan generar alimentos más saludables y bien conservados.

El profesor Héctor Suárez Mahecha, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que “el propóleo, sustancia con la que las abejas protegen de enfermedades sus colmenas, es una excelente opción para preservar los alimentos; en el mundo existen diversas marcas registradas con este producto”.

Comenta además que en una de sus investigaciones aplicaron una película –o capa– elaborada con propóleo para recubrir productos cárnicos como el lomo de cerdo y los chorizos, y se logró extender su vida útil por varios días sin afectar sus cualidades nutricionales y su apariencia.

“Uno de los secretos de la acción protectora del propóleo está en los flavonoides (metabolitos secundarios de las plantas), principales compuestos bioactivos de la sustancia que se encuentran ampliamente distribuidos en el reino vegetal, como en las partes aéreas de las plantas superiores, capullos y hojas jóvenes, especialmente en aquellas que cuentan con sistema vascular. Una de sus funciones es la coloración de numerosas flores y de ciertas frutas”, explica el profesor Suárez, doctor en Ciencia de Alimentos.

El interés en estos compuestos obedece a que son en parte responsables de la actividad fisiológica del propóleo, y a que poseen importantes funciones antioxidantes que minimizan la peroxidación lipídica (degradación oxidativa de los lípidos) y el efecto de los radicales libres (sustancias químicas reactivas que introducen oxígeno en las células). Así contribuyen a reducir el riesgo de afecciones cardiovasculares, por su acción directa sobre los capilares sanguíneos y en el envejecimiento.

Además se ha utilizado extracto de polen como una fuente para eliminar colorantes sintéticos como la tartrazina en trucha y salmones, con la que se les da una apariencia más rojiza.

Residuos con potencial protector 

El profesor Suárez menciona que de los lactosueros (desnatado y pasteurizado) también se pueden obtener agentes antimicrobianos, como por ejemplo la lactoglobulina, que produce reacciones de anticuerpos que ayudan a combatir bacterias, virus y hongos.

Otras proteínas importantes de la leche son la lactoferrina, que ayuda a combatir estos microorganismos, y la lisozima, presente además en los huevos, la saliva y las lágrimas.     

“En los huevos existen proteínas como la ovoalbúmina, que forman parte del sistema inmune, con propiedades que atacan agresores externos dañinos que afectan la cáscara y la clara, y además permiten que la yema contenga los nutrientes necesarios para desarrollar un nuevo ser vivo”.

“En los crustáceos también se pueden encontrar sustancias como el quitosano, derivado de la quitina presente en la pared celular de hongos, exoesqueleto de insectos y caparazón de estos animales, que controla la propagación de las bacterias”, explica el docente. 

Además, el ajo y la cebolla pueden ser de útiles: desde tiempos ancestrales el ajo se ha utilizado como saborizante, conservante, e incluso como hierba medicinal. 

El experto recuerda que uno de los problemas de los aditivos químicos es que generan un desequilibrio de la flora intestinal, la cual es responsable del 70 % de la inmunidad de las personas. 

El uso de nitritos o nitratos podría convertirse en potente agente cancerígeno, y colorantes como la tartrazina pueden generar asma, hiperactividad, urticaria, cambios anímicos, irritabilidad, insomnio y ansiedad en niños.

Los aportes al tema fueron ofrecidos por el docente invitado al ciclo de conferencias virtuales en conmemoración de los 50 años del ICTA de la UNAL.







lunes, 25 de julio de 2022

Llegando al futuro con grandes pasos tecnológicos

 Todos los días surgen nuevos descubrimientos que ponen sobre la mesa la discusión acerca de qué nos depara el futuro, qué nuevos inventos o desarrollos tendrá el ser humano en unos años, y cómo los afrontará.

En el programa SaludUNALContigo, la profesora Judy Constanza Beltrán, del Departamento de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), conversó con Ana Carolina Murillo, también conocida como la “nerd del futuro”, escritora, consultora en marketing e influenciadora en innovación.

Ana Carolina es autora del libro Novum Genus, novela de ciencia ficción que narra la historia de una científica colombo-japonesa que afronta los retos de los avances tecnológicos en 2035 en Tokio.

La protagonista ve alterada su realidad cuando recibe un mensaje y un biobot de su padre recientemente fallecido, quien le pide buscar a su hermano, del cual ella desconocía su existencia.

Confrontando sus miedos, tanto del pasado como del presente, en un futuro en donde la tecnología está muy desarrollada, reescribirá su historia para mostrar el lugar al que puede llegar el ser humano a través de estos avances, que utiliza para su narración.

“El libro surge de la necesidad de entender para qué surgen todas estas innovaciones en el mundo, y cómo estas encajan en nuestras vidas, así como para plasmar de la importancia de tomar partido sobre la pertinencia de estos desarrollos y construir un futuro mejor”, explica la autora.

Señala además que los científicos dicen que alrededor del año 2040 se tendrán inteligencias artificiales que emulen varios de los funcionamientos cerebrales de los seres humanos.

Por eso la narrativa de Novum Genus apunta hacia la concientización de que las ventajas que se pueden obtener por medio de estos avances son muy grandes, superando la aparente incertidumbre negativa sobre inteligencias que busquen perjudicar a las personas.

La robótica y la biotecnología son algunos elementos tecnológicos importantes de la realidad que se enlazaron para crear la historia.

“La robótica será nuestro nuevo salto tecnológico, pues aunque nos acompaña desde hace muchos años, en fábricas o en el campo de la medicina, estos desarrollos están permitiendo que hoy tengamos una mejor calidad de vida, logrando cosas que antes se creían imposibles”, asegura la escritora.

Para ilustrar el punto, muestra el ejemplo de un baterista estadounidense que perdió gran parte del brazo cuando accidentalmente activó un ventilador mientras limpiaba en el restaurante donde trabaja.

El músico tuvo la oportunidad de acudir a uno de los laboratorios de innovación en robótica más grandes del mundo, en la Universidad de Michigan, en el cual, a partir de la sensibilidad, el uso de los nervios, las conexiones de estos con el cerebro, y la inteligencia artificial, se construyó una prótesis robótica que le permitió volver a tocar la batería.

Por otro lado, en el área de la biotecnología utilizó la investigación de Neri Oxman, directora del MIT Media Lab, cuyo eje es la premisa: “se puede unir la naturaleza y la tecnología en armonía”.

En este proyecto se trató de buscar un balance entre los materiales de construcción en las ciudades y el medioambiente, utilizando el concepto de bioarquitectura.

Uno de los resultados más interesantes es su proyecto Aguahoja, en el que diseñó una estructura con materiales 100 % naturales, como la pectina, que se encuentra en el limón o la cáscara de la manzana, o el quitosano, presente en el exoesqueleto de algunos insectos.

Estos desarrollos muestran la posibilidad de que el ser humano cohabite con la tecnología en una simbiosis que permita el progreso en cualquier campo de la vida, teniendo como principal motivación la resolución de problemas, en este caso médicos y ambientales.

“No podemos volver atrás y reescribir el pasado, sino que debemos mirar hacia al futuro”, afirma la experta en marketing.

La autora también se refirió a los viajes en el tiempo, reflexionando acerca de la trascendencia que tendrán para la humanidad: “aunque hoy la ciencia no está lista para esto, sí creo que vendrá una época en la que, a través de la edad de la información –la realidad virtual, el metaverso y las gafas Oculus VR– podremos asistir a momentos importantes de la historia”.

En su opinión “para que los años venideros sean mejores es necesario conocer la tecnología que viene en camino, tomando decisiones sobre lo que creemos que debe o no deben ser los inventos y creaciones del mañana”.






martes, 19 de julio de 2022

Premio en Francia a cortometraje animado hecho con talento UNAL

 El cortometraje Reparaciones ganó el Premio Especial de Animación en la categoría “Perspectives” del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy (Francia), uno de los más antiguos e importantes del sector en el mundo. Es la primera vez que una producción colombiana recibe la distinción en esta muestra.

Es dirigido por el profesor Wilson Borja, de la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), egresado de Artes Visuales de la Institución y cuyo trabajo de investigación explora diferentes matices del fenómeno de la migración y la diáspora africana a través del dibujo, la pintura, el grabado y la animación.

El equipo de trabajo estuvo compuesto por tres egresados de la Escuela de Diseño Gráfico de la UNAL: Lola Barreto –en el montaje, la producción y dirección de animación–, Daniel Arce –animación 3D– y Carlos Alarcón –en la dirección técnica–. También participó Sandra Castro, egresada de la Escuela de Artes Plásticas, como asistente de Dirección.

Reparaciones es un cortometraje experimental de animación que explora el fenómeno de la migración (forzada y voluntaria), a través de la fragmentación y modulación de un personaje: una silla que se desplaza como consecuencia de fuerzas invisibles, que unas veces representan el colonialismo, otras la industrialización y en las más complejas, las consecuencias de la guerra.

“La silla incorpora una búsqueda en medio de la marginalización, la adaptación y la desigualdad, a través de una serie de escenarios urbanos en los que se visualizan símbolos propios de la diáspora africana que sobrevivieron y se dispersaron en las Américas”, explica el académico.

Agrega que “la silla encarna el resultado de estas interacciones, reivindicando expresiones de resistencia como la percusión africana y el uso de las colchas de retazos”.

Destaca además que el cortometraje se realizó entre 2020 y 2021 gracias al apoyo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.


Para su producción se usaron técnicas 2D y 3D digital, la mayoría de la producción de arte está diseñada en Adobe Photoshop, la modelación 3D de objetos en Autodesk Maya, y la composición y armado en Adobe After Effects.   

Según el profesor Borja, “el sector del cine de animación sigue en crecimiento, aunque todavía no se puede hablar de una industria. Durante la pandemia se potenció su desarrollo, pero también se produjo un problema de financiación, ya que no había ganancias por boletería”.

“Habrá que ver cómo se sigue comportando este sector en el país, y la forma en que los estudios de animación siguen trabajando durante los próximos años”.

Circuito internacional

El cortometraje también ganó el Premio de Animación en la categoría “Experimental”del Athens Animfest.

Además ha formado parte de la selección oficial de algunos festivales de animación importantes en el mundo, entre ellos el Latinoamericano de Arte Antirracista y Decolonial (Reino Unido), el Internacional de Animación – Insomnia (Rusia), el Latinoamericano de Cine de Los Ángeles (Estados Unidos) y el de Animación de Viborg (Dinamarca).


En este momento Reparaciones participa en festivales en todo el mundo, por lo que aún no se puede ver en salas de cine del país o en páginas web.

El profesor Borja anuncia que se estudia la posibilidad de que a finales de 2022 se presente en el Festival de Cortos de Bogotá (BogoShorts)en la Cinemateca Distrital de la ciudad.







miércoles, 1 de junio de 2022

¿Cómo influyen las creencias de los padres en las emociones de los niños?

 Aprender a controlar emociones extremas, como la ansiedad o la depresión, podría ser más llevadero para los niños entre 8 y 12 años cuando se les enseña a expresar lo que sienten y a desarrollar habilidades sociales para afrontar los momentos difíciles.

El periodo entre los 8 y los 12 años representa un momento de transición entre la infancia y la adolescencia, que tiene características particulares, como por ejemplo que los padres o cuidadores tienen mayores expectativas sobre los niños, se les exige mucho más y se espera un mejor comportamiento; no obstante, en ocasiones se invalidan sus sentimientos.

Luego de entrevistar a 217 padres e hijos, el estudio adelantado por la psicóloga Paola Andrea Pulido Escobar, magíster en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), encontró que las creencias de los progenitores o acudientes sobre las emociones mostraron una contribución significativa y directa sobre la regulación emocional de los niños.


La regulación emocional, entendida como la habilidad que teLnemos para modificar cómo nos comportamos ante una emoción de manera que podamos conservar nuestras relaciones interpersonales y fortalecer una comunicación respetuosa, contribuye a que los niños sean más felices y que en la adolescencia puedan desarrollar mejores lazos de confianza con sus padres, parejas y amigos".

Por eso, en la medida en que los padres desarrollen estrategias para afrontar los sentimientos de tristeza, miedo, soledad, ira, asco e incluso la alegría, sus hijos interiorizarán procesos de regulación emocional más asertivos.

Las variables

El estudio tuvo en cuenta tres variables: las creencias sobre las emociones de los padres, que son las ideas que tienen sobre sus propias emociones y las de sus hijos; las reacciones de los padres, es decir, qué es lo que hacen para acompañar los sentimientos de los menores, y la regulación emocional, o sea las estrategias que utilizan los padres y los niños para controlarse ante situaciones de exaltación o profunda tristeza.

Se evidenció que las reacciones de padres y madres ante las emociones hacen que los niños tengan herramientas adaptativas y desadaptativas para regular sus emociones.

Las adaptativas generan mayores resultados, como por ejemplo planificar, pensar en qué pasos se pueden realizar para solucionar la emoción, evaluar las perspectivas de las situaciones y comparar o darles un reenfoque positivo a las vivencias.

De otra parte, entre las desadaptativas están la rumiación –quedarse pensando una y otra vez en algo que ya sucedió–, la culpa, la victimización, o llevarlo todo a un escenario de catástrofe.

"Estas reacciones generan una regulación poco apropiada, que no es recomendable para el manejo de los sentimientos de esta infancia", anota la magíster.

También se encontró que hay padres que consideran que las emociones pueden ser perjudiciales para sus hijos o que no se deberían expresar. "Algunos suelen tener comportamientos de castigo o minimización de las emociones de los hijos y simplemente no   les enseñan a afrontar sus sentimientos, lo cual conlleva los problemas de depresión y ansiedad ya mencionados".

La experta asegura que se deberían aplicar estrategias desde la paternidad, para que los niños pueden planificar, evaluar y considerar de manera positiva sus emociones y las situaciones de su vida.

En ese sentido, la psicóloga asegura que es vital que los padres aprendan a mediar sus propios sentimientos, para luego llevar esas prácticas a sus hijos.

 






domingo, 15 de mayo de 2022

Bancos de huesos y tejidos en Colombia, una solución para evitar la amputación

 Estas organizaciones sin ánimo de lucro tienen la función de proveer tejidos o huesos para tratamientos médicos de pacientes en riesgo de sufrir amputaciones por diversas enfermedades o accidentes.

El médico ortopedista Klaus Mieth, director de cirugía de rodilla de la Fundación Santa Fe, asegura que estos bancos tienen la finalidad de gestionar los tejidos –especialmente del sistema musculoesquelético–, extraerlos de los cuerpos de los donantes –en un ambiente controlado y estéril– y procesarlos para convertirlos en injertos útiles para los pacientes receptores.

Durante su participación en Diagnóstico, programa de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) que se emite Radio UNAL (98.5 FM), el experto señaló que "nuestra práctica se concentra en donantes cadavéricos, bien sea en pacientes que tienen muerte encefálica y van a ser donantes de órganos, o aquellos que han presentado parada cardiaca en los hospitales o en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses".

Indica además que “los pacientes que reciben este tipo de tejidos son múltiples, van desde las especialidades de odontología, en las cuales se utilizan los tejidos humanos para hacer implantología y restitución de defectos en la mandíbula, hasta ortopedia y traumatología”.

"Con estos injertos se evita la amputación en casos graves, por ejemplo en cáncer de hueso, cuando las extremidades resultan afectadas. También se utilizan en el trauma deportivo, para la reconstrucción de ligamentos, para fracturas muy grandes y defectos óseos y oncología, en donde hay tumores malignos que indican el retiro de un segmento del hueso, por ejemplo en la rodilla, la cual se puede reemplazar por completo para evitar una amputación".

Además, los pacientes de neurocirugía, cirugía maxilofacial, otorrinolaringología, y ocasionalmente la cirugía plástica, pueden recibir tejidos y donaciones humanas provenientes de un sistema de donación especializado, de larga tradición.

El especialista asegura que en la mayoría de los casos la donación de tejidos evita hacer otra herida quirúrgica para obtener hueso del mismo paciente, lo que a su vez evita dolor, riesgo de infección, lesiones arteriales o nerviosas, así como disminución del riesgo quirúrgico y el sangrado.

"Colombia cuenta con un sistema nacional y una coordinación que gestiona los trámites para que pacientes y potenciales donantes puedan hacer la donación. En Colombia existe la Ley 1805, que presume la donación, es decir que todos somos donantes, salvo que en vida hayamos expresado la voluntad de no serlo, por lo cual, en teoría, en relación con otros países, podemos decir que tenemos un sistema maduro, aunque todavía tiene mucho por mejorar", indica el cirujano.

Mejorar la cultura de la donación

El doctor Mieth advierte que “en Colombia, a pesar de tener un sistema de seguimiento sofisticado, la cultura de la donación es muy baja: de 1 millón de habitantes, solo 11 son donantes".

Así mismo, asegura que “la política de Estado no ha elevado el sistema de donación al nivel que debería tener y la coordinación y dirección de los institutos está por debajo del Ministerio de Salud y Protección Social; además existe desconfianza generalizada en el sistema. Recordemos que un solo donante puede beneficiar hasta a 60 pacientes, no solo con tejidos y huesos, sino con órganos, córneas, ligamientos y piel".

El experto subraya que "los bancos de tejidos no son dueños de las donaciones, nosotros solo somos intermediarios. Tenemos principios éticos que nos reglan y uno de los más importantes es que los actores principales de estos procesos son los mismos ciudadanos, los donantes que van a entregar sus tejidos de forma altruista y los pacientes que reciben el recurso para recuperar su salud".

Los bancos de tejidos y huesos almacenan los tejidos hasta que sean solicitados por los especialistas de diferentes centros de salud en todo el país. "No cualquiera puede ir al Banco y comprar tejidos, es importantísimo aclararlo", indica el experto.

Los injertos son de varios tipos; por ejemplo los tendones o ciertos elementos de la pelvis tienen alto valor. La espera por uno de los tejidos puede variar desde algunos días y hasta 2 meses, en un trámite realizado por las EPS y que no tiene ningún costo.

 





lunes, 18 de abril de 2022

Sistema eléctrico y comunicaciones, principales afectados por tormentas solares en la Tierra

El Sol está entrando en un ciclo de actividad máxima, lo cual significa que cada vez serán más frecuentes las manchas solares y las erupciones, como la llamarada “caníbal”, emitida el pasado 30 de marzo y que llegó hace pocos días a la Tierra en forma de tormenta geomagnética o solar, generando impactos leves y moderados.



El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) reportó que cuando la llamarada se estrelló contra el campo magnético de la Tierra en la noche del 31 de marzo, el resultado fue una potente tormenta geomagnética G3 –clasificada como tormentas geomagnéticas fuertes–. Aunque su impacto esta vez fue inofensivo, siguen teniendo el potencial de causar estragos.

El astrofísico Camilo Buitrago Casas, magíster en Astronomía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), estudiante investigador de la Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de Berkeley (California), explica que una tormenta geomagnética o solar se define como una perturbación intensa del entorno magnético de la Tierra, que puede durar desde horas hasta días.

“Estas se producen por una ruptura del equilibrio magnético de ese entorno terrestre; cuando las alteraciones son intensas generan anomalías en el sistema eléctrico y daños en los cables de fibra óptica que brindan internet en gran parte del mundo”.

El experto asegura que “la Tierra como planeta, y el Sol como su estrella más cercana, tienen un campo magnético asociado. Cuando por alguna razón ese equilibrio magnético se rompe abruptamente en las cercanías de la Tierra, es cuando decimos que se produce una tormenta geomagnética”.

Señala además que “dichas tormentas afectan las comunicaciones de nuestro planeta, ya que alteran los sistemas eléctricos, pues cuando hay cambios en el campo magnético y hay partículas cargadas, estas tratan de irse por el camino de menor resistencia. La humanidad tiene redes eléctricas larguísimas y luego las partículas cargadas tratarán de irse por allí, generando corrientes parásitas que pueden tener efectos en las redes a gran escala”.

No son un asunto menor

Este fenómeno tiene efectos en las comunicaciones, especialmente en las frecuencias HF a 30 megaHertz, en los sistemas de navegación y también pueden dañar componentes electrónicos de los satélites en órbita alrededor de la Tierra.

Los efectos para los humanos pueden ser letales. “Los astronautas que están fuera de la Tierra se pueden ver sometidos a grandes dosis de radiación, y si esto no se prevé con antelación, esas dosis podrían ser letales”.

Las tormentas también tienen efectos en los aviones, pues cuando hay una tormenta el flujo de protones puede generar mayores dosis de radiación sobre la tripulación, por lo cual durante un episodio es bueno que estos disminuyan su altura o desvíen la ruta.

Estos fenómenos causan más auroras boreales e interferencias en las radiocomunicaciones. También provocan problemas en las redes eléctricas y desestabilización de órbitas de los satélites.

Las gigantescas explosiones de energía se dan dentro de las estructuras del campo magnético del Sol que, cuando suceden en zonas que tienen manchas, hay más erupciones y la masa explosiva es mayor.

“Algunas veces el Sol presenta alteraciones abruptas muy localizadas, las cuales involucran tanto el material del que está compuesto, como el campo magnético en el que se encuentra. Algunas de estas son las explosiones tipo llamarada, erupciones y fulguraciones solares, entre otras”, explica el experto.

Agrega que “si esas alteraciones inciden sobre nuestro vecindario terrestre, es cuando decimos que pueden generar cambios abruptos que llegan aquí a la Tierra y reconfiguran su campo magnético. Dicho campo está cambiando en el tiempo, y cuando esto sucede genera un campo eléctrico. Así, si se tienen partículas cargadas dentro de un campo eléctrico, se generan altas corrientes, las cuales son un tipo de efectos que se pueden ver como respuesta del Sol produciendo una tormenta geomagnética”.

¿Cómo se monitorean las tormentas solares?

Cuando la NOAA detecta actividad solar que pueda afectar a la Tierra, emite una alerta o advertencia.

La forma de medición estándar que maneja la ciencia es el índice DST (Disturbance Strong Time), es decir el tiempo de la tormenta perturbadora, que es la medida de los cambios del campo magnético: “si dichos cambios son mayores a 50 nanoteslas, hay una tormenta geomagnética en curso”, señala el astrofísico Buitrago.

Asegura además que, para evitar que estas afectaciones ocurran, los Estados invierten mucho dinero para poder entender el clima espacial y monitorear el Sol, “las compañías eléctricas y de comunicaciones satelitales están en constante comunicación con científicos para que, si ocurre una tormenta, los equipos se puedan apagar a tiempo y evitar daños grandes”.