martes, 5 de marzo de 2024

Sierra Nevada de Santa Marta, primer sitio del mundo con aves exclusivas de la región

 Atrapamoscas, hojarasquero, tapaculo, rastrojero, hormiguero, pinzón y tangara son los pájaros que gracias a su aislamiento hoy habitan la Sierra Nevada de Santa Marta, considerada como el centro de endemismo continental de aves más importante del mundo: alberga 36 especies y 55 subespecies que no habitan en ningún otro lugar del planeta. Así se dio a conocer en el foro “Entre aves perdidas, endémicas y amenazadas: hacia la conservación ornitológica del Cesar”, realizado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz.

“La Sierra es como una isla, pero como es una montaña, en vez de estar rodeada de mar lo está de zonas muy secas de la Costa Caribe: el valle del Cesar y la región del Cinturón árido pericaribeño (La Guajira, Magdalena y Cesar), que aunque no son como un desierto, sí son muy similares”, explicó el ecólogo Esteban Botero Delgadillo, director de Ciencia de la Conservación de la Fundación Selva.

En medio de este ecosistema se levantan bosques húmedos. “Es una montaña que se separó de los Andes hace ya varios millones de años. Allí, en un espacio muy reducido, existe gran variedad de pisos térmicos, exposiciones al sol, humedades y ecosistemas, con una diversidad única que no hay en ningún otro lugar de Colombia ni en el resto del continente”.

“Lo interesante de los endemismos en la Sierra a es que, en el caso de las aves, ocurren especialmente entre los 1.800 y 3.300 msnm, y hay otras pocas especies que habitan entre los 800 y 1.800 msnm”.

“Podríamos decir que esas especies son muy particulares y especiales porque justo en esa franja de elevación ocurre la mayor parte de la transformación de la expansión agrícola, porque allí se concentran principalmente la producción de cacao y de café”.

Entre sus recomendaciones para propender por la conservación de las aves está hacer más amigable la biodiversidad, que en últimas será lo más conveniente para los productores y dueños de tierras.

“Con una tierra mejor manejada, por ejemplo con árboles en vez de pasto totalmente abierto, con un sistema silvopastoril o un sistema agroforestal, se protegerán el suelo y las fuentes de agua. Esto ayudará tanto a mantener corredores de árboles para que todos los animales se muevan por la Sierra como a reducir los niveles de agroquímicos que se usan; por ende, si no se contaminan el suelo y las fuentes de agua habrá mejores productos como el cacao y el café, que tendrán más posibilidades de ser un producto de alta calidad, atractivo para mercados donde le podrían pagar mejor”, enfatizó el ecólogo.


Por su parte, el docente Carlos Esteban Lara, de la UNAL Sede de La Paz, anotó que, “por definición, el endemismo se entiende como especies que solo están en un espacio geográfico definido. Como sus rangos de distribución son tan pequeños, los animales se vuelven muy  vulnerables a la extinción. Ante una eventual catástrofe (incendio, tormenta, o incluso una transformación del uso del suelo, como deforestación o transformación de los bosques) estas especies desaparecerían para el planeta, por eso es importante conocerlas para favorecer y proponer estrategias para su conservación”.

A su turno, la bióloga Eliana Fierro Calderón, deInternational Conservation Project Officer, indicó que como la Sierra Nevada de Santa Marta está en el norte de la Costa Caribe, es importante para las aves migratorias que cruzan el océano desde Estados Unidos para buscar alimento y reponerse, bien sea para quedarse allí o para seguir el camino hacia el resto de Suramérica.

También expuso las principales amenazas que existen para las aves, entre ellas la deforestación para ampliar la frontera agrícola y ganadera o para transformar el hábitat; el cambio climático, que afecta especialmente a las especies de montaña por los aumentos de temperatura; y la cacería y el tráfico ilegal, que afecta a algunas especies grandes.

Las aves son amenazadas por diferentes causas, pero la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza evalúa si hay declive poblacional medido o sospechado; según el rango de distribución de la especie qué tan espaciado está donde se encuentra, si es un área muy grande o si es un área muy pequeña; el tamaño de la población o el número de individuos; y otros criterios, que son un poco más complejos, pero a veces involucran la combinación de los anteriores.