jueves, 11 de mayo de 2023

Novedoso sistema le saca provecho hasta el último vatio que producen los paneles solares

 Hoy en el mundo se promueve cada vez más el uso de energías renovables, entre las cuales la solar es una de las de mayor proyección en países como Colombia. Con esta tecnología, los paneles solares toman la energía proveniente del Sol y la convierten en electricidad, pero de esta solo se usa alrededor del 15 %. Un sistema de conversión de energía eléctrica diseñado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales mejoraría su eficiencia.

Elkin Edilberto Henao Bravo, doctor en Ingeniería (Línea de Investigación en Automática) de la UNAL Sede Manizales, explica que “mejorar la eficiencia de los paneles solares permite disminuir las pérdidas en el sistema eléctrico y así tener mayor disponibilidad de energía proveniente de estos dispositivos para su disposición final”.

Los sistemas de conversión de energía eléctrica –conocidos como circuito convertidor– son una conexión de componentes eléctricos como capacitores, inductores, fuentes o almacenadores, por donde pasa la energía proveniente del panel solar para convertirse en corriente eléctrica alterna o continua y así cumplir con el abastecimiento de energía.

Los paneles solares estudiados son los más pequeños o individuales y se ubican en espacios abiertos como terrazas, tejados o patios de una vivienda.

Estos se utilizan de manera conjunta con baterías, para encender o cargar dispositivos electrónicos o iluminar automáticamente las casas durante la noche, es decir que no requieren de una alimentación por cable a otra fuente eléctrica.

Por lo general los paneles solares se fabrican para entregar una potencia que va desde 45hasta más de 800 vatios según su tamaño, aunque la mayoría entregan entre 12 y 35 voltios, suficientes para cargar o encender dispositivos electrónicos como celulares, computadores o bombillas.

“Este es un problema que se puede solucionar localmente, pero que impacta nacional e incluso internacionalmente. Por eso se busca que estas energías eléctricas renovables ofrezcan soluciones aisladas durante un episodio de mayor impacto como apagones o tormentas”, señala el experto.

Buscando más eficacia

Estos se utilizan de manera conjunta con baterías, para encender o cargar dispositivos electrónicos o iluminar automáticamente las casas durante la noche, es decir que no requieren de una alimentación por cable a otra fuente eléctrica.

Por lo general los paneles solares se fabrican para entregar una potencia que va desde 45hasta más de 800 vatios según su tamaño, aunque la mayoría entregan entre 12 y 35 voltios, suficientes para cargar o encender dispositivos electrónicos como celulares, computadores o bombillas.

“Este es un problema que se puede solucionar localmente, pero que impacta nacional e incluso internacionalmente. Por eso se busca que estas energías eléctricas renovables ofrezcan soluciones aisladas durante un episodio de mayor impacto como apagones o tormentas”, señala el experto.

Buscando más eficacia

Después de aplicar una serie de ecuaciones y variables, el ingeniero determinó que la solución al suministro de energía eléctrica se da especialmente en los convertidores, para lo cual utilizó un convertidor de potencia (DAB) que mantiene una salida de tensión de corriente continua, más alta que su entrada, para manipular la energía generada por el panel solar.

“Es común que para aumentar el voltaje los paneles solares se conecten en serie (uno seguido del otro), y para aumentar la potencia energética se pongan en paralelo (uno frente al otro); sin embargo, estas conexiones pueden presentar problemas como mismatching (desajuste), es decir que no se tiene una irradiación y temperatura igual para todos los paneles, lo cual puede generar daños entre ellos, algo similar a lo que ocurre cuando se empiezan a dañar las luces navideñas”, explica.

Por eso propone una conexión de paneles en estructura distribuida (MPPT), que hace referencia al circuito que permite extraer la máxima cantidad de energía de cada panel, un potencial que se puede almacenar en bancos de baterías de plomo-ácido –como las de los carros– o de ion de litio para garantizar la estabilidad de la red eléctrica.

Como es necesario usar baterías, también propone usar un cargador/descargador basado en un circuito Zeta/Sepic, el cual permite guardar en las baterías la energía que sobra y entregarla cuando se vaya agotando la de los paneles. Así se puede garantizar una red eléctrica estable que permita el uso final de la energía en todo momento.

El experto indica que “en la fase de almacenamiento de energía, el circuito Zeta/Sepic se debe controlar para que las baterías entreguen o reciban energía en el momento que se requiera”.

“También debe permitir la operación stand-by,es decir cuando las baterías ni se cargan ni se descargan,lo que ocurre cuando no hay dispositivos conectados pidiendo energía y los paneles no producen energía, como puede pasar en las noches”.

La simulación de los circuitos y sus controladores se desarrolló bajo un programa de licencia paga para el análisis de circuitos eléctricos de potencia que incluye paneles solares y baterías; los experimentos se realizaron en el Laboratorio de Electrónica y Energías Renovables de la Institución Universitaria de Alta Calidad ITM de Medellín.

La investigación forma parte del proyecto “Dimensionamiento, planeación y control de sistemas eléctricos basados en fuentes renovables no convencionales, sistemas de almacenamiento y pilas de combustible para incrementar el acceso y la seguridad energética de poblaciones colombianas”, adscrito al programa “Estrategias para el desarrollo de sistemas energéticos sostenibles, confiables, eficientes y asequibles para el futuro de Colombia”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el ITM, la Universidad del Valle y la UNAL.







viernes, 5 de mayo de 2023

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miércoles, 12 de abril de 2023

Crean un modelo matemático que agilizaría procesos en la industria farmacéutica

 Mediante estimaciones matemáticas se puede calcular la cantidad de energía que necesitaría una célula de insecto para expresar una proteína de interés, que luego se pueda usar en el desarrollo industrial de vacunas y tratamientos genéticos. Además, permiten constatar que el tiempo de infección –al menos seis horas– es una de las variables clave para que el proceso sea exitoso.

Por su alta complejidad, los procesos de la industria farmacéutica –a partir de los que se realizan vacunas, tratamientos para enfermedades raras o terapia génica– demandan gran cantidad de recursos humanos y tecnológicos. De ahí que sea crucial conocerlos en detalle y hallar alternativas que permitan trabajar de forma más rápida y eficiente.

En este sentido, Lina María Fajardo Figueroa, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, diseñó un proceso específico que emplea células de insectos (cogollero del maíz, Spodoptera frugiperda) y virus para obtener “proteínas recombinantes” que después se usan en el desarrollo de vacunas o tratamientos. Ella trabajó con el virus de la influenza.

“Observamos con detalle el sistema (célula de insecto-virus-proteína recombinante) desde una perspectiva in silico, basada en modelamiento matemático a partir de principios termodinámicos, es decir, con base en la energía que necesita la célula para sus procesos bioquímicos y la cinética que representa el sistema biológico”, explica.

Modelo de caja negra es idóneo

Para su investigación, la magíster partió del modelo de caja negra termodinámico, que se basa en los principios termodinámicos del crecimiento microbiano y que se puede aplicar a sistemas biológicos más complejos como los eucariotas.

“En definitiva tenemos un sustrato que es degradado para obtener energía aprovechable en el crecimiento celular. Observar esto mediante caja negra significa olvidarnos por un momento de lo que hace la célula en su interior y enfocarnos en hacer balances de entrada y salida (del sustrato y los subproductos celulares), tanto de materia como de energía”. Dicho modelo se complementó con un modelo metabólico de escala genómica para extender el entendimiento del comportamiento celular.

Así, se constató que es posible predecir las cantidades de sustrato que demandaría una célula para crecer, mantenerse en condiciones óptimas y luego expresar la proteína necesaria.

“Hacemos un conjunto de relaciones matemáticas con las que podemos predecir las velocidades de consumo y secreción que necesita la célula para realizar una actividad determinada. Aunque todavía se desconocen enzimas y comportamientos intracelulares, el modelo de caja negra resultó útil, ya que permite superar algunas de esas dificultades y entender los procesos a diferentes escalas”, destaca.

Estimar dichas velocidades mediante simulaciones computacionales, sin tener que experimentar en el laboratorio, representa ahorro de tiempo y recursos para la industria, pues  de antemano se puede identificar la cantidad de energía necesaria para producir cierta biomasa. “Es tener una mirada previa a la investigación, predecir con qué nos vamos a encontrar y decir qué necesitamos experimentar con una menor incertidumbre”, complementa.

Apoyada en las matemáticas

Otra etapa de la investigación consistió en evaluar el momento específico en el que el virus ingresa a la célula para llevarle al núcleo el gen de la proteína de interés y lograr su expresión.

“Mediante análisis cinéticos, que se caracterizan por tener unas constantes que denominamos ‘constante de tiempo’, identificamos cuál es la parte del proceso más relevante, cuál ocurre tan rápido que no deberíamos considerarla, por qué una proteína podría salir defectuosa, etc.”.

Se encontró que las primeras seis horas de infección en las células de insectos son críticas para determinar la homogeneidad del proceso. “En este tipo de bioprocesos no están muy claros los parámetros de control que se deben emplear. Nosotros propusimos el tiempo y funcionó muy bien. Ahora sabemos que, en el caso de estudio, se le deben dar al virus al menos seis horas para que su entrada sea homogénea y la expresión de la proteína recombinante sea la adecuada”.

“Análisis como este permiten mayor versatilidad en los procesos, incluso no tiene que tratarse de la misma célula ni la misma proteína, sino que el método es extrapolable para determinar si es factible o no y proceder con la parte práctica”, señala la investigadora.

Agrega que “analizar el proceso mediante esta metodología permite responder más rápido a la demanda de productos biológicos. Si surge una situación como la que tuvimos con el nuevo coronavirus, y los recursos para experimentar tardan varios meses en estar disponibles, podemos ganar tiempo haciendo simulaciones en computador para ir entendiendo y proyectando los procesos”.







jueves, 9 de marzo de 2023

Subsuelo de los Llano Orientales tiene potencial para ser reserva petrolera

 En Arauca, Casanare y Vichada, departamentos que conforman la llamada “cuenca de los Llanos Orientales”, las rocas del Cretácico poseen características para almacenar fluidos como hidrocarburos, agua e incluso ser reservorios para la inyección y almacenamiento de CO2, una de las claves para la restauración ambiental.

En dicha zona, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) posee un amplio rango de crudo. Por ejemplo, Casanare es uno de los lugares que más aporta a la producción de petróleo. Según el Informe de la Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva (EITI), del Ministerio de Minas y Energía (Minenergía), en 2020 se produjeron más de 22 millones de barriles; de estos, el municipio de Tauramena aportó el 70,93 %, un dato relevante si se tiene en cuenta que el país genera alrededor de 771.008 barriles por día.

Para su trabajo de grado, el geólogo Javier Peña, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, tomó información de 70 pozos perforados en Casanare en la década de 1960.

Con ello intentó sentar las bases de un modelo regional que pueda predecir cuáles serían las mejores condiciones para la exploración de hidrocarburos de la sucesión cretácica en los Llanos Orientales.

Dentro de su análisis identificó una variación facial -cambio en las condiciones de sedimentación- de las rocas que conforman lo que se conoce como Formación Gacheta hacia el nororiente de la Cuenca, lo que a su vez implica un cambio en las condiciones de reservorio o de sello de esta unidad. Confirmando así que las mejores condiciones para la exploración de hidrocarburos se encuentran hacia la zona occidente, Casanare, en donde además, la sucesión cretácica cuenta con el mayor espesor.

“El hallazgo no se limita a la exploración petrolera, sino que también puede funcionar como reservorio de dióxido de carbono (CO2). Esto funciona de manera muy similar al alojamiento de hidrocarburos: si tenemos una roca reservorio y una roca sello (que evita la migración de estos) funciona para inyectar CO2 de la atmósfera y contribuir así al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible”, explica el geólogo Peña.

Sucesión cretácica

Como los Llanos Orientales se consideran como la provincia petrolífera más grande de Colombia, son ampliamente estudiados; sin embargo, la mayoría de los campos conocidos se relacionan con trampas estructurales en yacimientos de areniscas fluviales del periodo Cenozoico (hace unos 65 millones de años).

El estudio del geólogo Peña es uno de los pocos que se centra en la sucesión cretácica como campo de análisis. Este periodo comenzó hace 145 millones de años y terminó hace 66 millones de años.

“Para esa época el territorio de Colombia estaba cubierto por un mar epicontinental, y lo que hoy son los Llanos Orientales eran una parte de la costa. La meteorización y erosión de las superficies emergidas constituyen el sedimento -material sólido que se acumula en depresiones morfológicas- que luego por procesos de diagénesis conforman las rocas que integran la sucesión cretácica en los Llanos, el estudio de las características de estas rocas nos da una pista acerca del arreglo paleogeográfico durante este periodo, expresa el geólogo Peña.

La erosión de las rocas emergidas se convierte en sedimentos, es decir en material sólido acumulado sobre la superficie terrestre, y la sucesión cretácica en esta zona es la evidencia de esa sedimentación que se convierte en roca. La falta de estudios en este periodo impide conocer el potencial de las formaciones de roca, y justo es ese precedente el que queremos dar”, señala.

Formaciones de roca poco explorados

La sucesión cretácica en la zona de estudio se conforma por las rocas reservorios con espesor de entre 20 y 100 m, allí se dan tres formaciones de base a tope: Une, Gachetá y Guadalupe.

Esta investigación se enmarca dentro un macroproyecto liderado por el Grupo de Investigación GMAS, en alianza con Neoil Exploratión SAS y la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo, que contó con la financiación de MinCiencias y el soporte de la ANH.

Para llevarla a cabo se tomó como muestra 70 pozos donde, a partir de la información suministrada por la ANH y se reevaluaron los resultados de las perforaciones.

Posterior a ello, filtró la información por medio de variables como la calidad de la información y los resultados que tuvieron. “La información luego se introdujo a un software donde se realizó la correlación entre los pozos, para luego realizar los mapas con los resultados”, explica.

Así evidenció que la primera es la Formación Une, que cuenta con buenas características para alojar fluidos, entre ellos el hidrocarburo. Posterior a esa se encuentra la Formación Gachetá, con características menos alentadoras como reservorio.

“En cambio conforma un sello estratigráfico regional respecto a la Formación Une. Ya que, si esta posee hidrocarburos, implica la no migración de estos, comportándose como un sello y conformando lo que se conoce como una trampa, delimitar el área en la que se mantiene esta condición es uno de los objetivos del proyecto de investigación”, explica el investigador.

La Formación Guadalupe cuenta con características similares a la Formación Une, respecto a la capacidad de considerarse como excelente reservorio. Uno de los hallazgos de la investigación fue justamente identificar la variación facial de la Formación Gacheta: “hacia el suroccidente presenta mejores condiciones como sello, particularidad que se pierde hacia el nororiente”.

La investigación contó con la co-dirección de los profesores Javier Guerrero, del Departamento de Geociencias y el geólogo Chajid Kairuz. Los resultados se publicaron en la revista Facies del Departamento de Geociencias y puede ser consultada https://www.researchgate.net/publication/363661289_Revista_FACIES_Volumen_8_-2022





martes, 28 de febrero de 2023

Documental Un universo oculto en el Casanare, ejemplo de divulgación de la ciencia

Solo 26 minutos bastan para comprender que la riqueza de la diversidad de los Llanos Orientales va mucho más allá de lo que se capta a simple vista. En Un universo oculto en el Casanare, un grupo multidisciplinario de científicos colombianos, entre ellos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se interna en las sabanas de esta región para buscar ejemplares de fauna silvestre –aves, reptiles y anfibios– e identificar en ellos especies de parásitos de la sangre y células de la sangre(hemoparásitos

En el caso de las aves, por ejemplo, por lo general los hemoparásitos se agrupan en la categoría de malaria aviar; la infección aguda producida puede generar anemia, hipertrofia de hígado y bazo, así como cambios en los periodos de canto, disminución de la movilidad, pérdida de apetito e incluso la muerte. Y si supera la fase aguda, igual permanece con infección crónica.

A largo plazo puede ocurrir que la población de cualquier tipo de aves disminuya, porque tiene menos éxito reproductivo.

La bióloga de la UNAL Ingrid Lotta señala que “en 2020 afrontamos el salto de un virus que comprometió la salud y el bienestar de toda la humanidad, lo cual evidencia que es muy importante estar pendiente de los patógenos presentes en vida silvestre, porque un gran porcentaje de ellos se convierten en las enfermedades emergentes de los humanos”.

A lo largo de 25 años de trabajo, el Grupo de Estudio Relación Parásito Hospedero (GERPH) –liderado por la profesora Nubia Matta– ha tomado muestras sanguíneas de miles de aves, reptiles y anfibios en el territorio colombiano.

Su trabajo de análisis ha permitido crear una extensa base de datos abierta para investigadores de todo el mundo, además de reportar 9 especies nuevas de parásitos en aves y reptiles y 4 especies nuevas de insectos potenciales vectores.

El aporte más reciente del GERPH se muestra en el documental Un universo oculto en el Casanare, que muestra el trabajo realizado por 18 investigadores de la UNAL, la Universidad Internacional del Trópico Americano y la Universidad de Antioquia, quienes realizaron entre 2021 y 2022 dos salidas de campo a Casanare para realizar el muestreo de especímenes de fauna silvestre.

Dichos recorridos se realizaron en el marco de la Convocatoria del Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (Minciencias), Colombia Bio “Expediciones científicas nacionales y fortalecimiento de colecciones biológicas.

Alianza prolífica

Parte del resultado de este trabajo se presentó hoy en el Auditorio Dora Türk Molano del Edificio de Ciencias Gloria Galeano Garcés, de la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Bogotá, el cual estuvo acompañado de un conversatorio.

En este, la profesora Matta expresó que “somos megadiversos en parásitos y por lo tanto nuestra investigación buscaba la caracterización morfológica y molecular de estos nuevos parásitos, lo cual toma bastante tiempo y consideramos que en uno o dos años terminaremos con esta tarea”.

El profesor Óscar Rodríguez, investigador de la Universidad Internacional del Trópico Americano (Unitrópico), explicó que “Casanare ha sido una cenicienta en la investigación y distribución de recursos, pero este tipo de proyectos contribuyen a posicionar al país, el territorio y nuestra gente como un hacedor de conocimiento y a que se dé un intercambio de saberes”.

Por otro lado, el profesor Héctor Rivera, del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia, se refirió a la importancia de que instituciones de educación superior realicen estas alianzas porque cuando se cuenta con un grupo interdisciplinario se tiene un motor para generar conocimiento.

Además, reconoció la calidad humana y el liderazgo de la profesora Matta al lograr que todo un equipo trabajara por un objetivo en común.

Sergio Cristancho, viceministro de Conocimiento, Innovación y Productividad de Minciencias, resaltó la importancia de la existencia de las políticas de Apropiación Social del Conocimiento y la Política de Ciencia abierta que son el referente para la divulgación científica en Colombia, las cuales buscan que la información no solo llegue a la esfera científica, sino también a la sociedad civil y los territorios.

El profesor Fredy Fernando Chaparro Sanabria, director de la Unidad de Medios de Comunicación (Unimedios), dijo que “divulgar ciencia, tecnología, arte o cultura, es decir, el conocimiento, es un esfuerzo que nos permite cumplir con un principio misional y realizar el sueño de construir una sociedad que cree en la importancia de democratizar el acceso a la educación como un pilar para la equidad, el bienestar y la justicia”.

Los asistentes al estreno pudieron evidenciar los nuevos hallazgos logrados por este grupo de científicos y reconocieron la pasión y vocación con la cual trabajan para seguir contribuyendo al desarrollo científico del país y las regiones.

Esta coproducción es realizada por Televisión UNAL y el Grupo de Estudio Relación Parásito Hospedero (GERPH) de la UNAL.








martes, 10 de enero de 2023

Actividad física y alimentación balanceada, garantizan un metabolismo equilibrado

 El metabolismo es el proceso que usa el organismo para producir energía por medio de los alimentos que ingiere. Proteínas, grasas y carbohidratos, activan las reacciones químicas que tienen lugar en las células de cuerpo y que son transformados en aminoácidos, ácidos grasos y azúcares. Si la actividad física es mínima estos compuestos se acumulan y su exceso puede desencadenar obesidad, presión arterial alta, diabetes o cáncer, entre otras enfermedades.

Durante un reciente ABC, sección de Periódico UNAL, dedicado al tema “El metabolismo: más allá de los mitos, su función en el organismo”, la profesora Angélica María González, del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) explica, “la importancia de llevar una vida sana para que el metabolismo del cuerpo sea estable, ya sea mediante procesos físicos o químicos de una persona que requiera de energía”.

Por lo general las personas hacen referencia al metabolismo con base en el gasto de reservas de grasa, a lo que denominan “quemar grasa”; cuando no las eliminan al ritmo que desean hablan de “metabolismo lento”, y, por el contrario, “metabolismo rápido”, si es al ritmo deseado.

“Eso es un mito, lo que se ha demostrado es que existen diferencias genéticas o epigenéticas en la capacidad de ahorrar la energía en forma de grasa”, señala la especialista González.

De ahí la importancia de entender el concepto de metabolismo: es el proceso mediante el cual el cuerpo transforma los alimentos y las bebidas en energía.

“Durante este proceso, las calorías de los alimentos y las bebidas se mezclan con el oxígeno para generar la energía que el organismo necesita”.

Acciones físicas naturales como respirar, mover los músculos, caminar, leer, respirar, crecer, pensar; y químicas como generar circulación sanguínea, actividad cerebral, temperatura corporal y la eliminación de desechos como orina o materia fecal, requieren de un proceso metabólico basal natural, el cual genera entre un 60 y 70 % de consumo de energía diario.

El metabolismo basal hace referencia a la velocidad a la que una persona “quema” energía, en forma de calorías, mientras está en reposo.

La experta anota que esto se conoce teóricamente como “rutas de construcción” y se dividen en dos: anabólicas (usan energía) y catabólicas (liberan energía), dependiendo la actividad que se realice.

La cantidad de calorías que quema una persona en un día se ve afectada por la cantidad de ejercicio físico que haga, la cantidad de grasa y músculo que tenga su cuerpo y su metabolismo basal.

“Para adquirir energía metabólica se recomienda realizar como mínimo 150 minutos al día de actividades físicas moderadas y consumir alimentos de forma constante pero equilibrada”, agrega.

Según datos del Ministerio de Salud y Protección Social en Colombia, tan solo 11,8 % de niños y jóvenes practican alguna actividad física como jugar futbol, correr o montar bicicleta, y un 28 % de los adultos algún deporte al aire libre o en centros de entrenamiento como los gimnasios.

La profesora recuerda que la inactividad física genera entre otras afectaciones diabetes, hipertensión o problemas cardiacos. “Para mantener el equilibrio no es siempre necesario realizar intensa actividad de ejercicios o pasar mucho tiempo en el gimnasio o practicar un deporte extremo, basta con alcanzar el equilibrio entre la calidad y cantidad de los alimentos que se consumen y una actividad física moderada”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para desarrollar un metabolismo sano se pueden realizar actividades como caminar, bailar, nadar o montar bicicleta.

Para evitar un metabolismo inestable, la profesora González recomienda: “recomienda realizar como minino entre 30 minutos y una hora de actividad física al día, e ingerir alimentos, preferiblemente frutas o verduras, reducir las porciones diarias de comida y disminuir el consumo de alimentos procesados, harinas y azúcares.






martes, 20 de diciembre de 2022

Menos maíz y más harinas: en 30 años, los caleños transformaron su diversidad alimentaria

 Entre 1984 y 2017 los habitantes de Santiago de Cali, capital del Valle del Cauca, no solo transformaron sus hábitos alimenticios, es decir que dejaron de consumir maíz y cebada y añadieron más harinas, grasas y productos importados a su menú, sino que además redujeron las porciones e incrementaron la alimentación por fuera del hogar.

La investigación doctoral “Agroecología, consumo y diversidad alimentaria: del agroecosistema al plato. Caso de Santiago de Cali (1984-2017)”, expone que las actuales prácticas alimentarias desmejoran la salud de los ciudadanos, pues no solo causan deficiencia en micronutrientes, sino que también contribuyen a incrementar la diabetes, obesidad, hipertensión, los ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

En su estudio, el agro-ecólogo David Quintero Ángel, doctor en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, también evidenció que los hogares con ingresos más bajos comen menos frutas y más lentejas, fríjoles y garbanzos, entre otras legumbres, contrario a lo que ocurre en los de ingresos más altos.

Para analizar el consumo de alimentos en distintos niveles socioeconómicos, el investigador utilizó los datos de las Encuestas Nacionales de Ingresos y Gastos Nacionales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), con una muestra de 9.322 hogares en Cali, durante cuatro cohortes: 1984-1985, 1994-1995, 2006-2007 y 2016-2017.

“Estas encuestas registran el presupuesto familiar de los colombianos, y por lo tanto indagan por los ingresos y gastos de los hogares en un periodo de tiempo determinado, además de incluir información demográfica”, explica.

A partir del análisis de estadísticas descriptivas y multivariadas que tuvieron en cuenta tanto los ingresos y egresos de los hogares como los productos y alimentos consumidos, encontró una disminución progresiva en la cantidad de alimentos consumidos por los hogares de Cali, que pasaron de 197.290.453 kg/mes en la cohorte 1984-1985, a 54.362.364 kg/mes en el periodo 2016-2017.

Sin embargo, el estudio sugiere que esta tendencia podría estar marcada por el aumento del consumo de alimentos por fuera del hogar, tendencia que se relaciona con cambios demográficos como la disminución del tamaño de los hogares (Cali paso de 4,8 personas por hogar en 1984-1985 a 3,1 personas en 2016-2017) o la mayor participación de la mujer en la jefatura de los hogares e inserción laboral, lo que probablemente modifica los patrones de consumo.

Destacó que las legumbres son el grupo de alimentos de mayor participación porcentual en todas las cohortes (de 28,6 a 30,2 %), seguido por la categoría pan y cereales (14,3 a 18,7%), las carnes (8,8 a 11,6 %), las frutas (9,0 a 12,0 %), la categoría leche, queso y huevos (7,3 a 15,2 %), y los aceites y grasas (4,5 a 1,9%).

Estratos altos comen más frutas y menos legumbres


A partir de los grupos de alimentos tradicionales consumidos por los hogares –como frutas, lácteos, verduras, carnes y huevos– se calculó la puntuación de diversidad alimentaria, la cual mide la cantidad de productos o alimentos diferentes que se ingieren en un hogar en un determinado periodo. Así, se encontró que esta disminuyó después del análisis de las cohortes seleccionadas.

Según el investigador, “los hogares con un nivel educativo más bajo tienen más diversidad de alimentos en el plato de comida, mientras que aquellos con ingresos más altos tienen menos diversidad, pero consumen más frutas y menos legumbres”.

“Aunque en el contexto nacional se han estudiado los cambios en el sector agropecuario generados por la apertura económica, en general la perspectiva de estos estudios se limita a la producción de alimentos y materias primas, que corresponden solo a una parte del sistema alimentario, dejando de lado la transformación, distribución y el consumo, que es precisamente el enfoque de esta investigación”.

También considera que la demanda de alimentos juega un papel muy importante en el sistema alimentario: “cuando los ciudadanos, conscientes de su alimentación, empiecen a demandar alimentos sanos, agroecológicos y sin tóxicos, con seguridad quienes abastecen se preocuparán y empezarán a cambiar la oferta de alimentos”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a pesar de la oferta mundial de alimentos, en el planeta cerca de 820 millones de personas tienen dietas de baja calidad.

Por su parte, en América Latina los grupos sociales más desfavorecidos tienen una dieta alta en calorías y pobre en nutrientes, con una menor ingesta de frutas y verduras, situación que se da por los precios de los alimentos saludables, que son asequibles solo para una fracción de la población.